La maternidad no se pone más fácil /

2014.11.17

maternidad

Escrito por Sarah Bregel – themediocremama.com

Cuando mi hija de ahora 4 años era una bebé yo pensaba que tener un bebé era la cosa más difícil del mundo. Era mi Everest. Todo lo sentía difícil. El llanto constante, el amamantamiento sin fin, estar cansada y hormonal todo el tiempo. Había una buena razón por la que me sentía así: por que es difícil. Y no importa cuanta gente se sintió así antes que yo, no lo hace menos cierto. Simplemente es muy difícil.

Pero el error que cometí fue desear, soñar y esperar que se hiciera más fácil. Toda esa espera por que las cosas se pusieran más fáciles fue en vano, la niebla del posparto se fue y poco a poco volví al mundo de los humanos pero nunca pasó. Las demandas de la maternidad no se ponen más fáciles. Sólo cambian.

Los pañales sucios se vuelven entrenamiento para ir al baño y por un momento me alegre pero luego vino el segundo y luego el tercero. Llega el momento de aprender a disciplinar y de cambiar de entorno social a uno más amigable con la maternidad, uno que entienda mi sufrir. Vino el preescolar y la ansiedad de separación (de mi hija y mía). Y la decisión de hacerlo todo otravez y de vomitarlo todo y sentirme tan enferma al punto de querer morir mientras trataba de ser madre de una niña de tres años. El sentirme tan dividida cuando llegó el segundo bebé y querer tiempo para los dos solos mientras acumulaba capas y capas de culpabilidad. Y otravez el cansancio y el frustración y todo el resto de cosas dolorosas y aterradoramente difíciles de ser madre.

Esa es la verdad que nadie quiere oír: La maternidad no se pone más fácil. Nunca.

Conozco ese sentimiento cuando estas cubierta de vomito de bebé con los pechos al aire la 24 horas del día los 7 días a la semana y solo estas allí y piensas que eso es lo más difícil que has hecho en tu vida. Y talvez lo es. Para la mayoría de nosotras lo es.

Pero la verdad es que vendrán cosas más difíciles, talvez más difíciles de lo que te puedes imaginar ahora. La diferencia es que serán difíciles en otro sentido. Así como los adolescentes te hieren, pero no por accidente como los niños que te pegan cabezazos en la nariz todas las mañanas sin excepción. No, a propósito. Un “Te odio mamá” intencional, eso te dolerá tanto que empezarás a creer que cada decisión que tomaste para tu hijo estuvo mal. Y llorarás y probablemente gritarás o desearás ser alguien más.

No, la maternidad no se pone más fácil, pero hay un rayo de esperanza. El trabajo no se va a poner más fácil como desearías que fuera, pero te harás mejor en él.

Como madre, no puedes evitar crecer y aprender. Cada conflicto, cada actitud descarada y cada berrinche inesperado son una oportunidad de crecimiento. Cada vez que fracasamos o levantamos nuestra voz o cedemos cuando no deberíamos, estamos creciendo. Hay veces en que desaparecemos de nosotras mismas y volvemos, descubrir y redescubrir lo que cada uno necesita, que hacer y como ser el tipo de mamá que queremos ser. Y te destruirá cien veces, pero seguirás adelante por que hay una mejor tu del otro lado.

La maternidad no se pone más fácil. Sólo cambia de color y de forma. Un día tu hijo de cuatro años estará haciendo el berrinche público más exagerado que jamás hayas presenciado, verás al más pequeño y pensarás, “¿Qué tiene de malo esto? ¿De verdad pensé que esto era difícil? Podría ver a este hermoso bebé sonriente todo el día”. Y cuando se despierte otravez a las 4 am, pensarás lo contrario. No hay una sola versión de difícil. Todo es difícil y es por eso que debemos ser adaptables al cambio.

En lugar de esperar que las aguas se calmen, en algún punto debemos aprender a navegar en aguas turbulentas. No podemos hacer más que estar más en sintonía con la corriente. Y un día, sin importar cuan grande sea la tormenta, encontraremos que aún así estamos admiradas de lo grande y hermoso que es el océano que debemos navegar.

VIA HuffPost Parents