Los bebés te arruinan el cuerpo. Oda a mi cuerpo postpa... /

2015.03.08

Antes de quedar embarazada, alguien me dijo: “No tengas bebés, los bebés te arruinan el cuerpo”.

A pasado casi un año del comienzo de la vida de mi hija. A esta altura del año pasado ella era una partícula microscópica dentro de mí y estábamos anunciando el embarazo. Y desde ese momento hasta hoy, gané y perdí 50 libras. Han pasado cuatro meses de su nacimiento y mi cuerpo aún lleva huella de su existencia.

Foto por: Steven Preusser para we seek joy

Foto por: Steven Preusser para We Seek Joy

Tengo piscinas oscuras debajo de mis ojos. Un valle donde una vez estuvo mi ombligo. Caderas tan anchas que mi yo adolescente jamás reconocería. Tengo líneas tatuadas a través de las montañas de piel estirada que me quedó en el abdomen. Rayas a mis costados, prueba de que en algún momento fui muy pequeña para contener todo el amor que me llenaba. Líneas que indican que mi hija vivió dentro de mi.

¿Se dan cuenta del significado de eso? Cada miembro, dedo, uña… su corazón, se desarrollaron cerca del lugar donde mi propio corazón late dentro de mi pecho. Estas montañas de piel son todo lo que me queda para probar que alguna vez fuimos una y no dos.

¿Cómo puedo avergonzarme de eso?

Foto por: Steven Preusser para we seek joy

Foto por: Steven Preusser para We Seek Joy

Tengo tanto que decir al ver los ojos de mi abuelo puestos en esa carita bajo las cejas de mi esposo. Veo al chico del que me enamoré y a mi abuelo de niño, los dos al mismo tiempo, cuando ella me mira. Con mis orejas y mi mentón. Las dos cosas que más odié en mi juventud. Nada me hace sentir más bella que ver esas mini interpretaciones de esos mismos rasgos en mi pequeña y darme cuenta de los especiales que son.

Mi cuerpo la formó.
No todo el mundo tiene ese privilegio.

Seguro, mi panza está aguada, pero la manera en que se mueve cuando salto la hace reír. Y sí, mis caderas ya no son tan angostas, pero sí que saben hacer un ocho perfecto que la mece hasta dormir. Y hasta diría que me están empezando a salir canas, pero no hay muchas cosas que la tranquilicen tanto como sentir mi pelo entre sus deditos.

No soy perfecta ante las exigencias de la sociedad, ni estoy cerca de lo que fui alguna vez físicamente, pero mi muñeca perfecta me ve por lo que soy en realidad.

Para ella, yo soy todo.

Ella conoce mi corazón, lo conoció mucho antes de que nos conociéramos. Y me ama por eso. No puedo expresar cuanto más valiosa me siento por esta verdad. Mi cuerpo es sólo el estuche de mi espíritu. Un estuche increíble. Es fuerte, capaz e invencible.

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Foto por: Steven Preusser para We Seek Joy

 

Mi cuerpo está lleno de vida.
Mi cuerpo es poderoso.
Mi cuerpo me hizo mamá.

Y en todo caso, el mundo me había arruinado antes de conocerla y ella me completó de nuevo.

Original: We Seek Joy