Las necesidades de hierro en bebés y niños /

2019.05.30

Por MSc. Adriana Figueroa de Bocaletti

“Cómete tu carnita, tiene mucho poder”. Esta era LA frase por excelencia que me decía mi mamá de pequeña, cuando yo era esa wira selectiva para comer, ósea melindrosa. Y es que como madres, hacemos malabares para que nuestros hijos coman sano y así lograr que alcancen su potencial de crecimiento. Para muchas, este reto inicia desde el primer día: ¿será que mi leche es lo suficientemente nutritiva para el bebé? No es para menos, ya que la nutrición juega un papel importantísimo en el correcto desarrollo y crecimiento. Por ello es que en este artículo hablaremos sobre el hierro, un mineral fundamental para el ser humano.

El hierro está involucrado en el correcto transporte de oxígeno, fortalece el sistema inmune e influye en el desarrollo neurológico en la infancia. La falta de hierro puede conducir a un retardo en el desarrollo psicomotor y trastornos de la conducta. En niños pequeños, la deficiencia de hierro se asocia con un bajas defensas, apatía, inactividad y pérdida significativa de habilidades cognoscitivas.

Anemia por deficiencia de hierro

La deficiencia de hierro y la anemia por deficiencia de hierro son problemas comunes en los infantes, sobre todo en países en vías de desarrollo como Guatemala. Según el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP), se estima una prevalencia entre el 40-50% de anemia en mujeres embarazadas y niños en edad preescolar. Algunos signos y síntomas de anemia por deficiencia de hierro comprenden:

– Piel pálida.

– Fatiga.

– Crecimiento y desarrollo lentos.

– Falta de apetito.

– Respiración acelerada anormal.

– Problemas de conducta.

– Infecciones frecuentes.

– Antojos inusuales de sustancias no nutritivas, como hielo, tierra, pintura o almidón.

Para saber si hay riesgo de déficit de hierro

Debemos preguntarnos si:

– ¿Consumo una alimentación balanceada que incluye cantidades suficientes de hierro para mi edad y etapa reproductiva?

 – ¿Elijo alimentos de alta o baja biodisponibilidad de hierro (fuentes animales o vegetales)?

 – ¿Estoy embarazada o en crecimiento y mis necesidades de hierro se ven incrementadas?

 – ¿Hay presencia de infección parasitaria (lo cual se asocia a disminución en niveles de hierro)?

Así que en este artículo veremos cómo podemos optimizar el aporte del hierro desde etapas tempranas del crecimiento y así evitar deficiencias nutricionales.

La mayoría de los recién nacidos a término nacen con hierro almacenado para los primeros cuatro meses de vida. Si bien la leche materna aporta muy poco hierro (aunque el mismo es altamente biodisponible), la Academia Americana de Pediatría recomienda que los infantes amamantados exclusivamente al pecho reciban suplemento de hierro a partir de los 4 meses de edad.

En cuanto a los infantes que son alimentados con fórmulas lácteas ricas en hierro, los mismos no requieren de suplementación extra. Por último, aquellos que reciben alimentación mixta (lactancia y fórmula) deberán de ser evaluados para ver si son candidatos a suplemento de hierro según el consumo de  fórmulas lácteas.  Les recomiendo siempre consulten con su pediatra esta intervención. 

Voy a hacer una pausa y mencionar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que los bebés deberían recibir lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida para lograr un crecimiento, desarrollo y salud óptimos. A partir de los seis meses de edad, para satisfacer las necesidades nutricionales, se deben ofrecer alimentos complementarios adecuados e inocuos mientras que se continúa con la lactancia materna hasta que madre y/o hijo estén listos para el destete. 

Y aquí es donde viene una ola de revolución en la introducción de alimentos, ya que es en esta ventana de oportunidad en donde debemos incluir alimentos ricos en hierro para evitar su deficiencia. En promedio, un infante entre 7-12 meses de edad debe consumir 11mg de hierro diarios.

Como nota de tranquilidad, tanto el National Institute of Allergy and Infectious Diseases (NIAID), la Canadian Society of Allergy and Clinical Immunology (CSACI) y la American Academy of Allergy, Asthma & Immunology (AAAAI) publicaron un consenso en donde se recomienda introducir gradualmente los huevos, lácteos, nueces, pescados y mariscos a partir de los 6 meses de vida después de que otros alimentos menos alergénicos hayan sido tolerados. Es más, establecen que retrasar la introducción de estos alimentos puede incrementar el riesgo de alergias. Por lo tanto, es completamente seguro introducir carnes de origen animal y huevo, ambos ricos en su aporte de hierro, a partir de los seis meses de vida.  Esto con el objetivo de evitar tanto deficiencia de hierro y de paso alergias alimentarias. 

Resumiendo, el hierro es un mineral primordial en la alimentación del ser humano y debe estar presente en el consumo diario de alimentos. Para bebés amamantados exclusivamente al pecho se debe contemplar un suplemento de hierro entre los 4-6 meses de edad y a partir de los 6 meses de edad; los bebés deberán obtener hierro a partir de los alimentos sólidos como productos cárnicos, aves y pescados.  O cómo decía mi mamá, de esos “alimentos que tienen poder para crecer”