Mentalidad de mamá feliz /

2019.06.21

Traducido del original por Rebecca Eanes

La mayoría de nosotras tuvimos padres que recurrían a técnicas de disciplina basadas en el miedo. Como resultado, hemos adoptado una mentalidad similar con nuestros hijos, afectando todas nuestras decisiones e interacciones.

Esta mentalidad basada en el miedo dice:

1. Tengo el control sobre el comportamiento de mis hijos
2. Los niños aprenden con consecuencias y/o castigos a no repetir los malos comportamientos.
3. Soy la figura dominante; los niños son inferiores.

¿Cómo saber si estamos actuando con este tipo de mentalidad? Tiempos fuera, «voy a contar hasta tres», amenazas, golpes, sentir que estamos fallando con la disciplina… Incluso no poner límites por miedo a que les caigamos mal. Tanto las figuras autoritarias como las figuras permisivas operan desde la mentalidad basada en el miedo. Mamás y papás autoritarios tienen miedo de perder el control de sus hijos. Se enfocan en la obediencia y en castigar la desobediencia. Mamás y papás permisivos temen perder el amor de sus hijos. Pero ninguno de estos dos estilos de crianza producen resultados positivos. Los estudios demuestran que los niños y niñas que crecen con padres estrictos y autoritarios siguen la reglas la mayoría del tiempo, pero esta obediencia es a costa de baja autoestima, comportamiento agresivo y hostilidad. Lo mismo los hijo de las mamás y papás permisivos, baja autoestima, problemas de comportamiento y hasta problemas de salud, como la obesidad.

Pero así fue como aprendimos que se educan los niños… Y eso hace que cambiar nuestra mentalidad sea un reto tan complicado pero realmente importante para convertirnos en papás y mamás conscientes y positivos. Debemos reconfigurar nuestro cerebro y pensar en nuestros hijos y nuestra maternidad de manera distinta y esto requiere mucho trabajo, en nosotras mismas.

Cuando nos cambiamos el chip:

1. Nuestro rol es guiar a los niños al comportamiento apropiado
2. Sabemos que los niños aprenden por el ejemplo y de los limites que se establecen con respeto y empatía
3. Que aunque seamos su líder, tienen los mismos derechos de ser respetados y escuchados

Con esta nueva manera de pensar le damos un alto valor a la relación, a asegurarnos de mantenerla positiva y saludable. Nos tomamos el tiempo para explicar las reglas y los límites, tomando en consideración sus sentimientos. Tiempo para enseñar el comportamiento adecuado y para cortar los problemas de raíz antes de que se hagan grandes. Los hijos de padres con esta mentalidad tienden a ser más felices y exitosos. Responsables, con mejor autoestima y capaces de tomar mejores decisiones.

¿Y como cambiar de mentalidad?

1. Estudiando el desarrollo del cerebro de nuestros hijos.
Entender lo que son capaces según su edad nos da la perspectiva sobre su comportamiento. Por ejemplo, entender que los berrinches de los «terribles dos» no son una calculada maniobra táctica para desestabilizarnos sino un cúmulo de emociones muy grandes para un cerebro inmaduro, nos permite reaccionar diferente. Cuando vemos malicia, el impulso es castigar, pero cuando vemos un niño que está luchando, el impulso es ayudar.

2. Replantea tus pensamientos sobre su comportamiento. En lugar de ver mala conducta, veamos una oportunidad de enseñarles algo valioso. Supongamos que tienen una intención positiva aunque el comportamiento sea negativo. Ver lo mejor en ellos significa que abordaremos el problema con una mentalidad positiva.

3. Toma tiempo de cuidado personal. Una mamá hidratada, descansada y bien nutrida es capaz de mantenerse calmada y tomar mejores decisiones.

4. Alimenta tu mente con cosas buenas. Lee libros y artículos inspiradores. Sigue gente positiva en redes sociales. Alimenta las amistades saludables con personas optimistas y afines. Cuidado de no quejarte y criticar mucho. Tener una mentalidad más feliz y positiva en general te ayudará a ser esa mamá positiva que buscas ser.