Utilizar el nombre correcto para los genitales empodera... /

2015.06.29

Por Lissy González

Van a pensar que soy rara. Pero me siento muy orgullosa, cuando mi hija llama a sus genitales por su nombre. Vagina es una palabra común en su vocabulario y cuando enumera las partes de su cuerpo, la inocencia de su voz y la certidumbre de llamar a la vagina por su nombre me llena de cierto orgullo. Yo y ella sabemos que es el término adecuado y no hay confusión cuando hablamos de su salud física.

Siempre he pensado que llamar a la vagina por otros nombres es una forma de burlarse o denigrar una parte muy exclusiva de nuestra feminidad. Lo mismo con el pene y los testículos. Especialmente cuando le ponemos nombres de insectos, alimentos y otras categorías cursis o exageradas. Al no usar el término correcto creo que le estamos añadiendo cierto sentido de vergüenza al abordar abiertamente lo que sucede con nuestras partes privadas. Aprender a decir : “este es mi cuerpo” es algo que se aprende desde muy temprano. Los genitales no son artículos de supermercado, ni animales, ni una mala palabra, es una parte más de nuestro cuerpos… ¿o acaso le inventamos nombres distintos a nuestras rodillas?

Teniendo esta discusión con una amiga maestra, me comentó que en su experiencia como educadora ella siempre sabía qué niños y niñas habían escuchado la palabra correcta para sus genitales desde temprana edad. Estos chicos que llamaban a sus genitales por su nombre, eran los que al llegar a la plática de la pubertad sabían hablar de sexo con madurez y hacían las preguntas correctas y sin miedo. Aquellos a quienes se les habían enseñado nombres burlones, símiles, o eufemismos tenían dificultad en aprender lecciones útiles en este tema. Algo que me pareció interesante es que ella les hacía la pregunta: ¿con que otros nombres solemos llamar a nuestros genitales? Y una vez los chicos y chicas sacaban este extensivo listado de sus sistemas, era más fácil avanzar en la lección: utilizar el vocabulario adecuado y llamar a los genitales por su nombre para promover la salud corporal, prevenir el abuso sexual y el sexo prematuro.

Evitar hablar de estos temas porque nos causan vergüenza, es algo normal, pero hay que comenzar por algún lado. Quizás nosotros mismos nunca nos hemos dado cuenta que nuestras partes privadas tienen nombres reales, quizás siempre han sido un anfibio, una fruta, o un reptil. Pero nunca es tarde para aprender aquella escena en la película Kindergarden Cop: “Los niños tienen un pene y las niñas una vagina.” Esto creará una comunicación clara con nuestros hijos no importando la edad y lo más importante es que puedan escuchar el vocabulario correcto de sus padres y madres para comprender que no hay vergüenza en hablar de nuestras partes privadas con familiares que nos transmiten confianza y madurez.

 

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