La comida influye en el comportamiento de tus hijos... /

2017.03.23

 

Por Isabel Orellana

Cuando tenemos un hijo con capacidades diferentes tenemos que comprender que ellos requieren un apoyo nutritivo adaptado para que el/ella pueda llegar a su máximo potencial. ¿Por que? Lo que sucede es que el cuerpo normalmente está en un estado de homeostasis (balance óptimo) que también depende de nuestro ambiente y factores externos. En nuestra vida moderna hay muchos factores que en una persona con predisposición genética a alguna diferencia tienen un efecto más notable que en una persona no sensible. Estoy hablando en especifico de alimentos que hoy en día consumimos regularmente sin tener claro las consecuencias.

Cuando hablamos de la alimentación y problemas del aprendizaje, o necesidades especiales,  el azúcar es lo primero que se me viene a la mente. Es tan común que nos cuesta entender que sea tan nociva, y recomiendo especialmente poner atención a la cantidad que azúcar que ingieren los niños durante el día.

Según un articulo en la revista Forbes, la ingesta de azúcar en los Estados Unidos ha aumentado en los últimos 100 años del equivalente que lleva de azúcar una gaseosa en cada 5 días al equivalente de la cantidad de azúcar en 17 latas cada 5 días. Ahora, claro que diremos que eso sucede en Estados Unidos y no aquí, que en nuestra familia no consumimos gaseosas. El hecho es que en la mayoría de familias que yo conozco en Guatemala, es normal el desayunar cereal y tomar jugos y el cereal es uno de los alimentos que más azúcar contiene.

Los cereales para niños en promedio lleva 12g de azúcar que es aproximadamente 1 cucharada. Podríamos decir, bueno, no suena mucho, pero sí lo es. Especialmente porque luego les mandamos un juguito al colegio, galletas, con un pan con jalea y tal vez una fruta. Luego del colegio nos informan que nuestro hijo no está quieto, que no puede enfocarse bien, que tiene déficit de atención, que deberíamos llevarlo al psicólogo para evaluación, que sería bueno considerar medicarlo para poder funcionar mejor en clase.

Un sin fin de problemas que nos pueden resultar en una persona sensible simplemente por proveer los alimentos que pensábamos eran buenos y ayudaban a nuestro hijo a crecer pero que en efecto contribuyeron a una situación indeseada en el aprendizaje y probablemente en la salud a largo plazo.

Para darles una idea, un niño que come 1 taza de Frosted Flakes para el desayuno con 1 vaso de leche entera y 1 vaso de jugo de naranja recién exprimido y luego para la refacción en el colegio lleva 1 vaso de jugo de piña hecho en casa sin azúcar agregada, 1 rodaja de pan con 1 cucharada de queso crema y 1 banano ya ha consumido 140g de carbohidrato de los cuales 90g son azucares antes del almuerzo. Dejemos que el azúcar aumenta el riesgo de gordura, dejemos el hecho que el azúcar aumenta el riesgo de diabetes a largo plazo.

 

El azúcar tiene un efecto en nuestro comportamiento.

De primero aumenta la energía en forma que no podemos estar quietos y luego nos deja con fatiga, sin poder enfocarnos bien en clase. La revista Forbes va tan lejos que compara el nivel de adicción del azúcar con la cocaína. Y no es la primera vez que lo leo. Y no es mentira. Siempre hay necesidad de más azúcar.

Así que, el  primer paso para apoyar a un niño o niña con necesidades especiales es:  mejoremos el desayuno para nuestros hijos. Huevo duro o tibio, con aceite de oliva extra virgen es ideal para ellos. Incluye todos las vitaminas y minerales necesarios para su cuerpo y mente. Complementado por un aguacate y una fruta al final estaría perfecto.

Luego para la refacción mandemos agua pura para tomar y alimentos densos en valor nutricional como bolitas de carne o pinchos de pollo de patio, aceitunas, un pedacito de queso orgánico del Mercadito de Lola, palitos de zanahoria y pepino, nueces y una fruta. Alejemonos de los productos procesados con azúcar o endulcorantes. Ofrezcamos opciones naturales, sanas y de preferencia orgánicas.

Para leer otro artículo sobre la conducta y la alimentación haz click aquí.

· Isabel Orellana de Chang / Alimentación óptima para cuerpo y mente