Thanksgiving, mejorando el menú /

2016.11.16

Por Lissy Gonzalez

Hace muchos años, creía que la cena de “Thanksgiving” era solo para los norte-americanos o para los que por medio de la migración nos traían las remesas sociales de nuevas celebraciones, y porqué no decirlo: para los embelequeros que solo ganas son para comerse otro pavo. Pero últimamente he analizado que para celebrar Thanksgiving no hay que ser polémico. No es necesario ser de ninguna religión especifica, ni pensar que es “cosas de gringos”. Dar gracias es algo que nos hace mejores personas, punto. A Dios, a la Vida, al Universo, a la Tierra que nos sustenta. A lo que creas, agradece. En Estados Unidos, es un día para agradecer por todo lo que tenemos, y usualmente por lo que damos gracias esta ahí a la par de nosotros. Si lo quieres hacer con una gran cena tradicional, o únicamente con un par de guarniciones y dos pechugas de pavo asadas aquí les comparto un menú adaptado y mi acción de gracias.


Hacer el pavo no debe ser una gran producción. Hay quienes lo encargan, yo prefiero hornearlo y la mejor forma de no pasar horas cocinándolo es rostizar el pavo “en mariposa” Se tarda una fracción de lo que tarda hornearlo entero de forma tradicional y relleno. Encontré esta forma de preparar el pavo para ahorrar tiempo de cocción y además es el pavo más jugoso que hasta ahora he preparado. Si son primerizas con esto del pavo, esta es la receta.

Otra cosa: no es necesario hacer un gran pavo, es posible ordenar o comprar solo las pechugas y hacer pechugas rostizadas de pavo.

( Ya llevo 9 años probando nuevas recetas y esta es la forma más fácil y deliciosa)  Aquí les dejo un video de cómo hacerlo.

 

El primer año que celebré Thanksgiving, le sugerí a mi pareja cambiar algunas recetas, me dijo que eso nunca se cambiaba.  Pero en vez de resignarme a comer un simple y silvestre puré de papa y el clásico y (aburrido) stuffing, durante los años he adaptado pequeños cambios al menú.

El puré de papas no tiene que ser aburrido. Le añado ajo rostizado, crema y tallo de cebollín. Algo clave es usar la papa adecuada, las papas Russet (las grandes y cafés) son las indicadas para un puré esponjoso. Las papas blancas y pequeñas usualmente hacen un puré chicloso, nada bueno.

Los ejotes (que usualmente se comen en cacerola de crema en lata (uggh)) los hago al vapor con aceite de ajonjolí, sal de mar y ajonjolí tostado.

La salsa de cranberries, la puedes tratar con respeto haciéndola “from scratch” si los encuentras frescos o congelados o sacarlas de la lata y hacerlas un poco más elegantes si le agregamos ralladura de naranja, licor de naranja o bien ron para resaltar el sabor. Le he añadido cardamomo algunos años para hacerlo más parecido a un chutney.

Algo con ayote, camote, o yuca. Aquí se tropicaliza el Thanksgiving. Hay que adaptar recetas a los ingredientes que no son iguales aquí que en Estados Unidos. Pero hay montón de recetas que pueden ser una buena opción para ese segundo plato de carbohidratos. De eso se trata el Thanksgiving: carbo sobre carbo. El clásico “sweet potatoe” con angelitos se vuelve el camote en dulce con angelitos. (nosotros hacemos uno con miel de maple y nueces)

Ensaladas: usualmente es donde uso mis ingredientes especiales, varío con las texturas y formas de las lechugas, y le pongo nueces, cranberries, queso feta, pepitoria entera. En la ensalada todo vale. Menos colocarle el aderezo demasiado pronto. Practica también con los aderezos hechos en casa: yo uso aceite de oliva, vinagre balsámico, mostaza, tamarindo, sal y pimienta.

Este es el rey de la mesa, y no puede faltar. Las personas que miran el gravy como la grasa del pavo, me ofenden. Un gravy no tiene que ser grasoso, debe tener tener todos los sabores del caldo y los “drippings” del pavo, pero no debe ser grasoso. Sigue esta receta de Jamie Oliver.

 

Con mi  pareja compartimos desde hacer el menú, hasta lavar el último plato. Thanksgiving me recuerda lo que hemos evolucionado a través de esta celebración. Cada año celebramos con gente diferente, de distintas nacionalidades, religiones, y edades. Con familia, con amigos, en diferentes países, en diferentes climas, y hemos introducido nuevas recetas y nuevos ingredientes, dependiendo lo que tenemos disponible siempre buscamos darle un toque diferente al asunto. Nunca es igual. Se aplica también para la vida. Doy gracias a mi esposo, quien antes de comenzar a hacer el “gravy” me sirve mi copita de vino. Doy gracias por los niños y porque el menú de Thanksgiving es perfecto para ellos.


Pan y postres: Gracias,  Sin levadura y dulce ¡esta vida no sería posible! Algo que nunca cambia en mi mesa es el pie de calabaza, y usualmente NUNCA me queda bien, no tengo mano de repostera confieso. O es la masa que uso o es el relleno que no logro darle el cuaje necesario. Por suerte este año, estaremos celebrando en Guatemala y pasaré por el Pumpkin pie de la San Martín, además de unos palitos de parmesano para entretener el hambre de mis amigos y familia, y el pan que se puede hornear para que quede calientito, esto es algo que no puede faltar en la mesa de Acción de Gracias.

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