Por qué ya no intento ser “lo suficientemente hombre”... /

2018.06.13

 

En esta TED talk que nos parece digna de compartir, el actor norteamericano Justin Baldoni reta a los hombres a ser más sensibles. Discute la masculinidad tóxica y la presión que viene con el sentimiento de ser “suficientemente hombre”. En su charla, Baldoni, detalla como de joven sentía que debía rechazar cualidades consideradas femeninas para ser aceptado por otros varones. En la actualidad, el actor aboga porque los hombres no sientan que deben encasillarse en la definición tergiversada actual de masculinidad.


“¿Tienes la suficiente confianza para escuchar a las mujeres en tu vida? ¿Para escuchar sus ideas y soluciones? Para entender sus penas y realmente darles importancia, ¿incluso si lo que están diciendo va en tu contra?”

Además de abordar los temas de abuso sexual en su medio, termina la charla invitando a los hombres a ver más allá de sus privilegios y darse cuenta que ellos mismos son el problema. Opina que si quieren ser parte de la solución, las palabras ya no son suficientes.

Puedes leer la transcripción de la charla a continuación:

Como actor, obtengo guiones y es mi trabajo mantenerme en el guión, para decir mis líneas y dar vida a un personaje que alguien escribió. En el transcurso de mi carrera, he tenido el gran honor de interpretar algunos de los mejores modelos masculinos de la historia representados en la televisión (sarcasmo). Escolta masculina, violador en cita de fotógrafo, violador en cita sin camisa, estudiante de medicina sin camisa, hombre sin camisa que toma esteroides. Un playboy melancólico y reformado que se enamora, ante todo, de una virgen, y que ocasionalmente está sin camisa.

Estos roles no representan el tipo de hombre que soy en mi vida real, pero eso me encanta de la actuación. Puedo vivir dentro de personajes muy diferentes a mí. Pero cada vez que realicé uno de estos roles, me sorprendió porque la mayoría de los hombres que interpreto rezuman machismo, carisma y poder, y cuando me miro en el espejo, no es así como me veo a mí mismo. Pero fue como Hollywood me vio, y con el tiempo, noté un paralelismo entre los roles que interpreto com hombre tanto en pantalla como fuera de ella. He estado fingiendo ser un hombre que no soy en mi vida. He estado fingiendo ser fuerte, cuando me sentía débil, confiado cuando me sentía inseguro y duro cuando realmente algo me dolía. Creo que en general he estado haciendo un show, pero estoy cansado de jugar papeles. Y puedo decir ahora que es agotador intentar se lo suficientemente hombre para todo el mundo todo el tiempo.

Desde que tengo uso de razón me han dicho el tipo de hombre que debería ser. De niño, solo deseaba ser aceptado y querido por los otros chicos, pero esa aceptación significaba que tenía que adquirir esa opinión casi asqueada de lo femenino, y como nos dijeron que lo femenino es lo opuesto a lo masculino, o tuve que rechazar la incorporación de cualquiera de estas cualidad o enfrentarme yo mismo al rechazo. Este es el guión que nos han dado. ¿Cierto? Las niñas son débiles y los niños son fuertes. Esto es lo que se inculca subconscientemente a cientos de millones de niños y niñas de todo el mundo, tal y como me lo inculcaron a mí.

Hoy vine aquí a decir como hombre, que esto está mal, que es tóxico y debe terminar.

No estoy aquí para dar una lección de historia. Es probable que todos sepamos cómo llegamos aquí. Pero solo soy un tipo que despertó tras 30 años y se dio cuenta de que estaba viviendo en un estado de conflicto, conflicto entre quien siento que soy en mi fuero interno, y entre quien el mundo me dice que debería ser como hombre. Pero no tengo el deseo de encajar en la actual definición rota de masculinidad, porque no solo quiero ser un buen hombre, quiero ser un buen ser humano. Y creo que la única forma en que puede suceder es si los hombres aprenden no solo a abrazar las cualidades que nos dijeron que eran femeninas en nosotros mismos sino a estar dispuestos a ponerse de pie, para defender y aprender de las mujeres que los encarnan.

Ahora, no digo que todo lo que hemos aprendido sea tóxico, ¿sí? No digo que haya algo inherentemente malo en ustedes o en mí, y hombres, no estoy diciendo que tengamos que dejar de ser hombres. Pero necesitamos equilibrio. Y las cosas solo cambiarán si miramos honestamente los guiones que nos han transmitido de generación en generación y los roles que, como hombres, elegimos asumir en nuestra vida cotidiana. El primer guión que yo obtuve vino de mi padre. Mi papá es increíble. Él es amoroso, amable, sensible, enriquecedor. Él está aquí. Está llorando. De niño me enojaba por eso, porque lo culpé de educarme blando, lo que no era bien recibido en la pequeña ciudad de Oregon a la que nos habíamos mudado. Porque ser blando significaba que me estaban intimidando. Mi papá no era tradicionalmente masculino, por eso él no me enseñó a usar mis manos. Él no me enseñó a cazar, a pelear, ya saben, esas cosas de hombre. En cambio, él me enseñó lo que sabía: que ser un hombre era sacrificio y hacer lo posible para cuidar y mantener a su familia. Pero aprendí otro rol de la actuación de mi padre, que lo aprendió de su padre, un senador estatal que más tarde en la vida tuvo que trabajar de noche como conserje para mantener a su familia, y nunca se lo dijo a nadie. Ese papel fue sufrir en secreto. Y ahora tres generaciones después, me encuentro jugando ese papel, también. Y ¿por qué mi abuelo no podía simplemente acercarse a otro hombre y pedir ayuda? ¿Por qué mi padre todavía piensa que tiene que hacerlo todo solo? Conozco a un hombre que preferiría morir que decirle a otro hombre que está sufriendo. Pero no es porque solo seamos todos tipos fuertes y silenciosos. No es eso. Muchos de nosotros hombres somos muy buenos haciendo amigos y hablando simplemente sobre nada real.

Si se trata de trabajo, deportes, política o mujeres, no tenemos problemas para compartir nuestras opiniones, pero si se trata de nuestras inseguridades o luchas, nuestro miedo al fracaso, entonces es casi como si nos paralizáramos. Al menos, yo lo hago. Entonces, algunas de las formas que he estado practicando para liberarme de este comportamiento están creando experiencias que me fuerzan a ser vulnerable. Si hay algo donde experimento vergüenza en mi vida, me sumerjo directamente en ello, no importa cuán aterrador sea y, a veces, incluso en público. Porque al hacerlo le quito su poder, y mi despliegue de vulnerabilidad en algunos casos, puede dar a otros hombres permiso para hacer lo mismo.

Como ejemplo: hace un tiempo luchaba con un problema en mi vida y sabía que necesitaba hablar con mis amigos, pero estaba tan paralizado por el miedo de que me juzgaran, de que me vieran como débil y de perder mi posición de líder que sabía que debía sacarlos de la ciudad en un viaje de tres días para chicos.

Solo para ganar confianza. ¿Y adivinen qué? No fue hasta el final del tercer día que finalmente encontré la fuerza para hablar con ellos sobre lo que estaba pasando. Pero cuando lo hice, sucedió algo asombroso. Me di cuenta de que no estaba solo, porque mis muchachos también habían estado luchando. Y tan pronto como encontré la fuerza y ??el coraje para compartir mi vergüenza, se esfumó. Ahora, he aprendido con el tiempo que si quiero practicar vulnerabilidad, necesito construirme un sistema de responsabilidad. Así que me siento realmente afortunado de ser actor. Tengo una base de admiradores realmente maravillosa, muy encantadora y comprometida, y decidí usar mi plataforma social como especie de caballo de Troya donde crear una práctica diaria de autenticidad y vulnerabilidad. La respuesta ha sido increíble. Ha sido afirmativa, ha sido conmovedora. Recibo toneladas de amor y de prensa con mensajes positivos a diario. Pero es todo de un grupo demográfico concreto: de mujeres. Esto es real. ¿Por qué solo las mujeres me siguen? ¿Dónde están los hombres?

Hace aproximadamente un año publiqué esta foto. Después leí algunos de los comentarios, y noté que una de mis fans había etiquetado a su novio en la foto, y su novio respondió diciendo: “Por favor no compartas conmigo esa mierda gay. Gracias”. Como si ser gay te hiciera menos hombre, ¿no? Así que respiré profundamente y respondí. Dije, muy educadamente, que solo sentía curiosidad, porque estaba explorando la masculinidad, y quería saber por qué mi amor por mi esposa lo calificaba como mierda gay. Y luego dije que sinceramente, solo quería aprender. Inmediatamente él me escribió de nuevo. Pensé que iba a criticarme, pero en cambio se disculpó. Me dijo cómo ya de adultos, las muestras públicas de afecto se menosprecian. Me dijo que estaba luchando y forcejeando con su ego, y que amaba mucho a su novia y que estaba muy agradecido por su paciencia. Y luego unas semanas más tarde, me envió un mensaje de nuevo. Esta vez me envió una foto de él arrodillado pidiéndole en matrimonio.

Y todo lo que dijo fue: “Gracias”.

He sido este tipo. Lo entiendo. Públicamente, estaba jugando su papel, rechazando lo femenino, ¿verdad? Pero secretamente estaba esperando permiso para expresarse, ser visto, ser escuchado, y solo necesitaba otro hombre que lo hiciera responsable y creara un espacio seguro para sentir entonces, la transformación fue instantánea. Me encantó esta experiencia, porque me mostró que la transformación es posible, incluso a través de mensajes directos. Así que quería descubrir cómo podría llegar a más hombres pero, por supuesto, ninguno me estaba siguiendo. Así que probé un experimento. Empecé a publicar cosas estereotípicamente más masculinas: Como mis entrenamientos desafiantes, mis planes de comida, mi viaje para sanar mi cuerpo después de una lesión. Y ¿adivinen qué paso? Los hombres empezaron a escribirme. Y luego, de la nada, por primera vez en toda mi carrera, una revista de fitness masculino me llamó, y dijeron que querían honrarme como uno de los que cambia el juego.

¿Eso realmente cambió el juego? ¿O solo lo está afianzando? Y miren, ese es el problema. Es genial que los hombres me sigan cuando hablo de cosas de chicos y me atengo a las normas de género. Pero si hablo de cuánto amo a mi esposa o a mi hija o a mi hijo de 10 días, cómo creo que el matrimonio es desafiante pero hermoso, o cómo como hombre lucho con la dismorfia corporal, o si promuevo la igualdad de género, solo aparecerán las mujeres. ¿Dónde están los hombres? Así que hombres, hombres, hombres, ¡hombres!

Entiendo. Al crecer, tendemos a desafiarnos unos a otros. Tenemos que ser los más duros, el más fuerte, el hombre más valiente posible. Y para muchos, incluido yo mismo, nuestras identidades están envueltas en si al final del día sentimos que somos lo suficientemente hombres. Pero tengo un desafío para todos los chicos, porque a los hombres les encantan los desafíos. Les reto a que vean si pueden usar las mismas cualidades que les hacen sentir hombres para ir más allá. Su fuerza, su valentía, su dureza: ¿Podemos redefinir eso y usarlo para explorar nuestros corazones? ¿Son lo suficientemente valientes para ser vulnerables? ¿Para llegar a otro hombre cuando necesita ayuda? ¿Para zambullirse de cabeza en su vergüenza? ¿Son lo suficientemente fuertes como para ser sensibles, llorar si sienten dolor o felicidad, incluso si les hace parecer débiles? ¿Tienen suficiente confianza para escuchar a las mujeres en su vida? ¿Para escuchar sus ideas y sus soluciones? ¿Para abrazar su angustia y en realidad creer en ellas, incluso si lo que dicen está en su contra? Y ¿serán lo suficientemente hombres para hacer frente a otros hombres cuando escuchan “charlas de vestuario”, cuando escuchan historias de acoso sexual? Cuando oigan a sus hijos hablar de agarrar el culo o emborracharla, en realidad se pondrán de pie y harán algo para que un día no tengamos que vivir en un mundo donde una mujer tiene que arriesgar todo y venir a decir las palabras “yo también”. Esto es algo serio. He tenido que hacer un análisis real y honesto sobre la forma en que inconscientemente he lastimado a las mujeres en mi vida, y es feo. Mi esposa me dijo que había actuado de un modo que la lastimaba y sin corregirlo. Básicamente, cuando ella iba a hablar, en casa o en público, la interrumpiría a mitad de la frase y terminaba su pensamiento por ella. Es horrible. La peor parte es que era completamente inconsciente cuando lo hacía. Era inconsciente. Así que aquí estoy haciendo mi parte, tratando de ser feminista, amplificando las voces de las mujeres en todo el mundo, y, sin embargo, en casa, uso mi voz más fuerte para silenciar a la mujer que más amo. Entonces tuve que hacerme una pregunta difícil: ¿soy lo suficientemente hombre simplemente cerrando la boca y escuchando?

Chicos, esto es real. Y solo estoy rascando la superficie aquí, porque cuanto más nos adentramos, más feo es, lo garantizo. No tengo tiempo para entrar en el porno y la violencia contra las mujeres, la división de los deberes domésticos o la brecha salarial de género. Pero creo que como hombres, es hora de que empecemos a ver más allá de nuestros privilegios y reconocer que no solo somos parte del problema; chicos, nosotros somos el problema. El techo de cristal existe porque lo ponemos allí, y si queremos ser parte de la solución, entonces las palabras ya no son suficientes. Hay una cita de las escrituras Bahá’ís con la que crecí y me encanta. Dice que “el mundo de la humanidad posee dos alas, el macho y la hembra. Mientras estas dos alas no sean equivalentes en fuerza, el pájaro no volará”.

Entonces mujeres, en nombre de los hombres de todo el mundo que se sienten similares a mí, por favor perdónennos por todas las formas en que no hemos confiado en su fortaleza. Y ahora me gustaría pedirles que nos ayuden formalmente, porque no podemos hacer esto solos. Somos hombres. Vamos a cometer errores. Vamos a decir algo equivocado. Vamos a ser sordos. Es más que probable que las ofendamos. Pero no pierdan la esperanza. Solo estamos aquí gracias a Uds., y como hombres tenemos que ponernos de pie y convertirnos en sus aliados mientras luchan contra prácticamente todo. Necesitamos su ayuda para celebrar nuestra vulnerabilidad y ser paciente con nosotros mientras hacemos este viaje muy, muy largo de nuestras cabezas a nuestros corazones. Y finalmente a los padres: en lugar de enseñar a nuestros hijos a ser niños valientes o niñas bonitas, ¿podemos quizás enseñarles a ser buenos seres humanos?

Así que de vuelta a mi papá. Al crecer, sí, como todos los niños, tuve mi parte justa de los problemas, pero ahora me doy cuenta de que fue incluso gracias a la sensibilidad e inteligencia emocional de él que, en primer lugar, puedo estar aquí para hablar con Uds. El resentimiento que tenía por mi padre, ahora me doy cuenta de que no tenía nada que ver con él. Tenía todo que ver conmigo y mi deseo de ser aceptado y desempeñar un papel que nunca fue para mí. Y, aunque mi papá no me enseñó a usar mis manos, él sí me enseñó a usar mi corazón, y para mí eso, ante todo, es lo que más hace a un hombre.