Una Mamá Consciente /

2018.07.30

Por María José Godoy de Joachin

La primera pregunta que tuve que hacerme cuando empecé el taller de Círculo de Crianza Consciente fue: ¿Por qué decidí ser mamá? Mi primera respuesta automática fue: Porque lo soñaba desde chiquita…. Segundos después caí en la cuenta de que no tenia otra cosa escrita en mi guion de vida. Me convertí en mamá “por de foul ball”. Acá comenzó mi travesía por estas aguas de ser una mamá consciente, partiendo de la certeza de que primero debo ser una mujer consciente.

Primer paso: Sincerarme conmigo misma
El primer ejercicio mental que hice fue el evaluar qué tan títere soy de la cultura. Me atreví a preguntarme: ¿De verdad lo quiero así? (el pastel, la celebración, el vestido, el destino de vacaciones…) y caí en la cuenta de que muchas veces solo he seguido un patrón: años de repetición y falta de cuestionamiento han dado forma a éste. Y entonces reconocí el bagaje que traigo, y me reconcilié con la idea de que la vida puede traer caos y desorden. NO tenemos que estar sujetas a una agenda. (por ejemplo: primero termino la universidad, luego tengo novio, luego me caso y tengo hijos, etc.).

Segundo paso: Afrontar los miedos
Éste es sin duda el paso que más trabajo me ha tomado. El solo pensar en poner mis miedos por escrito hace que me duela un poco la panza. Ni hablar de desmenuzarlos, indagar de dónde vienen e idear estrategias para combatirlos. En estas estoy. Los principales miedos que aparecieron en mí y que creo que son casi universales en todas las mamás:

• Miedo a voltearme a ver a mí misma… porque siempre había preferido creer que esto de ser mamá se trataba de los niños, no de mí.
• Miedo a vivir una vida ordinaria… porque mi mente se resistía a dejar ir la idea de que solo los que sobre salen son exitosos.
• Miedo a soltar los juicios… porque tendía a pensar que había niños buenos y malos.
• Miedo a cuestionar, investigar pedir ayuda… porque temía que estaría fallando a la descripción que había construido en mi cabeza de que los buenos padres eran así por naturaleza, sin hacer ningún esfuerzo.
• Miedo a cuestionarme qué estoy haciendo con mis hijos… porque me inculcaron que una buena madre solo necesita amar a sus hijos. Y entonces creía que podía ir haciendo las cosas a ciegas porque el sentimiento justificaba los medios.
• Miedo al dolor… porque ingenuamente estaba convencida que la maternidad se trataba de criar hijos felices.
• Miedo a soltar, a que se equivoquen, a que no hagan las cosas a mi manera…. porque me habían dicho que los padres necesitan estar en control

Tercer paso: Dar mirada a mi niña interior
El trabajo acá ha consistido en introyectar esto de cómo volverme madre de mi niña interna para sanar y enderezar el rumbo. Entendiendo que es desde nuestros niños heridos que reaccionamos los adultos. Mi niña interior va a intentar distraerme, hará berrinche, tratará de evitar situaciones o circunstancias…pero lo que realmente quiere es ser curada por mí.

Es un reto darnos este espacio de sanación porque no podemos poner en pausa todo lo demás, nuestros hijos están ahí, necesitándonos, demandándonos, pero con estas pocas o muchas luces que van llegando, puedo preguntarme: ¿Qué necesitan mis hijos? Más allá de mis botones que se encienden. Se encienden con sus acciones, pero no porque ellos los enciendan, sino porque traen el eco de la voz de mi propia herida. Teniendo el paisaje claro, puedo atender sus necesidades.

Caminando, caminando pude darme cuenta de que la vida no es una felicidad “per se”. La felicidad está en respetar los momentos. Y empezar a crear consciencia. ¿Cómo? Cuestionándonos. Y empezando a deconstruir los mitos de la crianza.

El taller de Circulo de Crianza Consciente ha sido una escuela de vida maravillosa que desearíamos que todas las mamás guatemaltecas tuvieran la oportunidad de vivir. — Círculo de Crianza Consciente está regalando una beca completa para el taller que da inicio el viernes 10 de agosto. — Para participar solo deja en los comentarios por qué te llama la atención el taller y cómo la crianza consciente tomaría sentido en tu vida. Andrea y Jennifer seleccionaran una respuesta para otorgarle una beca al curso.