¿Podrían algunos casos de TDAH sólo ser un trastorno de... /

2017.09.25

Por Ariana Eunjung Cha
Original publicado en The Washington Post

Durante las últimas dos décadas, padres y maestros en Estados Unidos han reportado una epidemia de niños con problemas para concentrarse, comportamientos impulsivos y con tanta energía que rebotan de las paredes. Educadores, legisladores y científicos se han referido al trastorno de déficit de atención e hiperactividad, o TDAH, como una crisis nacional y han gastado miles de millones de dólares investigando su causa. Han examinado la genética, el desarrollo del cerebro, la exposición al plomo, la prisa por el inicio académico y muchos factores más. Pero, ¿qué pasa si la respuesta a por lo menos algunos casos de TDAH es más obvia?

¿Qué pasa si, como cada vez más investigadores están proponiendo, muchos niños hoy en día simplemente no están recibiendo la cantidad de sueño que necesitan, lo cual conlleva a conductas desafiantes que imitan el TDAH?

Esta teoría provocativa y controvertida ha ganado importancia en los últimos años, con varios estudios que sugieren fuertes vínculos entre el TDAH y la duración, el momento y la calidad del sueño. En una era en la que incluso los niños pequeños conocen las palabras Netflix y Hulu, donde la demanda por el perfeccionismo se aplica hasta a los revoltosos niños de preescolar y muchos estudiantes de primaria hacen malabarismos con múltiples actividades extracurriculares cada día, la pregunta es si algunos niños están tan estimulados (o estresados) que no son capaces a dormir tanto o tan bien como deberían.

La evidencia sugiere que una porción de niños con TDAH son diagnosticados equivocadamente y en realidad sufren de sueño insuficiente, insomnio, respiración obstruida u otro trastorno del sueño conocido. Pero la idea más desafiante para el paradigma es que el TDAH puede ser en sí un trastorno del sueño. Si es correcta, esta idea podría cambiar fundamentalmente la forma en que el TDAH es estudiado y tratado.

Los últimos datos sobre este tema, presentados este mes en la Conferencia Europea de Neuropsicolofarmacología en París, analizaron los ritmos circadianos de las personas – el ciclo natural de cómo dormir y despertar. Se demostró que en los sujetos del estudio, en aquellos con TDAH sus niveles de la hormona melatonina aumentaban en la noche 1.5 horas más tarde que aquellos sin TDAH. Como resultado, se durmieron más tarde y obtuvieron menos sueño en general, con consecuencias para otros procesos corporales.

Cuando se altera el ritmo del día y de la noche, explicó Sandra Kooij, investigadora del Centro Médico Vrije Universiteit de Ámsterdam, también se modifica la temperatura, el movimiento y el momento de las comidas. Cada cambio puede producir desconcentración y comportamiento desafiante. “Pareciera cada vez más que el TDAH y el insomnio son dos caras de la misma moneda fisiológica y mental”, dijo Kooij en su presentación.

Los problemas del sueño se dividen en tres categorías: sueño insuficiente, insomnio y respiración desordenada. Todos son comunes entre los niños. Algunos estudios estiman que su prevalencia puede ser hasta de 20 a 40% en los pequeños.

Karen Bonuck, profesora de medicina familiar y social en el Colegio Albert Einstein de Medicina de Nueva York, es conocida por su trabajo en un estudio de 11,000 niños publicado en la revista Pediatrics en 2012. Concluyó que aquellos con ronquidos, respiración bucal o apnea (en la que la respiración de una persona se interrumpe durante el sueño) tenían entre 40 y 100% más probabilidad que aquellos sin problemas de sueño, de tener comportamientos semejantes al TDAH antes de los 7 años. “Hay mucha evidencia de que el sueño es un factor importante en el comportamiento de los niños”, dijo Bonuck en una entrevista reciente.

Estudios previos han demostrado que alrededor del 75% de las personas con TDAH tienen trastornos del sueño y entre menos duermen, más graves son los síntomas. En un artículo, los científicos mostraron que un grupo de niños con problemas respiratorios nocturnos que fueron diagnosticados con TDAH ya no cumplían con los criterios diagnósticos para el trastorno después de que se les quitaran las adenoides o las amígdalas para tratar el problema del sueño.

El trabajo reciente de Bonuck, financiado por el Instituto Nacional de Salud, involucró una campaña educativa dirigida a maestros, padres y niños que usaron osos de peluche y el libro clásico “Good Night, Moon” para incentivar más sueño. Cuando los investigadores estaban recopilando datos iniciales, ella dijo que se sorprendió al descubrir que un número de niños de edad preescolar se iban a dormir a las 11 p.m. o más tarde, pero tenían que despertarse antes de las 8 de la mañana para ir a la escuela. Estaban durmiendo menos de nueve horas, notablemente menos de las 10 a 13 horas que recomienda la Academia Americana de Pediatría para niños de 3 a 5 años. “Pensé que había un error”, recordó Bonuck. “El comportamiento desafiante es un problema enorme en las aulas a nivel nacional, y los síntomas de la falta de sueño pueden parecerse mucho a los síntomas del TDAH”.

Guillermo E. Pelham, un especialista de TDAH que dirige el centro para los niños y las familias en la Universidad Internacional de Florida, coincide que algunos niños son mal diagnosticados de TDAH cuando realmente tienen un problema del sueño. Sin embargo, dijo que ha visto esto sólo en un “puñado” de casos entre miles. El vínculo, él afirma, lo han exagerado y el TDAH es un diagnóstico muy real y potencialmente muy serio. De acuerdo con la encuesta más reciente del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, alrededor de 6.4 millones de niños, o 1 de cada 10 niños entre 4 y 17 años en el país, han sido diagnosticados con TDAH y cree que el diagnóstico es correcto en la mayoría de los casos.

“El sueño es un problema para cualquier tema relacionado con medir la atención. Pero no creo que […] explique la gran mayoría de casos de TDAH en los Estados Unidos ” dijo.

Sin embargo, Pelham ha notado un aumento de niños con TDAH y problemas de sueño en los últimos años. Eso tiene menos que ver con la naturaleza del TDAH que con los cambios impulsados ??por la industria farmacéutica, dijo.

En los ochentas y noventas, los tratamientos más populares eran estimulantes que actuaban sólo durante cuatro a seis horas. La mayoría de los niños ahora toman los que duran 12 horas, dijo.

“Si usted tiene niños que son sensibles a los medicamentos, pueden no estar cansados hasta la medianoche. Así que tienes un aumento en los niños que se quedan despiertos hasta más tarde como resultado de un cambio social de usar el medicamento de acción más prolongada “, explicó. Luego, para contrarrestar ese efecto por la noche, más niños están tomando otras drogas – “un antidepresivo, melatonina o, Dios no lo permita, un antipsicótico”, dijo.