Tu bebé ya nació… Pero la “pancita” no se va… /

2015.02.02

analuciaarrivillaga-nutricionista

Ana Lucía Arrivillaga
info@nutrireclinic.com

 

Estoy segura que a muchas de nosotras, mamis, nos ha pasado. Tenemos a nuestro bebé finalmente en brazos, nuestra vida cambia y se llena de alegría… pero esa pancita que teníamos cuando estábamos embarazadas y esperábamos que desapareciera luego del parto, aun sigue ahí! A mi definitivamente me ocurrió. Recuerdo salir del hospital y mirar con horror mi abdomen: parecía que aún estaba embarazada.

Algunas de nosotras nos fajamos, cuidamos lo que comemos, e incluso iniciamos rutinas de ejercicio y sin embargo, la pancita continua ahí y seguimos viéndonos como si tenemos unos 4 o 5 meses de embarazo.

Si este es tu caso, el culpable podría ser algo llamado “diastasis recti” o separación de los músculos abdominales, problema que ocurre en más del 60% de los embarazos.  El signo más evidente de la diástasis de los rectos abdominales es una persistente “pancita” que puede colgar y que no disminuye pasados unos meses. Pero hay otros posibles síntomas de la diástasis de los rectos abdominales: la incontinencia urinaria, lo dolores de espalda y mala digestión.
En resumen la diastasis recti es una separación del musculo recto del abdomen (en lugar de un six pack, quedamos con dos three packs por así decirlo), como consecuencia de un daño en el tejido conectivo. Puede tener distintas causas, como por ejemplo un aumento excesivo de peso, mala técnica a la hora de realizar músculos abdominales, o en nuestro caso, el aumento del volumen uterino y la presión de este sobre los músculos abdominales.

En algunos casos, este problema se soluciona después del parto, pero en algunos otros puede persistir. Esta condición puede pasar sin ser diagnosticada, y las mujeres, en un esfuerzo por reducir el abdomen, iniciamos rutinas de ejercicios abdominales clásicos, aquí es donde inicia el problema. Es importante saber, que si se padece de diastasis recti, los ejercicios abdominales clásicos están totalmente contraindicados, pues pueden incluso empeorar el problema.

La buena noticia es que la diástasis se puede mejorar y es reversible, puedes volver a tener un vientre más plano que el de ahora y eliminar los problemas digestivos, lumbares y de suelo pélvico si es que estos se presentan. Y no es necesario recurrir a la cirugía a menos que el problema sea grave.

Les comparto los siguientes videos, en uno de los cuales se muestra como determinar si padecemos de diastasis, y el otro con una rutina de ejercicios especifica para ayudar a tratar el problema de raíz, acercando los músculos abdominales y cerrando la diastasis recti. No olvides consultar con tu medico antes de iniciar cualquier rutina de ejercicio.