Mi Lactancia Materna en tiempos de Pandemia /

2020.08.06

Por Adriana Figueroa

En esta primera semana de agosto estamos celebrando la Semana Mundial de Lactancia Materna. Me encanta cómo mis redes sociales se han prendido de comentarios, experiencias, foros de expertos, y seminarios enfocados a la promoción y protección de la lactancia materna.  Se discuten los beneficios de crecimiento y desarrollo de los niños, los beneficios de salud a corto y largo plazo de las madres, el impacto ambiental y socioeconómico para la población.  La Organización Mundial de la Salud recomienda que se brinde a los infantes lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y que la misma continúe por lo menos los primeros dos años de vida o más; introduciendo alimentación complementaria de forma oportuna desde los seis meses de vida.  Nosotras estamos en ese impasse: o más.  No hay límite.  La lactancia continúa hasta que la madre o el niño estén listos para el destete.    

En esta primera semana de agosto estamos celebrando la Semana Mundial de Lactancia Materna. Me encanta cómo mis redes sociales se han prendido de comentarios, experiencias, foros de expertos, y seminarios enfocados a la promoción y protección de la lactancia materna.  Se discuten los beneficios de crecimiento y desarrollo de los niños, los beneficios de salud a corto y largo plazo de las madres, el impacto ambiental y socioeconómico para la población.  La Organización Mundial de la Salud recomienda que se brinde a los infantes lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y que la misma continúe por lo menos los primeros dos años de vida o más; introduciendo alimentación complementaria de forma oportuna desde los seis meses de vida.  Nosotras estamos en ese impasse: o más.  No hay límite.  La lactancia continúa hasta que la madre o el niño estén listos para el destete.    

Recuerdo perfectamente cuando inició el confinamiento en Guatemala que en mis planes estaba iniciar el destete paulatino de mi bebé, quien en ese momento tenía 1 año 9 meses.  Pero la pandemia tenía otros planes.  El confinamiento resultó en un open tetabar con happy hour 2X1 para mi bebé, TO-DO el día. Era agotador.  Ni modo, ella nada lenta ni perezosa se percató que tenía el pecho disponible a toda hora, estando en casa en los rinconcitos cómodos donde nos sentábamos a lactar.  Pasaba la jornada escolar virtual de mi hija grande lactando a la pequeña.  No podía sentarme en ningún lugar de la casa que la niña pedía pecho; bueno no, demandaba sin opción a un no.  Al principio no le puse mucha atención.  Pero luego al mismo tiempo la Consultora Internacional de Lactancia Materna Alba Padró, en conjunto con su aplicación Lactapp, publicó en su blog exactamente mi situación (pueden acceder aquí al artículo).   Si bien no era el mejor momento para el destete, consideré que la misma estabilidad a la rutina por quedarnos en casa me daba esa oportunidad que estaba buscando.

Así que como dice el dicho: tomé al toro por los cuernos y comencé el destete diurno en tiempos de covid.  

Quiero compartirles los siguientes puntos que me ayudaron a mi a alcanzar mi objetivo, que se resumía en lograr cero tomas durante el día y quedarnos con la toma nocturna.  Porque el destete nocturno es otro tema.  Estas son recomendaciones, y deben adecuarse a las situaciones de cada uno.  Si necesitan ayuda personalizada, les recomiendo avocarse a profesionales de la salud especialistas en lactancia materna. 

  • Primero y lo más importante.  CERO CULPAS.  El amor continúa, la conexión continúa.  La nutrición siempre va a estar presente.  Les hemos tatuado nuestras defensas, sabores, olores, lo necesario que necesitan para crecer sanamente.  Y los seguiremos nutriendo con abrazos, caricias y apapachos.
  • Lo segundo y no menos importante: no ofrecer y no negar.  De esta manera nos vamos poco a poco, y si no hemos logrado negociar el destete; la toma de lactancia materna en teoría debería durar menos tiempo y luego creamos una distracción (a saber, jugar al escondite) para poco a poco ir quitando la toma.
  • Identificar por qué está pidiendo pecho.  No siempre es porque tienen hambre.  A veces solo es porque están aburridos, o necesitan confort, o tienen sueño.
  • La (sacrosanta e inmutable) rutina.  Crearles un horario a los niños les da sensación de estabilidad, saben qué se espera de ellos y disminuye la probabilidad de berrinche.  No es infalible, pero es justa y necesaria si queremos sobrevivir la crianza de niños pequeños.
    • Tener el mismo horario para todo, yo me permito un rango de atraso de media a una hora tops (dependiendo si hacen siesta o no). 
    • Ponerlos a hacer siesta.  Cuando se irritan piden más pecho con tal de conciliar el sueño.
  • El destete debe ser paulatino; no podemos quitar de golpe todas las tomas; sino ir una por una e identificar con qué podemos sustituirla.  Más o menos me pongo como meta una semana en realizar este cambio antes de continuar con la siguiente toma.
  • La primera toma que logré quitarle fue la de la siesta.  En lugar de acostarnos en su camita con pechito, comencé a implementar otra rutina para dormirla arrullada sin pecho, con música en otro ambiente que no fuera su cuarto.  También es importante identificar el momento en que tienen sueño y que están listos para dormir sin irritarse demasiado, porque de lo contrario demandan más pecho y ya no es negociable. En otras palabras, agarrarlos de buenas.
  • Luego identifiqué que ella lactaba porque estaba aburrida mientras estábamos en clase virtual con la grande.  Así que me tocó hacer malabares para jugar con ella mientras apoyaba a la hermana mayor.  Planifiqué un mejor espacio para estudio y juego en donde las tres pudiéramos estar compartiendo y que representara distracción para la bebé.
  • Por último, los dientes.  Como madres estamos atentas si algo les incomoda a nuestros bebés y siempre pensamos en el pañal, que si tenía frío o calor, que si tenía hambre o sueño; y la verdad es que se me pasaba por alto la incomodidad de tener un diente nuevo.  Ella también demandaba más pecho porque le estaba brotando algún diente.  Así que, para ello, alimentos fríos (no congelados), algo para el dolor (yo uso polvos de matricaria), y mucha paciencia y amor.

Y así como si nada, logré el destete diurno.  Con mi hija mayor fue muy sencillo, como dicen en inglés, by the book.  Cuando ya habíamos llegado a este punto, solo nos quedaba la toma de la noche para dormir. Le expliqué que en la noche el pecho también duerme y que no hay más leche; le dije que igual la amo y que nos íbamos a dormir abrazadas cantando canciones de cuna.  No se si es porque es la mayor, pero ella a sus 21 meses estuvo de acuerdo con el pacto y así de fácil logré destetarla.  Hoy, con el mundo en pausa y yo sin prisa, seguimos con la lactancia nocturna a los 26 meses de mi segunda bebé.  La estrategia que usé con la grande no me funcionó, y tal vez sea lo mejor para las dos en este momento.  Tal vez cuando regresemos al caos con la nueva normalidad nos propongamos nuevas metas.  Pero por el momento, en esta pausa, me gozo a mi última bebé. 

Adriana Figueroa
Mamá de dos

afigueroa_nutricion@hotmail.com

Nutricionista Máster en Crecimiento y Desarrollo Infantil

Especialista en nutrigenética y nutrigenómica