Mientras salgo a correr… Si corres y eres mamá tienes q... /

2016.08.26

Últimamente me he inclinado por salir a correr sola. Esto me gusta pues me sirve para ordenar mis pensamientos, repasar mi agenda, lo que hice en la semana y lo que me falta por realizar. Pero cuando el tiempo no pasa y los kilómetros parecen no avanzar, los pensamientos giran en torno a lo que está sucediendo a mi alrededor. Son cientos de personas que como yo, ponen una alarma aún en domingo para salir a hacer un poco de ejercicio. Entre la gente que me topo está la pareja de señores que salen siempre a caminar de la mano; el grupo que hace Taichi; mi amiga de la natación a quien siempre busco en las gradas y nos logramos saludar con una simple mirada; el niño aprendiendo a montar cicle; los que corren en grupo; los que orgullosamente portan sus camisas de carreras anteriores; los que parecen profesionales; los que buscan pokémones y los que simplemente salieron por el pan.

Me doy cuenta que no estoy sola, que muchos como yo están disfrutando de sus pensamientos. Entre tanta cosa que van pasando por mi mente vuelvo a lo que acapara la mayor parte de mí: mis hijos. Pienso: ¿ya se habrán despertado? ¿qué estarán desayunando, logrará mi esposo cuidarlos estas dos horas? ¿será que cuando llegue mi casa parecerá un campo de batalla? Y este domingo en específico, como eran 18 kilómetros los que me tocaban correr, me dio tiempo para hacer una analogía entre los entrenos, las carreras y la maternidad. Acá se las dejo:

  • Cada uno va a su propio paso y eso hay que respetarlo. Aquel paso en el cual nos sentimos cómodos, sabemos que podemos avanzar y que al mismo tiempo nos reta a ir mejorando.
  • Hay días que queremos literalmente tirar la toalla. Nos cuestionamos ¿por qué realmente estamos haciendo esto?

  • Nos damos cuenta que no estamos solas, tanto en la corrida como en la maternidad hay primerizos, experimentados, personas que les encanta ir acompañadas y aquellas que prefieren ir solas.
  • Hay días que queremos ignorar la alarma y solo seguir durmiendo.
  • Hay otros días que nos sentimos las mejores maratonistas/mamás del mundo, hay otros tantos que pensamos que todo lo estamos haciendo mal.
  • Vemos pasar a corredores que sabemos van igual de cansados que nosotras y al igual que en la maternidad un simple saludo o una mirada de complicidad basta con entender que nos están diciendo: ¡ánimo que si se puede!
  • Podemos leer libros, investigar, googlear la mejor manera de correr o criar a los peques, pero en la práctica todo nos puede salir al revés.
  • En la maternidad como en la corrida no hay que compararse, hay unos que nacieron para esto, les sale natural, muchos otros nos tenemos que esforzar un poco más.
  • Algunas veces es necesario hacer una pausa, un descanso, desconectarnos un poco, esto nos sirve para valorar lo que tenemos, incluso llegamos a extrañar ponernos nuestros tennis o preparar una pacha.
  • Al igual que a nuestros hijos, nos encanta presumir de nuestros entrenos y carreras en las redes sociales o con nuestros amigos y quienes no están en las mismas realmente no nos entienden.
  • Puede ser que alguien tenga el último modelo de tennis o carruaje ¿y eso qué?
  • Los corredores experimentados al igual que las abuelitas nos aconsejan: vayan despacio, poco a poco, con mucha paciencia.
  • Arreglar una pañalera es todo un arte al igual que empacar y preparar todo lo que necesitamos para un entreno largo: pachas, hidratación, geles de energía, cambio de ropa, bloqueador, y la lista puede seguir.
  • Todos están corriendo su propia carrera.

Entre estos pensamientos y conforme pasaban los kilómetros también me acordé de mis partos: naturales y sin epidural y pude compararlo con el dolor y gran satisfacción que fue terminar mi primera maratón. Pocas cosas se pueden comparar con cruzar la meta después de 42 km y colgarse esa medalla, sin duda alguna el tener a nuestros hijos en brazos es una de ellas. Nuestro cuerpo y mente es capaz de esto y mucho más. He terminado al fin el entreno de ese día y llego a la conclusión que la maternidad no es una carrera, es un entreno constante, de todos los días, así que más vale irse disfrutando el recorrido. ¡Nos vemos en la 21k de la Ciudad!

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