La maternidad no me define /

2015.09.15
Foto por Luisa Asturias

Foto por Luisa Asturias

Luisa Asturias
thebfchronicles@gmail.com

 

Al igual que muchas mujeres, ser mamá siempre había sido mi sueño. ¿Saben cómo hay quienes tienen la carpeta de la boda lista sin tener un novio? Bueno, yo era algo así, no tenia ni novio ni esposo y soñaba con el momento de tener en mis brazos un bebé. Así que a pesar de que llevábamos poco tiempo de casados, a pesar de que muchos amigos nos dijeron que esperáramos, decidimos que queríamos tener un hijo. La búsqueda tomó más tiempo del planeado pero llegó, llegó nuestro hijo más grande a cambiarnos la vida, y aunque nos la puso patas arriba, es más divertida de ese modo. Y ahora, luego de dos años, tenemos dos hijos.

Antes de ser mamá, me imaginaba que cuando lo fuera, estaría todo el día inventando juegos, sentada en el piso con mis hijos, disfrazada, corriendo en el jardín, etc. Típica imagen al inicio de una película, el momento perfecto de la maternidad. Claro, en mi imaginación mis hijos también iban a ser los niños perfectos que se quedan sentaditos jugando lo que mamá decidió, pintando y pegando bolitas de algodón en un dibujo. Mi imaginación estaba bastante lejos de la realidad.

Con un hijo de 2 años y una bebé de meses, esa imagen de perfección es claramente imposible. Ni mi hijo se queda todo el día sentado, ni yo paso tooodo el día en el piso jugando con él. Debo confesar que no sólo es que tenga muchas cosas que hacer, hay días que sí y días que no, sino que tampoco quiero pasar todo el día jugando.

Hay días que me siento culpable, días que cuento las horas que llevo dedicándole tiempo de calidad para ver si es suficiente, como si existiera un manual que dijera cuánto es la norma. Pero, siempre creí que viviría por mis hijos, y ahora que están aquí obviamente me siento mal de no ser ésa mamá.

Pero ya lo acepté. Simplemente no soy así.

Y no es sólo porque quiera que sean independientes, sino que no quiero convertirme en dependiente de ellos tampoco. No quiero ser una mamá que se queda con las manos vacías el día que sus hijos se mudan, no quiero ser una mamá que no tiene nada más que hacer que llamarlos a toda hora, no quiero ser una mamá que todo lo que tiene son sus hijos, no quiero que la maternidad sea lo único que me defina. Simplemente, no es para mí.

Quiero ser una mamá a la que sus hijos le llenan la vida, pero a la vez es feliz de verlos caminar a la de ellos, quiero ser una mamá que a pesar de que sus hijos se van, tiene cómo ocupar su tiempo, tiene otras metas, no tiene miedo de estar sola, una mamá que a pesar de la edad, no causa preocupaciones sino causa orgullos.

Así que aunque mi sueño haya sido siempre ser mamá, estando aquí he aprendido que tengo muchos sueños más…