Hijos Independientes: ¿Obsesivos? /

2015.10.13

Por María José Godoy de Joachin

PRIMERA PARADOJA: Dependientes para que sean independientes

Los milenarios (nacidos después de 1980) fuimos criados en pro de la independencia. Cuando alguien dice “es que lo importante es que sean independientes” (a los meses, uno o dos años de vida) francamente con mi esposo nos da por reírnos. Mi esposo y yo sabemos el secreto, es una paradoja pero es cierto: Criarlos independientes es un fraude. Para tener hijos independientes hay que criarlos “dependientes”.

Déjenme y les explico mi punto de vista con los postulados de Mariana de Petersen de su libro Confianza, la base para criar y crecer. Los niños que, cuando tiene tres años aproximadamente, vemos “independientes” es porque cuentan con una “túnica” invisible pero poderosa. Una túnica es una cubierta protectora que cada madre teje para sus hijos y con la que le confiere un extraordinario poder. El papá cuida, guía y da de sí mismo para que la túnica sea más fuerte. Cada vez que los padres acarician, hablan, atienden, alimentan y juegan con su hijo, le dan una puntada. Más o menos la túnica ya lo cubre por completo a los 3 años. Como la túnica es invisible, nadie se explica por qué ese niño se siente confiado, seguro de sí, sereno y tranquilo. ¡Y hasta puede separarse de su mamá y empezar el colegio sin llanto! La túnica es siempre una protección frente a las sorpresas de la vida (Petersen, 2008).

SEGUNDA PARADOJA: Independientes para que sean adictos

Las carcajadas que yo me doy cuando las personas dicen ¨que sea independiente!¨ es porque me imagino que dicen ¨¡Sí! ¡Que sea adicto a cualquier cosa pero que me deje EN PAZ!¨. Simplemente estoy citando en mi mente a Cesare Guerreschi, autor del libro Las Nuevas Adicciones quien afirma que en la cultura occidental todos hemos crecido con la lógica ¨no hay que depender de nadie¨ y transmitimos esa lógica en nuestras familias (es un instinto cultivado y reafirmado constantemente en la vida cotidiana). Pero la paradoja es que nos esmeramos en no depender de las personas y paramos de esta manera fomentando la dependencia a través de diversas obsesiones: sustancias (alcohol, droga, comida, tecnología) o circunstancias (dependencias emocionales).

Simplemente yo creo en la crianza con apego porque promete reducir la exposición a dependencias. Los milenarios hemos logrado tanta independencia de todo que somos capaces de esclavizarnos con cualquier cosa.

Yo vengo de una familia con una cadena de obsesión emocional y a personas, y mi esposo viene de una familia con una cadena de obsesiones a sustancias como el alcohol y la comida. Hubo un momento en nuestra vida, la de nuestros hermanos o la de nuestros padres en que se produjo ansiedad y lo que hicimos fue contrarrestarla como pudimos. Estos sentimientos de ansiedad se instauran generalmente en la niñez. Es entonces cuando el miedo y la soledad nos obligan a buscar consuelo en otros lados habiendo sido lo natural encontrarlo en el amor incondicional de las relaciones interpersonales.

UNA RECETA QUE NO FALLA
Por último, también hay otros puntos básicos de esta receta de criar con apego para que sean libres:

Las personas van antes que las cosas
El trabajo nos seduce, por lo que puedes comparar con tu remuneración y por lo que representa para la realización personal. Sin embargo, he aprendido a tomármelo con equilibrio, ya que como dice Martha Chávez en su libro Tu hijo, tu espejo: “Si quieres aportar algo trascendente a la sociedad y al mundo en el que vives, ofréceles hijos amados, inmensamente amados, porque estarás ofreciendo personas honestas y productivas, buenas y felices”.

Los abrazos son el lugar perfecto aunque ya se sepa hablar y correr
Todos necesitan tener la convicción de que el amor materno en la infancia (ojo, en la infancia, no solo en la época lactante) es tan importante para la salud mental y emocional de los ciudadanos como lo son las vitaminas y las proteínas para la salud física (Petersen, 2008).

Esto se ha hecho más que evidente para mí en mi trabajo como terapeuta, donde el 95% de los temas que las personas se acercan a trabajar apuntan a traumas de la niñez.

Todo es más fácil si se está acompañado
Mariana en su libro nos dice “dormir es más fácil si se está acompañado” yo diría que no solo dormir. En esa primera infancia, todo es más fácil si se está acompañado. Lo que hacemos no es lo importante, sino estar juntos. Un ingrediente indispensable es tener confianza en ellos, solo acompañarlos, ellos nos guían en sus propios procesos. De esta manera establecemos una relación estrecha que sirve como base para la crianza y la corrección.

· María José Godoy de Joachin / Educadora