Somos lo que comemos /

2015.06.23

Isabel Orellana de Chang
isabel@imbacktobasics.com

 
Todas hemos oído el dicho “Somos lo que comemos”, pero ¿qué tan cierto es? Aveces pensamos que probablemente tiene cierta validez, pero al mismo tiempo no lo queremos creer ya que muchas veces no somos concientes de lo que comemos.

Cada vez hay más niños desnutridos pero con problemas de obesidad. ¿Cómo es esto posible? Pues con toda la comida procesada disponible es muy fácil ingerir cantidades altas en calorías sin porporcionan valor nutricional.

Voy a explicarles cómo muchas veces engañamos a nuestro organismo, el cuál requiere de minerales y vitaminas específicos y con este fin, manda las señales de hambre con la esperanza que responderemos con esos requerimientos nutricionales que nos ha pedido. Una persona que no esta conciente de lo que come, piensa que con consumir una bolsita de un snack salado, papas fritas o una hamburguesa de queso satisfacerá este requerimiento, pero al poco tiempo nuevamente tiene hambre (el organismo requeire de algo) y no entendemos por qué.

Lo que sucede es que el cuerpo no recibió lo que pidió. Lo que le dimos al cuerpo eran calorías vacías. Nuestras células de grasa están felices con el alimento que acabamos de consumir pero nuestro cerebro y nuestro cuerpo a nivel celular se quedó con falta de nutrición. Nuestro cerebro no funciona a nivel óptimo, nos sentimos fatigados, o bien, ansiosos por comer más, y el comportamiento frecuentemente se ve afectado. Esto nos pasa como adultos y es bastante común en tomar estos habitos con los chiquitines.

Es importante que tengamos esto presente, especialmente cuando vamos los fines de semana con nuestros hijos o hijas a restaurantes de comida rápida. En mi opinión, consentirlos significa proveerles de nutrientes, y no de calorias vacías. Si nuestra opcion, es ir a comer fuera de casa, mi recomendación es evitar el menú infantil. Los menús infantiles de los restaurantes por lo regular son los que menos valor nutricional tienen. Son los que más procesados y fritos están y más carbohidrato llevan.

Para alimentarnos concientemente, no escojamos la ensalada porque nos estamos cuidando la línea. Escojamos la ensalada porque es la que más alimento vivo y valor nutricional lleva a nuestro cuerpo. Acompañemos la ensalada con aguacate y un pedazo de pollo de patio, pescado del mar, o carne de res libre de hormonas de crecimiento. Desarrollemos costumbre cómo los franceses, cuyos hijos reciben parte del plato de lo que los papás están comiendo.

A nivel celular nuestro cuerpo requiere su dosis de minerales y vitaminas. Demos al cuerpo lo que requiere y veremos que tendremos una vida más saludable, menos enfermedad, más energía y capacidad mental. Seamos lo que comemos… comamos concientemente y que cada opción que hacemos y damos a nuestros hijos sean opciones para realmente consentirlos y demostrarles que cuidando de la nutricion y la salud son la mejor herencia para su futuro.