La crianza con apego y la depresión post escolarización... /

2016.03.02

María José Godoy de Joachin
mjgg.joachin@gmail.com

 

Lo busqué en internet y nada. Y como dicen por ahí, si san Google no lo tiene es que no existe. Falso. Las madres que criamos a nuestros hijos con apego sabemos perfectamente de lo que estoy hablando. Ese sentimiento en la cabeza, en la panza y en el corazón que te invade cuando el retoño se va a la escolarización formal.

El mes pasado mi hijo se fue al kinder. Fue una decisión pensada y valorada en conjunto como familia; le llevamos él a conocer todas las opciones que mi esposo y yo consideramos, se tomó en cuenta su opinión sobre la elección final. Lo platicamos con tiempo, lo preparamos. Llegamos juntos a ese primer día de padres e hijos de inducción. Y aun así, llegó el primer día y con ellos todos los sentimientos encontrados. Verlos crecer es emocionante, tranquilizador, motivo de orgullo. Verlos partir es aterrorizador.

JD se fue con tres años cumplidos al colegio, sabiendo hablar perfectamente, cumpliendo casi todos los requisitos de madurez de desarrollo que yo me había propuesto, y aun así no ha sido fácil. Para mí, y en algunos días, tampoco para él. Te propongo acá algunas ideas que a nosotros nos han ayudado en esta transición:

Para los niños:

  • Establecer una rutina
    Saber qué va a pasar, cuándo y cómo, les da seguridad. El hacer un nuevo rutinero con fotos de cada paso ha ayudado mucho a mi hijo. (Haz click acá para ver cómo hacer tu propio rutinero.)
  • Ofrecerle un anclaje emocional
    Los niños pequeños no piensan en abstracto hasta cierta edad, un recordatorio físico de mamá o un objeto que les provea seguridad sirve mucho, en algunos colegios a los más pequeños se los permiten, en otros no. Para nosotros lo que ha funcionado es una pequeña medalla que le prendo en su camiseta; también he oído de mamás que les colocan un sticker de corazón en su camisa o puede ser algo más simbólico si son niños más grandes como el beso en la mano que va acompañado previamente de una bella historia como esta:

  • Tener un momento especial al regresar
    Un espacio mamá e hijo exclusivo que les permita reconectarse, en el que compartan las anécdotas del día o alguna actividad que para él sea muy agradable. Algo que nos gusta hacer a nosotros es pintar y podemos hacerlo por horasssss.
  • Compartirle tus sentimientos, desde una perspectiva positiva Como siempre, no vale ser deshonesto, pero tampoco plantearle el peor panorama. Decirle algo como: “Para mí también es difícil acomodarnos a esta nueva rutina”. O algo como: “a mí también me cuesta que nos separemos”. Pero: “estoy feliz que vas a aprender muchas cosas y que conoces nuevos amigos”.
  • Darle seguridad en nuestro discurso
    Más te vale que te parta un rayo antes de que tu hijo escuche que tienes tus dudas sobre enviarlo al cole. Es increíble pero nuestro discurso influye en la forma en que se comportan de una manera total. Uno de los días que mi hijo más lloriqueó de no querer ir, yo le dije camino al colegio: “Tu papá y yo hemos escogido este colegio. Estamos convencidos (con mucho énfasis en el convencidos) que es el mejor (remarcado también) colegio para ti, ahí estás seguro, confiamos en tus maestras y en que vas a estar bien” y se calmó como por arte de magia.

Para las mamás
Para ti, si es que eres como yo, puedo decirte que lo que más ayuda es no quedarte sola en casa debajo de las sábanas. Antes en nuestro afán de socializar y entretener a nuestros hijos parábamos socializando nosotras también. Nos entreteníamos yendo de playdate a playdate o de clase en clase y conocíamos a otras mamis con quienes compartíamos ideas y finalmente amistades sólidas. Ahora estas por tu cuenta. Pero eso no significa que dejes de socializar y divertirte en estas horas libres si es que como yo tienes la oportunidad y has elegido quedarte en casa.

Vuelve a tu hobbies, participa en las actividades de padres del centro escolar, planifica: cursos, talleres y todo aquello a lo que antes no podías asistir (anótatelo todo en una agenda o calendario para que no solo quede en sueño). Y si te sientes muy sola, encarga otro bebé jaja. Son bromas!!! Tu hijo ya creció, ahora es un niño. Aventurémonos a descubrir juntas cómo es la crianza con apego en la etapa escolar 🙂