Mi pequeño enmascarado /

2017.05.22

Por Maria José Godoy de Joachin

Este artículo pretende ser un pequeñísimo resumen del documental The Mask You Live In, realizado por The Representation Project y una invitación a verlo para todas aquellas que amamos a un varón: madres, esposas, hermanas. Tomemos un momento para analizar lo que como sociedad estamos imponiendo a nuestros hombres.

A modo de apertura el guionista usa una frase de George Orwell que sintetiza la esencia del problema: “Él lleva puesta una máscara, y su rostro se agranda hasta encajar. ”Los varones se ven bombardeados a medida que crecen con frases como: “No llores”, “Crece” “Sé un hombre” “Ten sexo”… Estos mensajes son su pan de cada día. La cultura y el estilo de crianza les deshacen la vida, guiados estos dos verdugos por las presuposiciones de lo que debería ser un hombre, no por su verdadera esencia.

A todos los varones la ida de ser vistos como débiles los persigue, han sido adoctrinados para guardar sus emociones, rechazar lo femenino, hacer que todo gire alrededor del dinero y usar la violencia al resolver cualquier problema… ¿Por qué? Porque se les ha contado una serie de mentiras en relación a la masculinidad. Se les ha venido diciendo que ser masculino es tener:

  • habilidad atlética
  • éxito económico
  • conquistas sexuales

Los hombres no solo quieren practicar un deporte, también quiere hacer arte, computación, etc. Quieren elegir sus profesiones y actividades basadas en sus habilidades y gustos y no en el dinero que ganará, son seres humanos no garañones.

Pareciera que la presión social está dejando a lado el hecho de que hombres y mujeres somos más parecidos que diferentes. Prueba clara de esto es la buena venia de la sociedad para las “niñas de mama” consideradas adecuadas, prudentes, bien portadas… versus los “niñitos de mamá”, culturalmente conocidos como afeminados, maricas y una fila de otros términos insultantes.

En el camino de convertirse en adultos los hombres han perdido aquellas cualidades que luego de adultos son capaces de ver como las más valiosas en sus hijos. Hemos feminizado la empatía, el respeto, el trato cariñoso…. Y eso nos está pasando la factura con hombres que no pueden o no se permiten ser empáticos, respetuosos y cariñoso. Siendo llamados a ser fuertes, estoicos, duros, insensibles incluso como requisito de pertenencia los varones se quedan aun más vulnerables frente al bullying. 1 de cada 4 niños son víctimas del bullying y solo el 30% pide ayuda.

El famoso “club de Toby” o el grupo de niños contra niñas que funciona a inicios de la escolarización termina diluyéndose a medida que se acercan a la educación secundaria y dejando a los chicos solos, ya que cualquier señal de cercanía o conexión con el mismo sexo es entendida por los demás como signo de homosexualidad. Ante esto ¿qué hacen? Pues lo obvio… buscan consuelo en el alcohol y las drogas. Según las estadísticas la edad de inicio del uso de alcohol es 12 años y a los 13 es la edad de inicio de las drogas. Cuando ninguno de estos dos caminos funciona para atenuar el sentimiento de desconexión, caen a menudo en una profunda depresión. Depresión que no es vista por los adultos a sus alrededor debido que no denotan los típicos síntomas que esperaríamos en una chica. Los varones, contario a las mujeres, tienden a tener una conducta de “acting out” y agresividad, lo opuesto a lo que esperamos desde la perspectiva femenina, y entonces los adultos lo creen un chico malo o en el mejor de los casos lo tratan como un trastorno de conducta.

Luego de todo esto llegan al fondo: el suicidio. Cada día tres varones se suicidan. El suicidio es la tercera causa de muerte entre los adolescentes varones. Siendo este índice cinco veces mayor que el de las chicas. Menos del 50% de los jóvenes con ideas suicidas piden ayuda, porque sienten que no les está permitido.

Muchos de los jóvenes llegan a estos profundos problemas pues han intentado descifrar lo que es ser un hombre sin ayuda. Los padres ausentes abundan, es una cruel realidad. Y vienen a tomar su lugar:

  • Los juegos de video: Violentos que incitan a violencia verbal y física.
  • La pornografía: convirtiéndose en una adicción, el 93% de los jóvenes ha estado expuesto a ella por internet y el 68% la usa semanalmente.
  • La televisión: Mostrando modelos de masculinidad inadecuados como el payaso-bobo, el violento o el borracho.

 

¿Qué hacemos entonces?

Les ayudamos como sociedad a redefinir la fuerza. Pero NO creyéndose superiores a las mujeres o dominando a otros hombres, esto es una receta para la violencia. Sino redefiniendo la fuerza en términos de justicia, igualdad y rectitud. Los retamos positivamente. Les hablamos, conversamos con nuestros varones. Como mamás nos quedamos cerca; les decimos que los amamos.

Sobre todo: Animamos a papá a hacer algo con sus hijos, cualquier cosa que hagan con él será una cosa masculina, sin importar si es cocinar. Recordamos que los niños miden su masculinidad con papa. Un papá que les debe dar tiempo de calidad, apoyo moral, ejemplo, guía.

En resumen, lo mejor que puedes hacer es: EJERCE TU INFLUENCIA. TODOS TENMOS UN ROL EN LA CREACION DE UNA CULTURA MÁS SANA.