¿Mi hijo necesita sellantes? ¿Qué es eso? /

2018.08.29

El cepillado y el hilo dental son las mejores herramientas para prevenir las caries, pero no es siempre fácil limpiar cada recoveco de los dientes, especialmente los de la superficie rugosa de los dientes que nos sirven para masticar (molares). Los molares son rugosos, disparejos y el lugar favorito de los restos de comida y las bacterias que causan las caries.

Los sellantes dentales son una solución rápida, fácil y relativamente barata de prevenir las caries. Son un material plástico que se coloca en la superficie rugosa de los dientes, particularmente en los molares permanentes traseros, pues los cepillos de dientes no alcanzan a limpiar tan bien en esas “grietas”. Además, sabemos que los niños no tienen la mejor higiene bucal, lo ideal es que obtengan sus sellantes tan pronto como les salgan las muelas permanentes, es cuando los dientes tienen mayor riesgo de desarrollar caries. Sobre todo aquellos más susceptibles a las caries, ya sea por genética, malos hábitos de higiene oral o por falta de acceso al dentista, deberían considerar los sellantes dentales como una medida preventiva. Las investigaciones demuestran que cubrir los dientes de esta manera puede reducir las caries hasta en un 80% inmediatamente y un 60% en el transcurso de los próximos 4 años o más.

¿Cómo funcionan? Los sellantes rellenan y alisan las fisuras e irregularidades de los dientes que tienden a esconder partículas de comida que atraen a las bacterias que causan las caries. Protegen los dientes hasta por 10 años, aunque deben ser revisados y recibir mantenimiento frecuentemente en caso de que se rompan o se desgasten. Si un sellante no está en óptimas condiciones es posible que oculte daños al diente debajo de él. Lo recomendable es revisarlos cada 6 meses.

 

Tanto los adultos como los niños podemos beneficiarnos de los sellantes, pero mientras antes se utilicen mejor. Los primeros molares aparecen alrededor de los 6 años y los segundos a los 12. El proceso de aplicación es simple y usualmente tarda de cinco a diez minutos. Los dientes a los que se les va a colocar sellante se limpian y secan, se les coloca una solución ácida que ayudará a los sellantes a adherirse al diente. Luego se “pinta” el sellante en el diente y se utiliza una luz para endurecerlo. No duele para nada, los niños solo deben quedarse quietos y soportar mantener la boca abierta durante la aplicación.

Si te queda alguna pregunta, no dudes en dejar un comentario.