Yo nunca voy a ser como mi mamá… /

2017.05.08

Por María José Godoy

“Yo nunca voy a ser como mi mamá.”Lo dije tantas veces que parece que el cielo se encargó de escupírmelo de vuelta una y otra vez.

Mientras de niña me limpiaba la cara con saliva, me untaba filtro solar sin piedad o me lanzaba miradas de militar, ya en mi fuero interno se gestaba esta absurda convicción de que yo nunca sería como ella.

La vida ha sido justa, hijo de tigre, pintío… O debería de decir, hija de tigra pintía, jajaja no lo sé. El caso es que a la vuelta de los años me vine a encontrar con que yo también tenía sus miedos, sus aprehensiones, sus desaciertos… creo que es universal en las madres mucho de lo que le critiqué, y con mi dosis de humildad recibida por los golpes propios de crecer, hoy lo acepto, y lo honro. Y agradezco que también he podido compartir sus aciertos.

Me he podido dedicar en cuerpo y alma a mis hijos como ella lo hizo. Les he inculcado el amor a la lectura y al arte. Les he nutrido la creatividad. Les he colmado de detalles el día a día. Reviso, arreglo y preparó con obsesiva diligencia sus cosas y tengo precisión de pediatra intensivista (así me dice mi mamá a modo de burla hoy que ella está del otro lado) en lo relacionado con su higiene y salud. Gracias mamá, todo eso bueno lo aprendí de ti. Te heredé la paciencia que buenamente me ha servido para leer por horas el mismo cuento o cantar la misma canción o jugar el mismo juego; la pasión para defender mi estilo de crianza, con buena cara y educación frente a quienes lo cuestionan sin disimulo; la aceptación positiva incondicional para poder ver las particularidades de mis hijos con amor y no con rabia. Lo digo de verdad, hoy siembro porque pude cosechar, porque sembraste en mi hermana y en mí.

No, yo nunca voy a ser como mi mamá. Ella tiene el corazón tres tallas más grandes que el mío. Canta mientras saluda a mis hijos cada día: Holaaaa Gabrielllll…. Discreta me saca de apuros, como cuando un sobre con la cantidad de la vacuna que le toca al bebé el mes que fuimos ala emergencia y eso destanteo el presupuesto familiar de gastos médicos… Me apoya en lograr tareas tiránicas de la crianza que a veces me abruman, como cuando logró que mi hijo grande le perdiera el miedo al inodoro…Cuida de mis hijos para regalarme espacios para que yo pueda cuidar de mi matrimonio, como cuando se quedó con mi hijo una semana completa para que yo pudiera tener una segunda luna de miel.

Así es mi mamá. Y sí, con orgullo lo digo: Me parezco mucho a ella.