La familia que quería hacer un regalo /

2018.05.30

“La entrada de un niño al mundo afecta a toda la tribu”, así comenzó Michelle a contar su historia. Ésta es la historia de Michelle y su familia, una familia que esperaba a su primera bebé; su primera hija, nieta, sobrina, tanto del lado de mamá como de papá. Una familia llena de expectativas, ilusiones, algunos nervios y mucho amor.

Cuando Michelle tenía alrededor de 32 semanas de embarazo los médicos le dijeron que debían practicarle una cesárea de emergencia ya que su cordón umbilical podía colapsar, lo que ponía en riesgo que la bebé recibiera el oxígeno que necesitaba. En ese momento comenzó a ser parte de un grupo al que ninguna mamá gestante espera pertenecer, el de las mamás de bebés prematuros.

Alexia vino al mundo pesando 2.5 libras. Pequeña de tamaño, pero con una inmensa voluntad de lucha que se hizo visible desde esos primeros días. Además de enfrentar los retos propios de tener un bebé nacido pre-término, de tomar decisiones que podían marcar la diferencia en la vida, Michelle no podía tocar a su hija ni tomar un rol activo. Por recomendación de los doctores se tomó la decisión de llevarla a un hospital fuera de Guatemala.

Entre oraciones y gestos de solidaridad por parte de toda su comunidad cercana: amistades, desconocidos del hospital y personal de apoyo de su hogar, la familia logró hacer realidad el llevar a la beba a ser atendida a Estados Unidos. Papás y hermanos pusieron en pausa sus proyectos personales para acompañar a Michelle y a su esposo mientras atravesaban los largos días de hospitalización de Alexia. El buen humor y la Fe son los pilares que los sostienen durante esas fiestas navideñas que deben pasar en las visitas al intensivo de pediatría para cangurearla. En el transcurso de la hospitalización de Alexia marcó fuertemente la diferencia el enfoque de los cuidados que recibió. En Johns Hopkins All Children´s Hospital se enfocan no solo en el bienestar del bebé sino de cuidados en su desarrollo integral y en que la familia juegue un rol importante. Tanto Michelle como su esposo pudieron participar de una forma activa en los primeros meses de su hija y lograron finalmente sentirse como padres que podían cuidarla. Es fácil pensar que solo los doctores marcaron la diferencia, pero las enfermeras también jugaron un papel fundamental.

Convencidos de que la calidad de cuidado que recibió Alexia marcaron la diferencia para lograr una recuperación total y un desarrollo exitoso, el papá de Michelle es inspirado en agradecimiento para hacer algo por las familias de Guatemala que en algún momento se vean en la necesidad de atender y salvar a un bebé prematuro. Es así como deciden enfocar su trabajo en la capacitación del personal de enfermería neonatal.
Después de mucho trabajo de planificación y organización deciden tirarse al agua y logran conseguir el apoyo del hospital donde salvaron la vida de Alexia, quienes creen fervientemente en el proyecto. Respetando y cobijando su periodo de puerperio en el que pasó devocionada a su hija, fueron los hermanos de Michelle quienes tomaron las riendas e iniciaron la fundación. “Yo estaba enfocada en mi bebé, pero mi tribu se hizo cargo de la fundación.” Por su parte, el sentir de su familia era: “Queremos hacer algo por Michelle, queremos hacer algo por Guatemala.” Y así es como nace The Nightwatch Foundation.

 

¿Qué objetivos persigue The Nightwatch Foundation?
El objetivo principal es mejorar el cuidado neonatal trayendo las mejores prácticas internacionales a los cuidadores locales. Busca mejorar la calidad del cuidado crítico de los recién nacidos en Guatemala, de tanto aquellos prematuros como los que nacieron a término que requieran atención especializada.

Las estadísticas son escalofriantes: Cerca de 7,500 muertes al año se pueden prevenir a través de cuidados de alto impacto que no dependen exclusivamente de tecnología costosa. 2,800,000 recién nacidos mueren en los primeros 28 días de vida. Un adecuado cuidado es crítico durante la primera semana de vida.

En la situación de bebés prematuros en cuidados intensivos hay momentos en que sólo no hay tiempo, puede contarse con los medios económicos para trasladar al bebé al extranjero, pero a veces su condición no lo permite; por eso es imprescindible la formación del personal a su cargo para tomar acción. Se puede llegar a pensar que lo único que hace falta en países como el nuestro es la tecnología, más no. Lo que Guatemala necesita en este campo es educación para su personal de enfermería. Educación que empodere, que dignifique al personal de enfermería, que logre cambios en los protocolos hospitalarios y que involucre de manera simbiótica e interdependiente al personal de enfermería.

The Nightwatch Foundation está iniciando un programa piloto que becará a entre 9 a 12 enfermeras de tres hospitales privados de Guatemala para proveerles la oportunidad de obtener una certificación internacional. Iniciará el programa con clases virtuales y culminará haciendo clases presenciales en el Johns Hopkins All Children´s Hospital. Durante el programa y al concluirlo, las participantes contarán apoyo psico-emocional para lograr implementar lo aprendido en el hospital que cada una trabaja. En un futuro pudieran ser ellas mismas las formadoras del personal de enfermería del interior del país para multiplicar el impacto del programa a nivel nacional.

El 5 de junio de 2018 The Nightwatch Foundation tendrá su primera clase virtual en la ciudad de Guatemala para las enfermeras elegidas, dirigida por facultad de renombre internacional.

¿Cómo podemos ayudar?
Podemos hacer estos sueños una realidad por medio de una donación; por pequeñas que sean, ayudan a mantener a flote a la fundación. Para hacer una donación puedes acceder acá.

Así mismo, como todo proyecto que está dando sus primeros pasos, The Nightwatch Foundation se ve corta de manos. Podemos apoyar el proyecto donando tiempo de trabajo voluntario, por ejemplo, ayudando con actividades de divulgación, gestión de fondos y manejo de redes sociales.

Por último, y no menos importante, la fundación quiere contactar y entablar comunicación con mamás de bebés prematuros que deseen compartir sus experiencias para poder conocer las inquietudes y necesidades que han enfrentado, datos que servirán de base para formular planes de acción.