Hablemos en modo positivo con nuestros hijos /

2015.06.03

Cinthia Monzón de García
ciny@prevolucion.com

 

¿Cómo el decir “no” puede generar negativismo en nuestros hijos y evitar un cambio de actitud positivo?

Previo a escribir este artículo me propuse poner mayor atención a cuántos “no” digo al día, me sorprendí mucho! Créanme! Mi conclusión fue que suelo decir más “nos” de los que imaginé y entonces me planteé analizar qué repercusión tiene hablar de este modo con nuestras hijas e hijos.

*Te pido que posterior a leer este artículo te permitás realizar el mismo ejercicio y preguntarte ¿cuántos “nos” decís a diario?

En la mayoría de los casos los padres solemos utilizar esta palabra para impedir que nuestros hijos hagan o continúen haciendo X cosa que consideramos no es adecuada para ellos, como por ejemplo: tomar el adorno de vidrio de casa de la abuelita, llevarse a la boca el zapato sucio, correr en piso mojado, gritar en un lugar inapropiado, empujar al vecino, tomar juguetes que no son suyos, comer sin lavarse las manos ….. y creo que no terminaría la lista.

Definitivamente evitamos que nuestros hijos hagan este tipo de cosas “todo por su bien” porque pueden lastimarse, enfermar, caer, etc. Sin embargo el decir siempre “no” puede tener sus repercusiones, en su mayoría negativas y lo más importante es que no generamos ningún cambio a largo plazo en ellos:

1. Tu hijo o hija se acostumbrará a escucharte decir “no” sin entender por qué desapruebas lo que hace. Es muy importante que hagás breves explicaciones del por qué tu hijo o hija no debe hacer algo, seguramente no lograrás que deje de hacerlo inmediatamente pero con el tiempo generar un verdadero cambio.

2. Tu hijo o hija puede asustarse. Muchas veces al decir “no” subimos nuestro tono de voz y nuestro lenguaje corporal se torna agresivo: fruncimos el seño, colocamos un mano en la cadera (o las dos) y frecuentemente saldrá a luz el dedito índice que denota regaño y acusación, acompañado muchas veces de un jalón o empujón. ¡Te aseguro al asustarlos generamos mayor curiosidad en ellos! Recordá que en lugar de recurrir a los gritos debemos ser asertivos. Gritar “no” una o varias veces y además dar un jalón no hará que tu hijo desee dejar de hacer algo que tú, como mamá o papá, desaprobás.

3. Demos opciones. Esta es la parte más importante… decimos “no” lo hagás pero les damos alternativas? Si tu hijo tomó el juguete de otro niño en la clínica del doctor, busca su juguete favorito en la pañalera e invitalo a jugar contigo. Si no querés que tu hija tome de la mesa el vaso de vidrio para beber agua, dile que le darás su vaso rosa de princesa (de plástico). Si no queremos que el bebé se lleve el zapato sucio a la boca, démosle el juguete congelado apropiado para la dentición y retiremos los zapatos. Para toda situación siempre habrá una opción con la que estés cómodo y de acuerdo.

….Sí lo sé! No siempre nuestros hijos van a querer la opción que les estamos ofreciendo pero dale su tiempo, respira y muéstrate calmado y lo lograrás. Recuerda los pasos: evitá usar la palabra “no”, explicale por qué no debe hacerlo, revisá tu lenguaje corporal y verbal, buscá ser asertivo y no asustarlo y ante todo brindale otras opciones.