«Nos vamos» ¿Drama o salidas sin conflictos? /

2019.07.22

Traducido y adaptado del original por Jessica Milburn publicado en responsiveparentingblog.com

Cuando la agenda de nuestros hijos no concuerda con la nuestra, puede ser un reto. Un reto diario al que todas nos enfrentamos, sin importar con que estilo eduquemos. Se vuelve aún más difícil mantener la calma, apegarse a la teoría y no dejar que las criticas nos afecten cuando estos momentos ocurren en público, sobre todo frente a otras mamás. Porque aunque todas enfrentamos retos similares, en el momento en que nuestros hijos se rehusan a salir de los juegos, sentimos que son los únicos que no hacen caso. Tratar de regresar a casa después de salir al parque sin causar un berrinche grado 10, puede volverse una batalla frecuente. Podemos hasta sentir ansiedad antes de salir de casa, pensar cuanto tiempo nos tomará esta vez pedirles que regresemos, que probablemente toque cargarlos a la fuerza de regreso. No funcionan las advertencias, no funcionan los juegos, no funciona la razón, no funcionan las canciones, no funcionan los premios, no funcionan las consecuencias, no funcionan los gritos, no funciona abandonarlos. No funciona nada. Terminamos siendo las mamás que no queremos ser. Pero en el fondo sabemos que debe haber otra manera.

Si nada de lo anterior te ha funcionado prueba esto la próxima vez, en lugar de decir «en cinco minutos nos vamos,» preguntar: «cuántos minutos más necesitas?» Talvez lo que tus hijos en particular necesitan es sentirse «en control». No podemos esperar que nuestros niños obedezcan nuestras ordenes. Es nuestro deber, como adultos, proteger a los niños de cualquier daño, al mismo tiempo que apoyamos su necesidad de exploración. Es posible, que a mayor control sienta el niño que tiene sobre su mundo, menos control querrá tener sobre las pequeñeces. Con los más pequeños (toddlers) una manera efectiva de reducir esas luchas de poder y berrinches es dejarlos «ganar» en la medida de lo posible. ¿Qué importa si quieren el vaso rojo o ponerse calcetas de diferente color?

Y claro que no es un método infalible. Probablemente uno día no funcione y ese día vamos a intentar actuar desde la empatía. Ej.: Llevas una hora esperando a tu hija que no quiere irse del parque porque está esperando una amiguita. Te sientes mal por ella aunque sabes que la niña no va a llegar. Al final logran irse luego de prometerle que van a hacer una cena tipo picnic. No se te hace tan difícil esperar porque entiendes lo mal que se debe sentir de que su amiga nunca llegó. Y cuando alfin accede a irse parece estar bien pues le diste tiempo para procesar sus sentimientos de decepción y le diste algo que esperar.

Otras veces no hay tiempo para negociaciones y empatía. Pero la mayoría de veces somos nosotras las que nos ponemos en bandeja de plata para el drama. Si toca estar en el doctor a las 2 pm, no vayas al playground a las 12:30. La planificación es clave. Planifica también tiempos de descanso, tanta estimulación a veces nos juega en contra. Planifica suficiente tiempo para las transiciones. Cuando andamos en carreras nos estresamos y el estrés intensifica las emociones. Podrás no darte cuenta que estás estresada pero los niños son súper perceptivos, sobre todo con sus cuidadores. Si no les das suficiente tiempo para las transiciones sienten que pierden el control de su ambiente y de sus vidas. Cuando se les forza a dejar de jugar es como si los forzaras a dejar de trabajar justo cuanto estaban por conseguir lo que buscaban. Es importante para ellos.

El juego es el trabajo de la infancia.
–Jean Piaget

Si a tus hijos eso de tener control no les interesa prueba con incentivos. Hay una gran diferencia entre recompensas, amenazas e incentivos, el secreto está en la formulación de la frase. Las recompensas y las amenazas podrán funcionar en el momento pero no ayudan NADA a largo plazo, tienden a generar enojo, desafío y deseo de venganza, rompen la relación entre el niño y el adulto. Un incentivo es distinto, no es condicionante del comportamiento, esa es la clave, incluso puede ser algo no material, como una promesa de algo divertido, una canción, un libro o hacer algo especial juntos.

Amenaza: «Si no nos vamos ahora no habrá picnic»

Recompensa: «Si eres bueno y nos vamos ahora podemos tener un picnic»

Incentivo (+empatía): «Sé que no quieres irte aún, estás súper entretenida. Ya pasaron los cinco minutos. ¡Vamos a hacer nuestro picnic! ¿Comemos ensalada o sandwiches?

Empatía, empatía, empatía. Los niños pequeños no entienden porque queremos irnos, son egocéntricos, piensan que todos tenemos los mismos pensamientos y sentimientos que ellos. Decir cosas como «porque yo lo digo» o incluso «tenemos que ir al super ahora,» los confunden y no los motivan. Y sabemos que se siente como demasiado esfuerzo negociar con ellos, pero una vez hacemos el cambio a este tipo de conexión vas a sentirte más satisfecha y no va a parecer tanto trabajo después de todo. Y resulta en menos tiempo discutiendo.