Paz en medio de las alergias alimentarias /

2018.08.13

 

Ser mamá de un niño con alergias es un gran desafío. Un diagnóstico de este tipo trae consigo una gran angustia sobre cómo conseguiremos nutrir a nuestros hijos con algo que no solo toleren, sino que acepten por su sabor. Existen las formulas hidrolizadas, especiales para niños con alergias e intolerancias, pero su sabor es bastante amargo. Muchas veces los niños prefieren la Incaparina, por su sabor. Para las mamás es práctica, tenemos la alternativa de hervirla o de comprarla en cajita cuando necesitamos salir a hacer mandados o ir de viaje. Y lo más importante, es nutritiva.

La Incaparina fue creada en el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP) por el Dr. Ricardo Bresani hace más de 50 años. ¡Medio siglo! ofreciendo a sus consumidores una fórmula creada con una sólida base de análisis y estudios científicos que respaldan su efectividad.

La harina de maíz es su base; el maíz y sus derivados son el alimento más aceptado, consumido y utilizado por nuestra población chapina. Sin embargo, el maíz solamente sería incompleto para proveer los nutrientes indispensables para los requerimientos nutricionales recomendados. Es por esta razón que cuenta con una combinación de otros cereales como la soya. Y es reforzada con hierro de alta absorción, ácido fólico, zinc, tiamina, riboflavina, niacina, vitamina B6, vitamina B12, calcio y vitamina D. La Incaparina aporta 70 calorías por vaso, y un 9% de la proteína diaria recomendada (preparada sin azúcar).

Hay muchas mamás reacias a este alimento, pero cuando es nuestra única opción, es polifacética. Con ella podemos hacer pasteles, galletas, panqueques… Para espesar los frijoles y para hacer más denso calóricamente cualquier alimento de tipo leguminoso. Es una opción ideal si a tu hijo no le gusta la leche, no la tolera por alguna alergia o intolerancia o tu presupuesto se ve negativamente afectado por el alto costo de las leches de lata. Además Incaparina ofrece distintas presentaciones para satisfacer diferentes gustos y necesidades.

Está recomendada a partir de los seis meses de edad pero siempre es importante que antes de introducir nuevos alimentos a la dieta de un lactante consultemos con el pediatra.