Por qué cuidar de mí es tan importante como cuidar de m... /

2017.02.06

En las guerras terrestres tradicionales, el puesto de mando detrás de las líneas tendría a menudo café caliente, buena comida y ropa seca. ¿Sería esto porque eran egoístas? ¿O porque lo merecían por haber llegado a los más altos rangos del ejército?

No, era porque si el alto mando caía o presentaba baja moral, el resto de las tropas, y todo el esfuerzo de guerra, estaría en peligro. Estos líderes necesitaban estar lo mejor posible para tomar decisiones críticas.

Ahora, pensemos en términos de maternidad. Las mamás y papás son los generales de su hogar. ¿Cómo, especialmente las que se quedan en casa con sus hijos, se sienten, hora tras hora, sin ningún descanso real a la vista? ¿Tu café está caliente y tu ropa limpia? Probablemente no.

Si eso continúa así ¿Cómo van a salir adelante las tropas de tu casa? No hay manera, si mamá no está bien. Cuidar de uno mismo no es egoísta; es una de las mejores cosas que podemos hacer por nuestros hijos. Tomar un descanso de la familia nos puede causar culpa y ansiedad, tanto a mamás como a papás. Pero con tan sólo unas hors lejos recuperamos energías para regresar a jugar, a hacer la cena y a cuidar de todos.

El sólo hecho de mantener la rutina diaria, sin ninguna circunstancia extraordinaria, malabarear todas esas pelotas en el aire, es un esfuerzo realmente demandante y nos deja muy poco tiempo para divertirnos, relajarnos y descansar.

Estar siempre atenta de los hijos puede causar agotamiento crónico y hacer que las cosas que podrían ser tesoros cada día se sientan como tareas. Es por eso que es tan importante que comencemos a tomarnos días de descanso, regularmente. Esto puede significar pedirle al esposo que se tome el día libre y se quede con los chicos o a otro miembro de la familia que te cubra. Incluso puede significar contratar una niñera. Lo que sea que necesites hacer, haz que pase.

Y cuando finalmente hagas el tiempo… ¿A dónde te vas? Trata que sea algo que te restaure. Probarte ropa tranquilamente, sin presiones que te hagan tomar decisiones apuradas. Una buena rutina de ejercicio y relajarte después en una cafetería leyendo un buen libro. O almuerzo y día de spa con una amiga cercana.

Lo que no es definitivamente, es un día para hacer mandados. Llevar esas cosas que no has llevado a la lavandería o arreglar algo en la casa o ir al supermercado, todo eso no cuenta, por más relajante que sea caminar por los pasillo con la libertad de leer cada etiqueta y ver detenidamente cada producto.

Los estudios muestran que planear unas vacaciones puede ser psicológicamente tan satisfactorio como las vacaciones mismas. Saber el alivio y descanso que te espera en ese día que has apartado especialmente para ti te mantendrá energizada.

Vivimos con la idea de que “pronto” o “algún día” habrá tiempo para nosotras. NO. No va a pasar si no lo planeamos. Debemos tomarnos como prioridades, lo mismo que nuestros hijos. Nunca nos perderíamos una cita de nuestros hijos, porque son importantes. Nosotras somos igual de importantes.

Y si todavía nos sentimos culpables, recordemos que no se trata sólo de disfrutar actividades que hacíamos antes de tener hijos; se trata también de reagruparse en nuevos niveles. Es un buen momento para ver desde otra perspectiva nuestra vida y pensar en los cambios que necesitamos hacer.

Podemos llegar a caer en la trampa de pensar que no estamos amando a nuestros hijos cuando estamos lejos de ellos. Pero la verdad es que nos gastamos. Perdemos la energía para jugar con ellos. La sola idea de otra salida a caminar para recoger piedras aburre. Y lo peor de todo es que comenzamos a perder la cordura/paciencia con ellos por hacer cosas que son normales para su edad, cosas realmente normales. (¿Harta de que sólo quiera estar contigo? Normal en toddlers…)

Si tuvieramos que elegir a alguien para que se quede con nuestros hijos, ¿elegiríamos a alguien que se ve estresada, cansada y abrumada o a alguien que está descansada, feliz y saludable? Si no lo podemos hacer por nosotras, hagámoslo por ellos.

Consejos para re-energizarte

  • Decir no.
    Primero que nada, vas a gastar menos energía si aprendes a poner límites. Decir no a cosas que no te sirven y sí a las cosas que te llenan y te reponen. No a otra actividad extra aula, sí a una salida con las amigas.
  • Buscar ayuda
    Nunca es demasiado pronto para buscar ayuda, ya sea para un asunto que has venido postergando o para algo que te acaba de suceder.
  • Encontrar un nuevo hobby
    Toma clases de costura o de cocina. ¿Algún nuevo deporte? Además será un gran ejemplo para tus hijos sobre probar cosas nuevas
  • Ponerte metas
    Tener metas a largo plazo, como correr una 10k, te forza a hacer tiempo para practicar. Esas citas contigo misma te harán recobrar fuerzas.
  • Pedir tiempo a solas en casa
    Algunas sólo necesitamos soledad.
  • Apartar tiempo para tu pareja
    Si pueden irse un fin de semana, perfecto. Pero basta con juntarse a almorzar casual un día entre semana. Enfocados en el otro …comiendo en paz.

Nuestros hijos lo necesitan, nosotras lo necesitamos.

 

Por Lindsey Roberts
Tomado de: The Washington Post