Mi compañero de viaje /

2016.06.17

Ma. José Hernández Azmitia
elmundosegunlajoze@gmail.com

 

Esto de la paternidad no es nada fácil. Claro, no por eso deja de ser genial. Es en esos momentos en los que nos sentimos un poco abrumadas, especialmente si somos primerizas, el tener a alguien a nuestro lado es algo que no tiene precio.

Cuando nos dijeron que nuestro bebé nacería un mes antes, el corazón nos dio un vuelco enorme. Desde ese día hasta hoy, año y tres meses después, ha sido una aventura sobrevivir entre situaciones imprevistas en las que superamos los consejos no pedidos con un: “nosotros sabemos qué es lo mejor para nuestro peque”

En los últimos días, me puse a pensar que no siempre nos tomamos el tiempo de agradecer a nuestra pareja por todas esas cosas que hacen para volver este mundo caótico un lugar más emocionante. En mi caso, estas son seis cosas que él ha hecho para hacer de esta experiencia algo increíble:

1. Estuviste a mi lado desde el inicio. Recuerdo las lágrimas en tus ojos al oír la noticia del embarazo, la emoción por escuchar por primera vez el latido de su corazón y tu sonrisa cuando nos dijeron que era un niño. Sentirte parte de esta experiencia me ha dado confort en los momentos duros y ha potencializado este amor que sentimos.

2. Eres práctico y calmas mi mundo. Sí, he pensado algunas veces que la simplicidad con la que tomas las cosas en ocasiones, pareciera que no le das la misma importancia que yo, hoy veo que es porque le das a todo su justo valor. Gracias porque en esa primera noche los tres juntos, me diste seguridad para saber que íbamos a ser capaces de cuidar de ese pequeño bebé. Sé que muchas veces cuando estábamos dormidos verificabas que bebé estuviera calientito y te asegurabas que sí respiraba (un miedo de papás primerizos). Tu forma de ser tan práctico hace que no me estrese por cosas que no debo.

3. Siempre estás dispuesto a probar cosas nuevas. Desde “cangurear” al bebé en sus primeros meses de vida o ir de compras con él usando un cargador, has estado dispuesto a buscar las mejores formas para que todos estemos cómodos.

4. Somos un gran equipo en la lactancia. Es reconfortante sentir tanto apoyo en las interminables horas que bebé pasaba alimentándose. Siempre estuviste pendiente si tenía sed o hambre y te asegurabas de arreglar las cosas de la casa para que no tuviera que preocuparme por eso. Gracias por ser parte de esta experiencia y pedirme que te preparara pachitas con leche materna para poderle dar tú a bebé. Sé que es un vínculo que tú y bebé pudieron experimentar y me alegra que fueras parte de este.

5. Nos damos espacio para estar a solas con el bebé. Esos momentos que le dedicamos a estar cada uno a solas con el bebé hacen que el vínculo sea más fuerte. Las charlas sobre fútbol y las clases de guitarra serán parte del lenguaje especial que los dos compartirán. Nuestro bebé sabe que tiene al mejor amigo que podrá conseguir.

6. Eres paciente conmigo. Gracias porque en esos días en los que las hormonas me jugaban una mala pasada y dudaba sobre todo lo que hacíamos, tú siempre me calmaste con amor y me hiciste saber que lo estábamos haciendo bien.

Y en este viaje, hay una frase muy cierta de Umberto Eco que me viene a la mente: “Creo que en lo que nos convertimos depende de lo que nuestros padres nos enseñan en los ratos perdidos, cuando no están tratando de enseñarnos. Estamos formados por pequeños trozos de sabiduría”. Estas son unas de las muchas cosas que hemos podido experimentar en este mundo de la paternidad. Gracias por ser mi compañero de viaje. <3