LA FRUSTRACIÓN: del enojo al éxito /

2015.10.22

 


Por Natalie Gutowski
neurofeedbackguate@gmail.com

 

Uno de los retos más grandes para los padres es enseñar a nuestros hijos a afrontar y superar la frustración. Desde muy pequeños encuentran retos en sus vidas que pueden parecerles insuperables y esto genera frustración en ellos. Conforme crecen, los retos tienden a aumentar y es importante proveerles las herramientas para que se sientan seguros y listos para enfrentar cualquier problema.

Empecé a darme cuenta con mi hijo, desde muy temprana edad, como una situación pequeña puede llevar a generar frustración. Un día mi hijo descubrió los zippers y al no lograr subir alguno se enojaba fuertemente consigo mismo. La primera vez que tuvo una reacción a su frustración me sentí un poco desconcertada. Mi primer instinto fue subir yo misma el zipper y evitarle el mal rato, sin embargo al pensarlo bien esa era una gran oportunidad de aprendizaje. A partir de allí me propuse enseñar a mi hijo a manejar la frustración en vez de evitársela.

Como madres intentamos suavizarles la vida a nuestros hijos, queremos evitarles malos ratos y crearles un entorno sin mayor dificultad. Sin embargo, la vida está llena de retos y lo mejor que podemos hacer por ellos, es proveerles las herramientas para que aprendan a ser perseverantes y autosuficientes. De esta forma nos aseguramos que serán adultos más exitosos. Al solucionarles los problemas a nuestros hijos estamos privándolos de aprendizajes importantes y alejándolos de su propio crecimiento personal. No limitemos a nuestros hijos, creamos en ellos y ayudemos a promover una actitud de superación y autoconfianza.

A continuación te comparto algunas cosas que puedes hacer para ayudar a tu hijo a afrontar mejor la frustración:

Enseñarle a reconocer el sentimiento
Los niños muchas veces no saben reconocer y nombrar lo que sienten. El enseñarle al niño experimentar y nombrar diferentes emociones es de gran beneficio no solo para afrontar la frustración sino para ser mas asertivos y aumentar su inteligencia emocional. Para poder manejar nuestras propias emociones lo primero es poder identificar las mismas. Contar historias o usar cuentos en donde los personajes presenten diferentes emociones y al terminar hablar con tu hijo sobre si él se ha sentido alguna vez así es de gran ayuda. El juego de roles también es una herramienta muy útil para reconocer emociones.

Específicamente en los momentos que presente una emoción fuerte se le puede nombrar la emoción y proveerle una solución: “Estas enojado porque aun no logras subir el zipper, prueba subirlo de esta manera y verás cómo lo logras”

Enseñarle cuando debe pedir ayuda
Hay niños que buscan ayuda de inmediato, incluso antes de buscar una solución y hay otros a quienes se les dificulta pedir ayuda. En el primer caso, es importante motivar al niño a que solucione el problema por sí mismo o al menos lograr que intente hacerlo antes de ayudarlo. En el segundo caso puedes preguntar: ¿necesitas ayuda? O ¿Quieres que mami te ayude? Si desea tu ayuda lo ayudas y si no se respeta su decisión y se le dice que si necesita ayuda se la brindarás con gusto. Al momento de ayudarlo es importante que solucionen la situación juntos. Hacerlo participe del éxito es imperante. Si la tarea es muy demandante se pueden buscar alternativas de tareas o maneras para que logre completarlas eficazmente.

Ignorar berrinches
Es común que la frustración desencadene berrinches. Al igual que cualquier otra rabieta la misma debe ignorarse. El niño debe aprender que el berrinche no le da ninguna solución y que no le ayuda con su objetivo. Una vez calmado se interviene ofreciendo ayuda.

Enseña con el ejemplo
No podemos olvidar que una de las formas más poderosas que tienen los niños de aprender es la imitación. Aunque no te des cuenta tu hijo observará e imitará tu manera de enfrentar y resolver problemas.

Reconocer y reforzar lo positivo
Es importante premiar el esfuerzo aunque el resultado no sea siempre positivo. Reconocer el esfuerzo en alguna tarea enseñará a tu hijo la importancia de esforzarse y perseverar y lo motivará a seguir haciéndolo. A su vez reconoce las reacciones positivas que puede tener durante el proceso.

Establece objetivos razonables y ayuda a establecer alternativas
Si la tarea que realiza tu hijo es demasiado difícil para su edad busca maneras de hacerlas más fáciles de llevar a cabo. Haz participe de este proceso a tu hijo brindándole opciones. “¿Crees que si buscamos un pincel más delgado será más fácil pintarlo o quizá es mejor que compremos un papel más grande? “ Respeta la decisión de tu hijo y permítele terminar la tarea con nuevas herramientas.

Relájense
Tanto los padres como los hijos debemos aprender a estar relajados. Si está muy agobiado con alguna tarea que no logra completar permite que se distraiga y relaje antes de volver a la misma.

Nunca olvidemos que cada problema es una oportunidad de ser creativos, de expandir nuestros conocimientos y de crecer. Enseñemos a nuestros hijos a ser autosuficientes, perseverantes y positivos. Las experiencias de hoy determinarán quien será mañana. Mucha suerte y si tienes alguna consulta no dudes en escribirme.

 

· Natalie Gutowski / Psicóloga