No hay amor como este /

2017.10.03

Adaptación del original de Katie Smith publicado en mom.me

Es cierto, cuando los hijos son pequeños, son tan dependientes de uno, nos deja desgastadas, física y emocionalmente. Y también es cierto que la mamás más experimentadas nos dicen “Disfruta cada momento, crecen tan rápido”. Y en el fondo sabemos que tienen razón. Pero no disfrutamos cada momento, es imposible. Nos cansamos, nos frustramos y nos enojamos. Tenemos nuestro punto de quiebre. Para la mayoría de nosotras, nuestros hijos saben que botones tocar mejor que nadie.

Nadie disfruta que su hijo haga un berrinche o que se rehuse a dormir en su cama. ¿Quién disfruta realmente limpiar los accidentes del potty training? Pero en los momentos en que sentimos que no nos queda nada más, cuando deseamos que nuestros hijos no nos necesitaran tanto, cuando quisiéramos tomar un respiro o simplemente no podemos… recordemos esto: Atesorar esos besos sinceros que dan los niños de dos y tres años, que hasta te agarran la cara, los adolescentes no hacen eso. Los “te amo” espontáneos no volverán en mucho tiempo. Ya ni van a tener tiempo para nosotras.

Y no van a dejar de quererte (aún lo repitan mil veces), pero su amor cambia. Con su nueva independencia y su creciente vida social viene un tipo diferente de amor. N A D A se compara con el amor que no tienen cuando son pequeños. Somos el centro de su universo. Somos el amor de su vida. Para ellos, somos TODO. Así que, talvez estás por perder la cordura o sintiendo que no podrías oir una vez más esa canción, o regresarlo por quinta vez a su cama, recordemos que el amor que sienten en esta etapa de su vida es fugaz, va a cambiar algún día.