Persiguiendo nuestro talento personal…aún subidas en la... /

2018.11.06

Por María José Godoy de Joachin

Escribo en la mesa del comedor, con las luces apagadas, solo el resplandor de la pantalla brillando, lo que hace que los ojos me duelan un poco. Aprovechando y atesorando cada instante libre mientras los niños juegan fútbol en el jardín. Temerosa de que irme a mi habitación es un llamado implícito a ser interrumpida. Tecleando, rápido, mis dedos yendo más lento que mi mente. Ansiosa por compartir mis reflexiones sobre cómo podemos lograr las mamás perseguir nuestro talento personal.

Lo aprendí de una joya de libro que cayó en mis manos: One Beautiful Dream (Un Bello Sueño) de Jennifer Fulwiler. Es éste un libro cómico a la vez que profundo que comparte cómo una madre que tuvo seis hijos en ocho años logró un balance entre realización personal y maternidad. ¿Nos captura, no? Me atrevería a afirmar que con uno, dos o más hijos, ésta es una lucha que todas las madres tenemos a diario. Amamos a nuestros hijos, amamos nuestra vida de mamás, pero seguimos sintiendo que algo falta ¿Te suena conocido?

Si vemos atrás tal vez podamos detectar que ha pasado mucho tiempo desde que dejamos de perseguir nuestras pasiones personales al punto de llegar casi a olvidar cuáles eran. Meditando en el popular dicho de “mamá feliz, hijos felices” sabemos que esto es algo que tiene que cambiar. ¿Cómo lo hacemos?

1. Re identifica o descubre tus pasiones
La teoría de Fulwiler es que todos tenemos algún talento o hobby (como hacer velas perfumadas, pintar paisajes, tomar fotos o preparar comidas deliciosas) lo que nombra nuestra Llama Azul: La pasión que enciende un fuego dentro de ti cuando lo estas poniendo en práctica. Al igual que Jennifer, escribir, narrar historias, esta es mi Llama Azul. Desde niña y adolescente lo he tenido bastante claro, pero durante el puerperio de mi primer hijo mi hobby casi murió sepultado en las ansiedades y responsabilidades de mamá primeriza. Me tomó mas de un año retomarlo y sin duda puedo afirmar que el hacerlo me hizo sentir más feliz y más realizada.

2. Acepta ayuda
En ocasiones sentimos que no lo merecemos, que nuestros hijos son nuestra total responsabilidad; o a veces simplemente nuestra personalidad no nos permite delegar en otros el cuidado de nuestros tesoros. La mayoría de las veces tal vez se trate de que nos da pena pedir ayuda a un hermana, mamá o suegra bien dispuesta para que cuiden de nuestros hijos, mientras nosotras hacemos algo que aparentemente no “tenemos” que hacer, algo que no es una obligación sino un placer. Tendemos a considerar que está bien pedir ayuda para que cuiden a nuestro bebé si tenemos que ir a trabajar o a realizar un trámite importante, más no para distraernos u ocupar nuestro tiempo en cultivar un hobby. Yo te digo, acepta ayuda. Ser una mamá sana emocionalmente es tan prioritario como salir a ganar un sustento.

3. Despídete de la culpabilidad
Seguramente has escuchado decir muchas veces a otras mamás de hijos mayores que cuando los niños crezcan podrás disfrutar de suficiente tiempo libre. O que tienes atesorar los momentos mientras aún son pequeños ¿Falso o verdadero? Verdadero. Pero esto no implica que te anules, que pongas todos tus sueños en pausa. La culpabilidad es como el óxido que carcome por dentro. Si ya descubriste en qué otra pasión además de la maternidad te gusta ocupar tu tiempo personal y lograste gestionar ayuda, no dejes que la culpabilidad arruine el momento.

4. Planifica
Muchas veces nos encontramos utilizando nuestro escaso tiempo libre en hacer cosas para ellos o para la casa, como hacer flash cards de animalitos o limpiar. Me pasa, muchas veces, y de verdad disfruto pintar piedras para nuestras manualidades, por ejemplo, pero María José quiere otras cosas además de eso. Yo he descubierto que consigo optimizar mi tiempo libre de mejor manera si establezco mental o por escrito qué cosas quiero hacer. Planificar es la clave, puedes agendar el momento e incluso gestionarte un espacio físico dentro de la casa designado para tus pasatiempos.

5. Haz lo que te dé paz
Creo que a todas nos pasa que en esos momentos en que contamos con ayuda de una niñera o algún miembro de la familia se ofrece a cuidarlos, lo que hacemos es correr fuera de nuestra casa. ¿Cuántas lo hacemos? ¿Nos produce angustia o paz? En mi caso, siento que hay días que quiero ceder como estafeta en competencia de carrera el cuidado de mis hijos a mi esposo nomás atraviesa la puerta de entrada. Yo solía sentir alivio, pero no me daba paz; hasta que al leer el libro de Jennifer comprendí que no es que corramos para alejarnos de nuestros hijos, es que corremos para encontrarnos con nuestra Llama Azul.

Respiremos. Podemos tenerlo todo, si estamos dispuestas a re imaginar cómo “tenerlo todo” debe verse. Y mantengamos en mente que existe un gozo inesperado en decir sí a la vida que nos tocó vivir.