Lissy González, una mamá sanando /

2017.07.26

El sueño del recién nacido

Fue mi punto cero. Nunca me hubiera imaginado una época tan difícil en todos los sentidos: fisicamente cansada, mentalmente aturdida, emocionalmente deprimida. Realmente que no dormir es una tortura y lo vivi en carne propia. Con mi primera hija en esa parte del sueño del bebé, a pesar de que leí mucho, fui incapaz de ponerlo en práctica. Pase casi dos años de desvelos antes de hacer algo al respecto. Con mi segundo hijo, fue tan fácil. El era diferente en su temperamento, y yo sabía qué no hacer y era más segura como mamá. El swaddling me ayudó muchísimo, y también involucrar a mi pareja en la rutina de la noche.

 

La disciplina

Tengo conflictos internos con la palabra disciplina. Me causa ñañaras porque yo fui una niña rebelde, y la disciplina significaba castigo. Creo que para tener “armonía” es necesario que cada uno tenga un trabajo en la familia. A mi me toca anticipar lo que viene y dar anuncios tipo: te quedan 5 minutos para terminar de vestirte y cuando estés lista avísame. Me sirvió el libro 1,2,3 Magic, El Cerebro del Niño y Between Parent and Child. Lo más difícil es alejarme de las amenazas, los canjes, el sarcasmo y el castigo. He usado el time out, pero creo que a veces no me funciona. Ahi es donde generalmente un buen abrazo nos calma.

A veces pierdo la paciencia como cualquiera y me encuentro gritando o enojándome por que mis hijos o esposo no cumplen mis expectativas. Con mi esposo le decimos: me entra la loca, y la loca debe calmarse. La loca lee constantemente libros de parenting, artículos de liderazgo y estrategias de comunicación efectiva. La loca esta en constante mejoramiento y por lo menos nos podemos reír de ella cuando recupero mi paciencia.

 

Tiempo para mí

Lo amo. Amo el tiempo para mi. Es una de las cosas que perdemos con la maternidad y en algunos casos nos resignamos a no tenerlo. Creo que eso es un gran error. Recuperar el tiempo para una misma, requiere de quitarse la culpa que viene cuando no estamos con los hijos. Un gran apoyo para mi es tener una pareja que no es “babysitter” si no es un padre involucrado y activo. Este gran ser humano me obliga a descansar, me insiste en que salga. Se levanta temprano los domingos para que yo duerma más, y me comprende cuando no me siento bien.

El tiempo para mi podría manejarlo mejor. En vez de solamente “desconectarme” con Netflix me gustaría hacer ejercicio. En vez de irme al súper sola, me gustaría irme al cine sola. Leer libros siempre me centra. Pero me hace falta más meditación y más tiempo para ser creativa. Tal vez cuando ya el segundo se vaya al Kinder.

 

El consejo que más te ha servido

“Sanar el corazón con cada hijo”

En un momento de mi vida, me sentí muy lastimada por haber perdido mucho de mi misma en el proceso de ser mamá. Platicando con una persona que conocía muy poco de mi, ella pudo ver mi resentimiento, mi dolor y mi deseo de regresar a quién yo era. Con mucha sinceridad le agradezco haberme dicho: “no te cierres a la posibilidad de hacer de ti algo nuevo y de sanar tu corazón con cada hijo, cada experiencia es diferente, cada hijo es diferente y cada etapa de tu vida debe encontrarte nueva y sana. Esas palabras siguen resonando muy fuerte en mi.