Un, dos, tres, ¡chiviricuarta por ustedes: papás! /

2018.04.13

¿Recuerdan este juego? ¿recuerdan la adrenalina y felicidad que traía vernos inmersos en la diversión, fuera de la competencia, el rol, el estatus y el genero?

A medida que las personas crecen, se olvidan de jugar y de lo más importante, de los beneficios de jugar. Factores culturales, sociales, miedo al ridículo, miedo a perder la autoridad frente a los hijos  y la llamada y de moda falta de tiempo, han atentado contra el espíritu lúdico en los últimos tiempos. Los adultos luchan porque los niños se mantengan entretenidos con objetos y actividades externas, porque se han olvidado de jugar y conectar con su niño interno.

El juego es la primera forma en la que el ser humano se comunica y simboliza, además de ser una herramienta para evocar emociones y aprender a transitarlas. El juego es la mejor forma de fijar aprendizaje y liberar endorfinas. Cuánto hay oculto en la oportunidad de jugar!! y mientras lo escribo, pienso que no solo es una herramienta para conectar con los niños, sino con la pareja, con los amigos, con el trabajo… con el mundo.

El problema es que creemos que el jugar tiene relación con la edad y así mientras vamos cumpliendo años, vamos cumpliendo la “expectativa” de dejar de jugar. En realidad, mientras mas años cumplimos, mas responsabilidades adquirimos… por lo que necesitamos más de los beneficios que el juego nos brinda, el juego es un calmante y reduce el estrés! en un día complicado, si quieren relajarse, jueguen antes de dormir… ayuda a relajar, al mismo tiempo que permite entrar en el momento presente, necesario para un buen descanso… no tiene tiempo de jugar? más necesita jugar!

Muchos padres acuden al consultorio para mejorar la comunicación y la relación con sus hijos. ¿Les cuento cual es la mejor receta? Jugar con ellos! esta es la mejor manera de dialogar con ellos, de resolver conflictos internos (de niños y padres), de volverse creativos y realmente conectar desde un lenguaje común. El tip: cedale el control del juego al niño, que él o ella pongan las reglas… esta inversión de roles, permite que el niño desafíe la autoridad y pruebe su autonomía, de una manera no amenazante hacia la relación y donde no existe conflictos con la autoridad o el control…. Así se beneficia mucho el desarrollo del niño y los adultos pueden divertirse invirtiendo el rol con ellos… verán como sus ordenes son iguales a las que ustedes les dan… así también se vuelve informativo de como los niños los perciben y una herramienta para ser más empáticos con ellos (percátense de cómo se sienten siendo ustedes sus propios hijos). Chisme: es lo que hace el terapeuta infantil, jugar y usar el juego para resolver… Volver al juego entonces, es una forma de ahorrar 😉

El juego nos permite optimizar nuestro cerebro humano, nos abre al campo de la creatividad, incluso nos permite encontrar nuevas ideas cuando nos sentimos estancados, ya sea en el trabajo o en un problema común y a veces, en el juego descubrimos que alguno de los niños, tiene la mejor solución, una en la que ni siquiera habíamos pensado! el juego facilita pensar “outside de box” ! Al jugar imaginamos nuevos escenarios, exploramos y eso es algo muy útil para encontrar soluciones que nos pueden ayudar a resolver de forma creativa y novedosa. El juego posibilita todo tipo de aprendizaje, y lo que se aprende jugando, jamás se olvida, recuperemos esta maravillosa herramienta para aprender, para relajarnos, para abrir nuestras mentes, para estar en el momento presente  y lo más importante, para conectar con sus hijos! Recuperamos las ganas de jugar! yo digo chiviricuarta por mí y por todos: PAPAS!

Magr. Andrea González.
Presidenta electa 2016-2018.
Asociación Guatemalteca de Psicología.
Psicóloga clínica