La vitamina emocional en la cena /

2017.11.21

Patrocinado por Redoxitos – Vitamina C.

Si a uno le pagaran por preocuparse, las mamás seríamos millonarias. Cada aspecto de criar a un hijo trae inseguridad, duda o preocupación. Uno de esos aspectos es la alimentación. Queremos que coman, que coman balanceado, que coman variado, que aprendan a comportarse en la mesa. Nos preocupa que estén nutridos, y por eso insistimos tanto a la hora de la comida.

Sin querer, muchas de nuestras familias pasan más estrés que tiempo de calidad durante la comida. Aceptamos que hemos fallado en algo. Pero no sabemos en qué. Sólo nos queda seguir insistiendo: comé!, comételo todo!, no has terminado! o el clásico: ¿no te gustan? Pero si la semana pasada si te gustaban!

¿Se nos habrá olvidado darles algo más que alimento? Parece paradójico que queremos que coman bien, a cualquier costo, incluso, cuando eso signifique lastimar las relaciones por culpa de una zanahoria que no se comieron.

¿Haz probado darle opciones?

A un niño de dos años se le puede preguntar si quiere medio vaso de leche o un vaso de leche entero. A un niño de cuatro años, si quiere una manzana o media manzana. A una chica de 5, se le puede pedir que escoja (de alimentos nutritivos) y se sirva lo que va a comer en un plato.

En los temas de comida y en otros aspectos de la vida a los niños se les deben presentar muchas situaciones en donde ellos tomen decisiones. Los padres seleccionan las situaciones, y los chicos toman las decisiones.

A los más chiquitos se les puede preguntar si quieren su huevo duro o revuelto, si quieren jugo o leche, si quieren pan con frijol o con queso. Pregunta simples donde tratamos de conectar y darles participación.

Cuando les damos la opción de decidir se les esta trasmitiendo que ellos son responsables de ellos mismos. No solamente recibe ordenes y se le dice qué van a comer, si no que participan en las decisiones que les ayudan a moldear su futuro.

 

El control

A veces como padres nos cuesta ceder el control. La mesa es perfecta para imponernos. Especialmente en la parte de alimentación creemos que debemos ser tajantes y absolutos en que se coman todo el pollo, o que prueben el brócoli por que tiene muchos minerales (calcio). A ningún niño le importan las vitaminas o minerales, las razones que ellos entienden pueden ser otras cómo:

Ok, no te gusta el brócoli, ¿quieres queso para hacer crecer tus huesos?

Comer vegetales te ayudará a no enfermarte e ir al baño.

O, comemos vegetales por queremos que nuestro cuerpo tenga todo lo que necesita.

Muchas veces el amarse, quererse y cuidarse, son mejores argumentos.

El mensaje que como padres debemos dar es: te damos muchas opciones, y escogerlas es tu responsabilidad. El trabajo de una mamá no es obligar al niño a comer un brócoli. El trabajo de una mamá o un papá es el de presentarle los alimentos y despertar en ellos el deseo por comérselos. Tal vez preparados de otra manera, alegre, entretenida, atractiva. Nuestro trabajo es hacerlos desear comer.

 

La vitamina que hace crecer la confianza

Cuando un niño que no tiene la oportunidad de decidir, se le dificultará desarrollarse como una persona que importa. Claro que es importante que se coman sus vegetales, pero ¿no es acaso más importante alimentarlos con vitaminas emocionales que los hagan crecer con confianza hacia sí mismos?

En un mundo cada vez más preocupado por cómo nos vemos, se nos olvida que aceptarlos a ellos como son, es el primer paso para que ellos mismos se acepten.

Cuando los niños comienzan a comer, hacemos todo lo posible por que coman variado y natural. Nos interesa que aprendan a comer de todo, que prueben las texturas, los sabores, que se sientan curiosos por explorar nuestra cocina que con esfuerzo adaptamos a su paladar.

Cada uno es distinto en aceptar ciertas comidas y puede ser que hoy le guste y mañana ya no tanto. Tu como adulto, has tenido esas mismas experiencias.

Las porciones tan pequeñas, a veces pueden parecernos insignificantes, pero para un niño es una porción que lo satisface. Por eso no es sano insistir en que se atoren de comida hasta quedar llenos. Satisfechos es suficiente. Esto ayudará a satisfacer también nuestra confianza como padres.

Lo ideal es tener el consejo una profesional en nutrición, pero si te quedan dudas de alimentación, puedes suplementar, en el caso de la vitamina C, con Redoxitos y preguntarle a tu médico sobre algún otro tipo de suplementos o vitaminas. Tu pediatra es el indicado para comunicarte que están creciendo en su curva normal.