Quitémonos la palabra “gorda” de la boca, nuestras niña... /

2015.05.11

Por Lissy González

Este tema me entristece… y esa tristeza a veces pasa a ser enojo. Tengo una hija de dos años y veo cómo constantemente, el mundo está más interesado en cómo nos vemos y lo que pensamos pocas veces tiene importancia. Honestamente nuestra cultura valora y juzga a las mujeres y las niñas basadas en el nivel de atracción a sus cuerpos. Esta “tradición” de estarnos detestando por ser gordas, por haber subido unas libritas de más, está enseñando a nuestras hijas a rechazarse a ellas mismas cuándo esto les suceda. Es una tradición que nos encadena y las dirige hacia un lugar donde es fácil inhibirles el amor hacia ellas mismas.

En la era de la obesidad, de los problemas alimenticios, el marketing de chicas perfectas y semidesnudas, el Photoshop y el deslumbramiento por las celebridades, como padres y madres necesitamos comenzar a crear nuevas tradiciones para inculcar en nuestros hijos confianza en su imagen corporal, aceptación de quiénes son, una dosis de realidad y mensajes de salud para la vida.

Hay demasiado énfasis en hacer ver a una niña o adolescente como atractiva y deseable. ¿Salones de belleza para niñas? ¿Mini-tacones? ¿concursos /competencias de belleza para niñas? Usualmente las niñas internalizan estos valores, y emocional y psicológicamente tienen un gran efecto en ellas. Quieren crecer demasiado rápido, tiene ideas de la sexualidad distorsionadas y ven normal competir por belleza con otras mujeres. Sus intereses cada vez más son acerca de cómo se ven. Poca atención es puesta en lo que piensan, lo que creen, lo que son capaces de hacer o si quiera en otro tipo de intereses.

El mundo mediático adora intentar “ayudarnos para vernos mejor”: cabello, piel, pancita, uñas. Nos ven por pedacitos y se niegan a entregarnos ideas completas sobre imágenes corporales saludables. No vallamos tan lejos, esta bien, no solo el mundo mediático tiene la culpa.

Tuve una amiga que constantemente le decía a su hija de tres años que era gorda igual que el papá. Ese comentario lo escuche más de una vez, hasta que me sentí tan mal por la niña que tome la decisión de hablar y le dije a mi amiga con mucho sentimiento: lo que no ves, es que ella se identifica contigo, ella es mujer, y tu eres su ejemplo, no importa cómo tu la ves, lo que importa es lo que escucha de ti, y le estas diciendo que no la aceptas como es. Tu eres su mamá y en su mundo, ella es igual a ti.

El regalo más grande que le podemos dar a nuestras hijas es una imagen positiva de ellas mismas. Enfrentar esta cultura de estereotipos y sexualización de la mujer tiene un impacto grandísimo en cómo tu hija o hijo se siente todos los días y las decisiones que ellos toman.

¿Qué necesitamos cambiar?

  • Quitémonos la palabra “gorda” o “gordo” de la boca. Deja de hablar especialmente en ambientes sociales sobre tu cuerpo o el de otras personas. Le estas dando permiso a tu hija de odiarse a si misma y a otros por cómo se ven sus cuerpos.
  • Enfoca tus comentarios sobre el cuerpo de tu hija no en cómo se ve, si no en lo que logra: si logra saltar más alto, si logra unirse a un equipo, si baila, etc. Nota la diferencia entre decir: que linda te ves, a decir: que fuerte pateas con esas piernas, o, qué precioso verte bailar con tanta energía.
  • Viste a tu hija con prendas que le permitan jugar y moverse, ayúdala a escoger ropa apropiada para su edad y no tengas miedo a explicarle porqué alguna prenda no es apropiada, dale opciones.
  • Coman sano entre familia. No es complicado enseñarles sobre comidas saludables o a comer con moderación. Enseñales a escoger frutas, enseñales sobre el problema de comer frito todo el tiempo. La comida es una de las cosas más placenteras de la vida y no debe causar vergüenza o ansiedad en los niños. Enseñales a tomar decisiones informadas y a gozar de una buena comida.
  • Cocina con ellos, pídeles la opinión de qué quieren para la cena. La mejor forma de comunicarnos con los hijos es conviviendo a la hora de preparar la comida y compartiendo en la mesa. Seamos agradecidos con lo que comemos, nos ayuda a conectarnos y a nutrirnos emocionalmente.
  • Permite que tu hija vea lo mucho que disfrutas ser como eres en el cuerpo que habitas. Enseñale que no importando lo que llevas puesto el mejor accesorio es siempre el carisma y la autoconfianza. Enseñale a ser chistosa, enseñale que no somos un adorno, enseñale a ser libre, a despeinarse, a ensuciarse y a disfrutar todas las cosas lindas que nuestro cuerpo nos permite hacer.

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