Responsive feeding /

2019.09.05

Por Andrea Rosales – Hello Food

Los bebés saben lo que quieren y cuando lo quieren, nuestro trabajo como sus cuidadores (mamá, papá, abuela, niñera…) es interpretar las señales que nos dan, como cuando tienen el pañal lleno y muestran su incomodidad. Responder a estas señales fortalece el vínculo, de eso se trata la alimentación responsiva o responsive feeding, nos permite regular la ingesta de alimentos de acuerdo a las señales que los pequeños nos dan y así hacer el momento placentero y relajado en lugar de un momento de tortura y estresante.

Quien cuida al bebé (o quien lo alimenta) se debe involucrar de una forma activa positiva con el niño, al mismo tiempo que alienta y tiene en cuenta sus intereses durante las comidas. Esto significa: tener conversaciones sobre comida, escoger elecciones saludables, jugar juegos de comida y alentar al niño verbalmente. También significa estar conscientes que igual hay actitudes negativas que podemos estar haciendo sin darnos cuenta: intentar forzar la alimentación, sosteniendo la cabeza de el niño, amenazando o sacudiendo al niño. Lo único que conseguimos así son niños que controlan la alimentación, cuidadores que ignoran al niño durante las comidas o cuidadores que toman control excesivo y dominio total de la situación.

Situaciones que justamente buscamos evitar con responsive feeding, creando una conexión entre el niño y el cuidador.

¿Cómo?

La participación activa es clave. Para poder tener toda la atención de nuestro bebé, es muy importante que hagamos contacto visual, como si estuviéramos teniendo la conversación más seria del mundo. De esta forma vamos a poder detectar las señales de saciedad y hambre. En el caso de niños muy pequeños también sabremos cuando ya sean capaces de hacerlo solos.

Recuerda que estamos enseñándoles a saciar una de las necesidades básicas del hombre, alimentarse correctamente, lo cual es esencial para que su desarrollo sea el adecuado y que cuando crezca siga tomando las mejores decisiones y mantenga una salud óptima. Por esto la paciencia es esencial en la alimentación responsiva pues es un proceso progresivo en el que tu bebé va a ir aprendiendo poco a poco. Es muy importante NO FORZARLOS.

Toma en cuenta que muchas veces el entorno determina la manera en que reaccionan e interactúan a la hora de comer, los niños están muy pendientes de todo a su alrededor, lo que hacen los mayores, cómo lo hacen, cuándo y con quién. Por esto al poner el ejemplo vamos influyendo en su vida. Lo ideal es que el bebé esté sentado, relajado y cómodo; se sienta incluido en la mesa, con la sillita junto a la mesa para que sienta que es parte de cada tiempo de comida; tratando de mantener las distracciones al mínimo y por último, fijar una rutina para que su reloj interno se vaya acostumbrando y todo fluya más fácil.

Como nutricionista quisiera hacer mucho énfasis en el tipo de alimentos que escogemos, lo ideal es sean saludables y según la etapa en la cual se encuentra tu bebé. Ya van a tener toda una vida para probar todo lo demás, así que en esta etapa de desarrollo hagamos que aprecien los alimentos simples, sus sabores y texturas, hagamos prioridad la creación de buenos hábitos para que cuando crezcan lleven una vida balanceada y no padezcan de obesidad u otras enfermedades ligadas. Siempre investiga e infórmate con fuentes confiables, recuerda que sea cual sea el método o la forma con la que decidas iniciar la alimentación complementaria lo primordial es que sea la adecuada para TI y TÚ bebé, siempre escuchándolo y poniendo atención a sus señales.