La realidad del Zika en Guatemala /

2017.03.14

Dra. Ana Lucía Díez Recinos – Neonatóloga

Dra. Perla Dubón – Pediatra

Muchas de ustedes habrán oído hablar del virus del Zika y de todos los casos reportados de pacientes en Brasil, Colombia y otros países, pero……qué pasa en Guatemala? Esa es la pregunta. En los hospitales nacionales se están viendo de dos a tres casos SEMANALES.

El virus del Zika es un virus transmitido por picadura de mosquito; se caracteriza por un cuadro clínico bastante leve en el que puede haber dolor de cabeza, fiebre, erupción en la piel con picazón, ojos rojos, malestar general, aunque en el 80% de los casos puede no haber síntomas, lo que hace más difícil el diagnóstico.

En la mayoría de casos de infección en adultos o niños mayores no aparecen secuelas (salvo casos de Síndrome de Güillian Barré, encefalitis y problemas oculares), sin embargo la importancia de esta infección está en relación al daño potencial que puede causar al bebé en cualquier trimestre del embarazo, principalmente a nivel cerebral, pudiendo causar microcefalia o cabezas pequeñas por destrucción de las células del sistema nervioso, además de afectación del oído y la vista.   No todos los bebés afectados tienen cabeza pequeña al nacer, por lo que si la madre tiene sospecha o diagnóstico de infección por Zika durante el embarazo, deben realizarse estudios y valoración seriada del niño para descartar problemas del desarrollo neurológico.

La forma de transmisión principal es a través de la picadura del mosquito infectado con el virus, sin embargo se han reportado casos de transmisión sexual de la enfermedad, por lo que se recomienda tener relaciones sexuales con protección (uso de preservativo) o abstinencia sexual durante 6 meses después de la infección antes de intentar un embarazo. Si la mujer está embarazada se recomienda relaciones sexuales con protección o abstinencia sexual si se sospecha infección por Zika en la pareja.

La clave está en la prevención de la enfermedad y control de los mosquitos, evitando recipientes o lugares con agua estancada, llantas viejas, floreros, no importa que sea agua clara, ya que puede ser reservorio de larvas. Fumigar periódicamente áreas con presencia de mosquitos.

Con respecto a repelentes, la recomendación es aplicar DEET (OFF) 7% familiar cada 2-3 horas y al 25% cada 8 horas, colocar protector solar antes y luego el repelente (leer instrucciones del producto); puede utilizarse pulseras repelentes. Además ropa de algodón en colores claros y utilizar manga larga y pantalones.

Si se sospecha infección por Zika en la mujer embarazada existe un protocolo de diagnóstico y seguimiento, el cual será indicado por su ginecólogo. En base a los hallazgos a lo largo del embarazo, sabremos el grado de afectación que puede tener el bebé. Es importante un adecuado seguimiento y realizar las pruebas de diagnóstico al nacimiento tanto al recién nacido como a la madre, para poder confirmar y abordar adecuadamente al niño en su manejo integral.   Si el recién nacido tiene microcefalia u otra alteración que corresponda a síndrome congénito por Zika debe seguirse el protocolo de actuación establecido para estos pacientes que incluye evaluación por un equipo multidisciplinario: neonatología, infectología, neurología, oftalmología, otorrinolaringología, fisioterapia y rehabilitación, sin olvidar el apoyo psicológico a la familia.

No tenemos hasta el momento ningún medicamento ni vacuna aprobado para el tratamiento o prevención de esta infección, por lo que lo único que podemos hacer es evitar la misma mediante el control de vectores (eliminación del mosquito) y como mencionamos anteriormente, seguimiento adecuado de los recién nacidos afectados.