Propósitos de Año Nuevo: priorizando lo importante /

2019.12.27

Por María José Godoy de Joachin

La época de fin de año suele ser un momento estresante para nosotras las mamás. No sólo todo lo acontece afuera nos “hace ruido” (gastos extras, compromisos familiares y laborales, mandados propios de la época, chequeos médicos que pospusimos todo el año, etc. ) sino me atrevería a decir que es lo que pasa dentro de nosotras lo que más ruido nos hace. 

Un tema importante sobre el que reflexionamos (en una espiral de culpa y esperanza) es el de los propósitos que teníamos a principio de año y las nuevas metas que queremos trazarnos para el año que va a comenzar.

Tengo que decirte algo importante: Si este año pareciera que estuviste definida por la maternidad, ESTÁ BIEN. No quiere decir que no es posible o bueno que tengas sueños personales o metas profesionales. Lo que quiero transmitirte es que cuando se tienen hijos pequeños es probable que el 90% de tu vida gire alrededor de ellos y sus necesidades, y que eso es completamente normal. No te sientas mal si no hiciste tanto ejercicio como deseabas, si no aumentaste tu cuenta de ahorro en todos eso ceros que soñabas o no leíste la cantidad de libros que pensaste.  EL trabajo más importante de una mamá es precisamente éste: SER mamá. 

Así que mi consejo es que revises sin aprehensión todo aquel listado de puntos sobre lo que esperabas realizar en este 2019 y con humildad y agradecimiento, reconozcas lo que conseguiste, sueltes aquello que ya no se ajusta a tu vida, y retomes con valor aquello que todavía sigue siendo importante. 

En aras de tu salud mental y paz de espíritu recuerda que el gozo va a venir de aprender a priorizar LO IMPORTANTE y no dejar que LO URGENTE nos distraiga de ello. La ropa que se acumula sucia o el informe pendiente de la oficina es urgente; pero ese cuento que leas, ese piecito que masajees o esa canción que cantes son lo verdaderamente importante. Balancear nuestras responsabilidades es un reto, pero saber que cumples con aquellos en quienes está tu corazón hará que al final del día y al final del año te sientas verdaderamente llena y exitosa. 

Este 2020 mi propósito principal es trabajar en el vínculo con mis hijos. Mis hijos ya no son bebés, así que podría parecerte extraño mi objetivo. Normalmente asociamos el vínculo a ese primer apego que un bebé realiza con sus padres o sus cuidadores; sin embargo, el vínculo es algo que trasciende edades. Es un lazo que impulsa a buscar la proximidad y el contacto con esas personas especiales  a lo largo del tiempo. 

Mi lista de metas para el 2019 tenía puntos como: Leer tres libros al mes, ejercitarme diariamente o trabajar más. Algunas de mis expectativas se cumplieron, otras fracasaron rotundamente. Voy a soltar todo aquello que “creo” que tengo que hacer, y voy a enfocarme en lo que realmente “quiero” hacer por los que amo. Así que en el nuevo año mis propósitos van siendo estos:


Expresar el afecto
Desde el lenguaje del amor principal de cada uno, no desde el mío.

Generar un sentimiento de pertinencia
Crear rutinas y tradiciones que afiancen su sentido de ser una pieza especial e irremplazable dentro de la familia.

Saber escuchar
Mis hijos aprenderán más de mis acciones que de mis grandes sermones, así que solo me enfocaré en ser ese oído atento de lo que busquen compartirme, con aceptación incondicional.

Compartir y entender el estado de ánimo
Mío y de ellos.

Tener la capacidad de enfrentar la adversidad y superarlas
Dejar de ser quejica y proponer más soluciones; no solo voy a acabar con muchos de mis problemas sino seguro voy a recibir un reflejo de esta nueva actitud en ellos. 

Hablar de los sentimientos y emociones
Hablar de cómo me siento yo,  preguntar de los sentimientos de ellos  y establecer una clima de empatía sin “etiquetar” ningún sentimiento como bueno o malo.

Ser congruente y predecible
Hacer lo que dije y decir lo que hago.

Buscar conocimiento mutuo y tiempo compartido
Marcar en la agenda como prioridad los compromisos de familia y apartar semanalmente un momento de citas individuales con cada uno de mis hijos.

Manejar adecuadamente mi autoridad
No abusar de ella y preguntar antes de simplemente ordenar.

Incrementar los tiempos de ocio
La diversión y el esparcimiento son las piedras angulares para la unión familiar. 

Con esta pequeña reflexión no pretendo que copies mis propósitos, jajaja. Solo quiero recordarte la verdad del famoso precepto: “Donde está tu tesoro, ahí está tu corazón.”  Te deseo que todo lo que emprendas en este año te lleve a estar más cerca de tu corazón.