La importancia de jugar afuera /

2017.06.15

“¿Te acordas cuando hacíamos excursiones en familia?”, “¡La vez que fuimos al volcán!”…¿lo han dicho alguna vez? Todas esas actividades que realizábamos al aire libre, que bien que la pasábamos, que bien que nos hacían…

Actualmente, nos está sucediendo todo lo contrario, nuestros hijos se la pasan cada vez más tiempo en actividades extra curriculares o en casa jugando con tecnología. Todo esto no nos deja tiempo para jugar libremente, afuera y compartiendo con los amigos o en familia.

Jugar es crucial para el desarrollo correcto del cerebro y las habilidades, a través del juego  exploramos, experimentamos y descubrimos el mundo. Un importante estudio de Berkeley, sobre la importancia de jugar afuera resalta que desarrolla los sentidos y prepara al niño al entorno en que vive.

  • Escuchan sonidos y aprenden a diferenciarlos. (un carro, de un avión, de un pájaro)
  • Experimentan las diferencias del clima como caliente, con viento, frío, lluvioso.
  • Estimula sus ojos observando diferentes colores y objetos: brillante, obscuro.
  • Estimula el olfato, y la correcta oxigenación cuando estamos en lugares abiertos y naturales e incrementa nuestra tolerancia a gérmenes.
  • Cuando aprenden a gatear, caminar o correr en diferentes superficies como arena, tierra, grama, piedras, desarrollan habilidades motoras esenciales.

Además, el ejercicio nos ayuda a reducir la posibilidad de sobrepeso, exposición a la vitamina D que es necesaria para nuestros huesos y mejor calidad de sueño, aumenta la creatividad, la sociabilidad, el aprendizaje a través de la experiencia, búsqueda de recursos, solución de problemas, toma de decisiones así como reconocimiento de los propios límites, lo cual los lleva a adquirir autonomía.

En esta aventura de jugar al aire libre, no tienen porque estar solos, podemos compartirlo en familia y esto, a su vez, también enriquece la convivencia, al afianzar los vínculos y en crear memorias que nos acompañaran durante toda la vida.

Vivimos en un país que goza de buen clima todo el tiempo, hay que aprovecharlo. Hay quienes piensan que viajar con niños es complicado. Tal vez porque llevamos muchas cosas, que limitan nuestra movilidad. Para eso hay que pensar en soluciones prácticas. Parte de la experiencia de “salir” es relajarnos de la rigidez de los horarios.

Busquen soluciones, como reemplazar los carruajes por cargadores. Hay cargadores como el Ergo Baby para los más pequeños o como el Lille Baby que sacó los de niños más grandes (son más cómodos para ellos, pues consideran la estatura). Y para los todavía más grandes el Saddle Baby, esta silla con arnés que se pone en los hombros y que nos permite llevar a los peques en aventuras al aire libre de forma cómoda y teniendo completa libertad de movimiento. Muy útil, fácil de poner, de llevar, lindo a la vista, de buena calidad y puede, sin duda alguna, ayudarnos a pasar estos momentos al aire libre, en familia, creando memorias y contribuyendo a la salud física y mental de nosotros y nuestras familias.

Existen también otro tipo de cargadores que pueden ayudarnos a hacer esas salidas un poco más prácticas. Lo importante es salir de casa con la familia y buscar el aire libre.

 

 

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