¡Pintemos mandalas! Una actividad para mamás y wiros... /

2018.10.10

Por Agnes Leal

Cuando inicié a trabajar en un colegio hace más de 20 años, me llamó la atención que mis colegas daban a los niños unas hojas para pintar con un círculo y figuras geométricas en su interior. Les ponían música, los niños disfrutaban y además se entretenían bastante tiempo. Poco a poco fui investigando y descubriendo los mandalas y me enamoré de ellos. Esta actividad también la fomenté en mi hija que en esa época tenía 4 años, desde ese tiempo ella al igual que yo disfrutamos pintarlos y se ha convertido en momentos especiales que compartimos como madre e hija.

 

¿Qué es un mandala?
La palabra mandala viene de la India, de origen sánscrito, cuyo significado es “círculo perfecto”. Un mandala está formado por figuras y formas geométricas concéntricas y su objetivo es generar serenidad, tranquilidad, concentración y capacidad de reflexión.

Los mandalas son utilizados en el budismo y el hinduismo. En la meditación su uso es muy común y tiene como objetivo fomentar la concentración de la energía en un sólo punto. Según los budistas, los mandalas permiten organizar el interior de cada persona, motivan a crear e imaginar y esto conlleva a que se logre encontrar la armonía.

 

Beneficios a nivel cerebral
Cuando se pintan mandalas se trabajan los dos hemisferios del cerebro al mismo tiempo. Ponemos a trabajar las funciones específicas de cada uno. Entre las funciones del hemisferio derecho encontramos la expresión no verbal, la intuición, creatividad, orientación espacial, imaginación, inspiración, creatividad, intuición, inducción, pensamiento y memoria visual. Las funciones del hemisferio izquierdo son capacidad verbal, pensamiento lógico, coherencia, planificación, deducción, contacto con la realidad, orientación en el tiempo.

 

¿Cómo pintarlos para obtener el máximo beneficio?
Para pintar mandalas hay dos técnicas dependiendo el objetivo que deseemos alcanzar o la necesidad que queramos satisfacer:

Pintar desde fuera hacia dentro
Se utiliza cuando buscamos ponernos en contacto con nuestro yo interior o centrarnos en medio del barullo externo de actividades y preocupaciones.

Pintar desde dentro hacia fuera
Ayuda a exteriorizar las emociones y a mostrar el sentimiento actual.

 

Aspectos a tomar en cuenta
Lo más importante para lograr beneficiarnos del proceso de pintar un mandala es crearnos un ambiente que favorezca la relajación, que permita que la mente esté concentrada en la actividad que se realiza, independientemente de la técnica que se escoja, por eso es esencial estar en silencio y terminarlos.

Otro aspecto a tomar en cuenta es tener la libertad de elegir un mandala que nos guste o dibujarlo nosotras mismas; elegir cómo y con qué pintar. Los libros de mandalas para trabajar temas específicos (duelo, desapego, etc.) también son una buena opción.

 

Mandalas para los niños
El proceso evolutivo del niño también se beneficia al pintar mandalas. En el área cognoscitiva, desarrolla la originalidad, fluidez y flexibilidad en las ideas. En el área afectiva y social motiva a que el niño pueda expresarse en forma creativa al utilizar diversos materiales y técnicas y desarrolla la paciencia. En el área motriz favorece el dominio y control de los movimientos de dedos y manos, la posición del brazo y el control muscular para la manipulación de objetos.

Ésta es una actividad que debe realizarse sin que sea una obligación para que los niños logren disfrutarla al máximo. Se recomienda encontrar el momento ideal para hacerlo, terminarlos y ofrecerle a los niños diversos materiales (crayones, marcadores, acrílicos, acuarelas, etc.)

Pintar mandalas puede beneficiar a los niños con necesidades especiales, en algunos casos ayudan a controlar sus movimientos, los tranquiliza y puede ser un medio de expresión. Puede favorecer su atención y concentración. Pintar mandalas también mejora el estado de ánimo y favorece la reflexión en estos niños.

En resumen, la importancia de fomentar el gusto y hábito de pintar mandalas en nuestros hijos va más allá de los beneficios cognoscitivos que con alguna otra actividad igualmente podrían recibir. El regalo de un momento de colorear un mandala se traduce en disfrutar pequeños placeres como: La capacidad de apreciar la belleza y fomentar de esta forma su sentido estético; el crecimiento de su confianza y autoestima, porque el niño se siente orgulloso de lo que ha podido crear; el espacio exclusivo de mamá e hijos que establece un canal de comunicación, ya que por medio del color y las formas, el niño plasma sus ideas, pensamientos y emociones.

También hay grandes frutos de este arte que las maestras podemos cosechar en el aula. En el ámbito escolar el dedicar un momento a colorear mandalas ayuda a que los alumnos puedan descubrir su mundo interior y canalizar positivamente sus energías. También puede ser un medio para ayudarles a superar situaciones negativas a nivel emocional.

Agnes Leal es fundadora y directora de Move, Grow and Learn, docente por más de 20 años, con experiencia en NeuroNet, Guía Montessori e Instructora Certificada de Masaje Infantil.
Mail: movegrowandlearn@gmail.com
Fb: Move, grow and learn
Instagram: move_grow_and_learn