Los periodos sensitivos: ¡Aprovéchalos! /

2016.03.15

 

Por María José Godoy de Joachin

Supongo que debo haberlos escuchado en más de alguna de mis clases de psicología del desarrollo, pero hasta ahora que soy mamá los he vuelto a estudiar seriamente. Les comparto a continuación un resumen de los capítulos sobre periodos sensitivos e instintos guías de Fernando Corominas titulado Educar Hoy.

Los periodos sensitivos son momentos no voluntarios en los que el organismo tiende intuitivamente a realizar una determinada acción. Se habla de periodos porque corresponden a una determinada etapa y se llaman sensitivos porque son independientes de la voluntad.

Cuando hablamos de la formación de nuestros hijos es indispensable que tengamos claro que los periodos sensitivos de desarrollo son irrepetibles, suceden una sola vez en la vida; he ahí la importancia de conocerlos para poderlos aprovechar. Sin embargo, si algunos los hemos dejado pasar, no desesperemos. Los seres humanos tenemos la voluntad que nos diferencia de los animales. Gracias a nuestra voluntad podemos dominar, si así lo queremos, nuestros propios periodos sensitivos. Aunque dicho sea de paso esto conllevara un trabajo fuerte en el tema del carácter.

Dentro los periodos sensitivos, las células cerebrales se acomodan a una determinada acción, que dan por aprendida de una manera natural. Por otra parte son capaces de repetir dicha acción de forma también natural y sin esfuerzo, durante el resto de su vida, siempre que funcione el mecanismo de la memoria, que también requerirá entrenamiento. Cuando se aprende algo fuera del periodo sensitivo, a base de voluntad y esfuerzo, las células cerebrales se encuentran con cierta rigidez que le dificulta su adaptación

Otro término que es importante conocer es el de los instintos guías. Los instintos guías actúan descubriendo unos conocimientos innatos que los niños poseen desde siempre, sin necesidad de aprenderlos o facilitando la adquisición de nuevos conocimientos en determinados momentos de la vida.

Ejemplo de estos instintos guías son un bebé que conoce cómo llamar la atención de su madre, un toddler que ante una orden verbal sabe si tiene que obedecerla inmediatamente o puede retrasarla y un niño que sabe lo que tiene que hacer para aprender un idioma. Los niños poseen conocimientos primarios innatos sobre el orden, la justicia o la sinceridad, y según van creciendo se va manifestando sin necesidad de recibir conocimientos previos.

Sin embargo estos instintos guías son conceptos elementales que fácilmente pueden desviarse de sus fines naturales debido a la propia fragilidad humana. He acá cuando entra en juego aún más fuertemente nuestro rol de padres. A sabiendas de todo esto, tenemos que tener siempre en mente que en esencia, la verdadera razón del aprendizaje es la capacidad que tiene el hombre de IMITAR. Saber imitar es uno de los instintos guía que primero se manifiestan. La capacidad de imitar no actúa sola en el aprendizaje sino que va acompañada de un período sensitivo expresado en las ganas de repetir la acción que ha contemplado.

Fuente: Fernando Corominas, del libro Educar Hoy. Pàgina 186.

Llegamos en este punto a una reflexión final: ¿Qué acciones estamos modelando a nuestros hijos?

· María José Godoy de Joachin / Educadora