Maternidad: La escuela de la paciencia /

2014.11.17

Advertencia para las futuras mamás que estén leyendo esto: les va a sonar un poco cruel. Más veces de las que quisiéramos se nos antoja que nuestros hijos tuvieran un botón de off, lo van a descubrir tarde o temprano. Y talvez habemos unas menos pacientes que otras pero hasta la más paciente tiene su punto de ebullición, tenemos buenos y malos días y todas necesitamos crecer positivamente en esta área. Debemos ser pacientes, nuestros hijos lo necesitan. Necesitan que entendamos cuando ellos quieren ver a la oruga arrastrarse por el piso en lugar de subirse al carro para ir a donde sea que necesitábamos estar hace 15 minutos. Necesitan que entendamos cuando no entienden el problema de matemáticas luego de que ya se los explicamos 14 veces. Sí, ellos necesitan de nuestra paciencia. Y aunque en esos momentos parece imposible, podemos mejorarla. Si aprendemos de aquellas que la tienen más ejercitada podemos aplicar ciertos principios que debemos seguir cada día en nuestra búsqueda por ser mejores mamás. Tomen estos consejos de corazón y puede que les ayuden a convertirte en madres más pacientes (o en madres pacientes quien sabe).

No te preocupés por las pequeñas cosas
No es el fin del mundo si tu hijo bota la leche en la mesa. No es el fin del mundo si tu bebé vomita en tu vestido nuevo. Tampoco si a tu hijo se le ocurre caminar por el pasillo a medio servicio religioso. Aunque nos sintamos frustradas y enojadas necesitamos hacernos esta pregunta: ¿Esto impactará el resto de mi vida? No. No lo hará. Recogé la leche regada, limpiá tu vestido y disculpáte con medio mundo por tu pequeño explorador, pero no te volvás loca. No perdás la calma y definitivamente no le mostres tu enojo. Están creciendo y aprendiendo y se van a equivocar algunas veces, igual que nosotras.

Buscá a quien rendirle cuentas
La mejor persona para ayudarte a rendir cuentas en el área de la paciencia es alguien que este en tu propia casa. Tu esposo o hasta tus hijos. Podes tener una charla corazón a corazón con ellos y contarles tu deseo de ser una madre muy paciente. Si tu esposo o tus hijos te ven poniéndote irritable o impaciente, pedíles que te den una pequeña palmada en el hombro o en el brazo para dejarte saber que observan peligro. Solo tenes que estar dispuesta a aceptar esos pequeños recordatorios, pues solo tratan de ayudar.

Respirá
Si sentís que el estrés y la irritación se apoderan de vos, salí un momento, tomá una ducha, hacete una taza de té o un par de sentadillas incluso, lo que sea que te ayude a manejar el estrés y relajarte. Tomáte unos minutos y volvé fresca y en control.

Determinaté a obedecer la ley
Establecé la ley de la bondad en tu casa. Un recordatorio de tu deseo por ser una mujer virtuosa y tomar el control de tu actitud durante los días difíciles. Da un paso atrás en momentos de tensión y preguntaté si estas cumpliendo la ley.

Jugá con tus hijos
Jugar con ellos libera grandes cantidades de estrés. Si tienden a hacer mucho relajo ¿porque no hacerlo juntos? Conectarte con tus hijos a través del juego reduce el estrés, incrementa el amor y realmente te ayuda a mantenerte calmada y paciente.

pacienciamama

¿Tenés otras maneras de lidiar con la impaciencia? Queremos saberlas.

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