Menos es más. ¿Pensando renovar tu decoración? /

2019.08.15

Por Gabriela del Cid Figueroa @35milimetros.gt
Mamá de tiempo completo de un niño y una niña. Amante de los perros. Entusiasta de la buena cocina, la decoración y proyectos DIY.


Mi casa es mi santuario, pero también ha sido mi proyecto sin fin (y mi dolor de cabeza) desde el día en que me casé. Una de las cosas que más me emocionaba de la vida adulta era disponer de una casa para decorarla a mi gusto y convertirla en nuestro hogar. Las ideas que tenía de muebles, pintura y demás, estaban tan arraigadas en mi mente que no había lugar para un sinfín de posibilidades.

Llegó el día y en la práctica, no fue tan fácil. Compramos los muebles menos adecuados para los espacios de la casa, las paredes pasaron de beige a café, de verde a morado y ningún color me daba paz, desfilaron miles de cuadros por las paredes y, aunque me gustaban, nunca me identifiqué.

Nació nuestro primer hijo y, cuando estaba iniciando mi segundo embarazo, nos dimos cuenta que teníamos una fuga en el baño de visitas. FINALMENTE. Ese fue nuestro punto de partida, decidimos cambiar el piso, remodelar la cocina, los baños y cambiar algunas cosas que no nos gustaban de la casa. Y fue entonces que me di cuenta: Menos es más.

Pintamos las paredes de blanco, la luz natural de la casa se volvió protagonista y contra todo pronóstico como «si tenés niños pequeños, no van a durar limpias» o «qué triste se ve la casa solo blanca», ¡fue una de las mejores decisiones! Las plantas se volvieron pieza clave de la decoración, brindan calidez a un hogar, las posibilidades son infinitas, en tamaños, colores y formas. Son el perfecto complemento de un centro de mesa, a la par de un cuadro, colgadas de la pared.

El problema con los cuadros que probaba y descartaba era que no decían nada, así que reemplazarlos con fotografías familiares, retratos con significado, tuvo todo el sentido del mundo. Y así poco a poco fui cambiando piezas y probando alternativas creativas a lo común. Me di cuenta que incorporar piezas con formas distintas, como espejos redondos, rompía la monotonía del espacio, que los manteles caros y aburridos podían ser sustituidos por una simple tela de colchón y que explorar otros materiales, sillas de metal en lugar de las formales hacían toda la diferencia. Ahora amo regresar a mi casa, ver para todos lados y disfrutar de esa sensación de estar a gusto con cada esquina.

No soy experta en decoración, pero este es mi consejo para ustedes, no es necesario gastar una fortuna en adornos y piezas para que una casa se vea linda y acogedora. Pienso que se trata de conseguir piezas clave y hacerlas funcionar, hacerte de objetos que tengan un significado para la familia, que te recuerden momentos felices y que te hagan sentir bien.

Y ¡paciencia! es un proceso. A veces queremos tenerlo todo y la falta de presupuesto nos puede llevar a la frustración pero mi mejor recomendación sería proponerte metas a corto y mediano plazo. Poco a poco y no a la carrera vas a construir tu espacio perfecto. Pinterest o Instagram son un buen lugar para empezar, millones de ideas que pueden ayudarte a aclarar la mente y fijar un estilo en especial.