Jarabe de maíz: una recomendación des-actualizada para ... /

2017.01.25

Por MSc. Adriana Figueroa de Bocaletti*

Con preocupación he visto el aumento de personas que preguntan sobre el consumo de jarabe de maíz de alta fructosa o “Miel Karo” para sus bebés. Como nutricionista especializada en crecimiento y desarrollo infantil, quiero ayudarles a tomar mejores decisiones cuando les recomienden utilizar este ingrediente para sus bebés. Muchas veces las mamás por desconocimiento cedemos a los doctores el poder de decidir sobre la alimentación de nuestros hijos y aun cuando estas recomendaciones están desactualizadas. Aqui te comparto información para que tu tomes la decisión.

La miel Karo se ha utilizado desde inicios de 1900 para endulzar los alimentos. En aquella época, este uso no era tan escandaloso, al fin y al cabo aún no comenzaba la pandemia de la obesidad y las personas fallecían más por enfermedades infecciosas que enfermedades crónicas, como la diabetes o enfermedades coronarias. Hago énfasis en la palabra crónicas, ya que se denominan así al grupo de enfermedades que toman tiempo (kronos) en que aparezcan. Es importante que tengamos en cuenta este término, porque cuando comenzamos a introducir a los peques de manera temprana sustancias como el jarabe de maíz, les estamos presentando un ambiente obesogénico que influirá tremendamente en su salud durante la adultez. En este punto estarás pensando “pues yo le di miel a mi peque cuando era menor y hoy a sus cinco años es muy sano”. Pero estamos hablando de una consecuencia a largo plazo, cuando tenga 50-60 años, cuando estas enfermedades crónicas se presentan dependiendo de varios factores.  Hoy en día, la pandemia de la obesidad es un problema de salud pública a nivel mundial, y una de sus causas es el aumento de consumo de bebidas azucaradas que cuentan con el siguiente ingrediente, el enemigo público: el jarabe de maíz de alta fructosa (HFCS por sus siglas en inglés).

No es que esté exagerando, pero los hábitos que inculquemos en nuestros hijos en los primeros años de vida son cruciales para garantizar un estado de salud óptima en la adultez. Por otro lado, antes que protesten con un “me lo recomendó el pediatra”, leamos primero con la mente abierta y analítica los siguientes mitos sobre los usos del jarabe de maíz y su impacto en la salud y desarrollo de nuestros hijos.

MITO 1: endulzar las primeras papillas

Es muy emocionante cuando comienzas a introducirle alimentos a tu bebé; por lo mismo puede ser frustrante cuando por fin colocas un alimento en su boca y tiende al rechazo. Por ende, la primera salida “fácil” es agregarle un toquecito de endulzante tipo jarabe de maíz para “mejorar el sabor” del alimento y así aumentar su consumo. Por muy tentador que suene esta idea, es lo peor que podemos hacer. Como todo en su temprana vida, los bebés están aprendiendo a vivir en su entorno y eso incluye la percepción de diferentes sabores. Los seres humanos estamos programados para percibir de forma inicial el sabor dulce, debido al contenido de lactosa – el principal azúcar de la leche. Es por ello que durante la primera infancia los humanos somos más propensos a aceptar el sabor dulce como primera opción, y es ahí donde se corre el riesgo de modificar la percepción del sabor dulce al alterar los sabores naturales de los alimentos.

El paladar virgen de los bebés no debe ser engañado atenuando los sabores. Por eso es muy importante que la introducción de los mismos sea lo más natural posible. Los bebés no tienen el paladar amañado como los adultos, y alimentos que talvez nosotros no podremos consumir porque nos parecen poco dulces a ellos les va a gustar. A todos los padres que se encuentran en esta etapa les recomiendo no agregar endulzantes como el jarabe de maíz a las papillas del bebé. Al contrario, si de moldear el paladar se trata, incluyamos especias como canela o nuez moscada, u hojas como hierbabuena o menta. Aunque no lo creas, a los bebés les gustan las especias.

Por último, cabe mencionar que hay personas que perciben más fuerte o más débil el sabor dulce debido a una variación genética. Imagina que tu peque es del grupo que no perciben tan fuerte el sabor dulce, y de por sí tú como padre aumentas el consumo del mismo con el uso del jarabe de maíz. Esta acción modifica desde etapas tempranas de la vida el paladar de tal forma que el niño se vea obligado a endulzar la mayor parte de sus alimentos para aumentar su palatividad y por ende su consumo. Así mismo, el aporte de calorías vacías (por que no aportan ningún nutriente) solo impide que el bebé consuma alimentos que sí son de importancia nutricional.

Es importante mencionar que los padres de familia prefieren el uso de jarabe de maíz en menores de un año debido a que la miel de abeja se recomienda utilizarla después del año por riesgo a botulismo. Sin embargo, independientemente del tipo de endulzante (jarabe de maíz, miel de abeja, agave, azúcar morena, azúcar refinada), se desalienta su uso en infantes y niños para evitar el aumento de consumo calórico innecesario, aparición de caries, modificación de la percepción del sabor dulce y riesgo a enfermedades crónicas en la adultez.

Por todo lo anterior, es imprescindible que omitan por completo el uso de jarabe de maíz como endulzante para las papillas de los bebés. Mi recomendación profesional es evitarlo por completo durante el primer año de vida; inclusive extenderlo lo más que se pueda, al fin y al cabo los niños no necesitan este aporte extra en calorías vacías. Si bien la industria mercadológica nos presenta con un producto apto para el bebé, consideremos que no todo lo que está en el mercado es bueno para nuestros hijos, y el hecho que sea natural tampoco implica que sea mejor.

 

MITO 2: combatir el estreñimiento

Recordemos que el jarabe de maíz es un producto que ha estado en el mercado desde inicios del siglo XX. Por lo tanto, también su uso medicinal al estilo remedio de la abuelita para tratar la constipación en menores de un año. Lo que hace el jarabe de maíz es atraer fluido al intestino y suavizar las heces, aliviando la evacuación. Un remedio de antaño que aunque es efectivo, hoy en día le superan métodos médicos que no promueven los riesgos explicados con anterioridad. El doctor que recomienda la miel Karo esta desactualizado. Las guías más recientes para tratamiento del estreñimiento en menores de un año, así como la Clínica Mayo, recomiendan el uso de supositorios de glicerina bajo prescripción médica así como cambio en el patrón de alimentación, idealmente de la mano de un especialista en nutrición. Si deseas más información sobre constipación en niños, haz click aquí.  Y si eres de los padres que ha recibido este tipo de tratamiento por parte de un pediatra, tienes todo el derecho de comentarle que no estás de acuerdo en utilizar una carga extra de azúcar en tu bebé y que prefieres los métodos modernos, del siglo presente.

 

MSc. Adriana Figueroa de Bocaletti

*Adriana es nutricionista especializada en crecimiento y desarrollo infantil, con enfoque en nutrigenómica y nutrigenética. Actualmente se encuentra en el mejor trabajo de campo de su carrera, mamá de tiempo completo para su toddler de año y medio.