Regálame un libro /

2018.12.11

Por María José Godoy de Joachin

Tengo 34 años y tal como si fuera niña, en cada cumpleaños y en cada Navidad, espero secretamente que alguien me regale un libro. Amo los libros. Son mis compañeros de alegrías y de penas. Desde niña. No podría precisar exactamente cuándo comenzó mi obsesión por ellos, pero sí recuerdo que desde pequeña me hicieron pasar horas enteras “embrutecida”.

Cuando mis papás tenían alguna reunión o fiesta importante a donde inevitablemente tenían que llevarme pues no tenían con quién dejarnos a mi hermana y a mí, solían pasar antes por el supermercado y comprarnos a cada una un libro de El Barco de Vapor. Con eso tenían garantizadas horas de paz, sabían que estaríamos tranquilas, contentas y lo más importante, que no los interrumpiríamos.

Así que si en esta Navidad me preguntaras qué quiero que me regales a mí o a mis hijos, sin dudarlo, te diría que un libro. Hace algunos meses tuve la oportunidad de asistir a una conferencia de Isabel de Asensio y ahí encontré aún más argumentos para defender mi postura de que un libro es siempre un excelente regalo para los niños.

La lectura es efectiva para aprender y practicara la empatía. Como psicóloga he visto hoy en día la urgencia que tienen nuestros hijos de desarrollar esta virtud y no siempre resulta fácil ejercitarla. Con un buen libro tenemos esto garantizado. Particularmente para este aspecto, son recomendables las novelas con dos narradores pues permiten contrastar dos puntos de vista diferentes.

¿Cómo escoger bien un libro para alguien más que no somos nosotr@s?

Niños
– Que tenga dibujos grandes y llamativos, hay algunos de colores más bien pálidos que consideramos preciosos los adultos, pero los niños no.
– Que en la medida de lo posible se pueda interactuar con él: Tenga pop ups, puertas o ventanitas para abrir, texturas para tocar, etc.
– Que sean de letra grande y poco texto para primeros lectores. Hay algunos hermosos, pero traen párrafos muy grandes que los aburren.

Adolescentes
– Los diarios de aventuras y experiencias cotidianas de otros adolescentes como ellos les suelen cautivar.
– Una buena idea también son las biografías de personajes famosos que ellos admiren, puede ser incluso un cantante pop.
– Un nuevo género que está poniéndose muy de moda entre los adolescentes son los libros tipo cómic. Aunque no lo creas, en esta presentación se pueden encontrar novelas serias y profundas como El Diario de Anna Frank.

Adultos
Escoger un libro para otro adulto, incluso aunque sea nuestro amigo cercano es uno de los más grandes retos. Básicamente, podemos usar de referencia:
– Su tema de trabajo; si es historiador, periodista, psicólogo, eso ya nos da una gran guía jajaja
– Los temas de los que siempre platica en las reuniones sociales, por ejemplo, a mi esposo le viven regalando libros de temas de café porque en cualquier reunión que vayamos siempre termina sacando el tema.
– El autor de los otros libros que ha leído que en algún momento nos ha contado que le han gustado mucho. A mi hermana por ejemplo, sé que con una novela de Jojo Moyes le quedo cien puntos.

 

¿Cómo hacer para sacarle el jugo a un libro infantil?

Tanto si les regalan nuevos libros a tus hijos en estas fechas como si quieres exprimirles el máximo beneficio a los que ya tienen, estos serían los tips más importantes:
• Intervenir como padres, leer junto con ellos, no dejarlos solos o “a su aire”, pensando que esto resultará más beneficioso.
• Escoger un fragmento que a ellos les haya “tocado” y hablar largo y tendido al respecto.
• Describir detalles de la ilustración que no aparecen en la historia. Hacerles preguntas curiosas sobre estos “dibujos no mencionados” hará volar su imaginación.
• Discutir sobre experiencias propias que hayan vivido que se asemejen a lo que viven los protagonistas. Si ellos no logran identificarlas puedes tú sugerirlas o contarles sobre experiencias tuyas.
• Hacer una discusión de la lectura enfocada en los personajes, hablar de su imagen física, su personalidad, sus gustos o disgustos, etc.
• Pedirles a nuestros hijos que cuenten la historia con sus propias palabras. Parafrasear es una actividad muy enriquecedora cognitivamente.

¿Se les ocurre a ustedes otra forma de sacarle al máximo el jugo a un libro?