Guía para hablar de sexualidad con tu hijo preescolar... /

2018.10.15

La educación de los hijos es responsabilidad de los papás y mamás y la educación sexual también. Aunque en ocasiones quisiéramos secretamente ser relevados de esta tarea por el centro escolar es imposible porque desde nuestro silencio o con nuestras palabras, ya estamos educando. Hablar de sexualidad supone un modo de entender la persona, la vida y el amor humano. Por esto es que resulta inadecuado dejarlo en manos de otras personas, sin importar qué tanta preparación tengan esos educadores, nadie como nosotros como padres para transmitir nuestros valores personales.

Todo lo relacionado con la sexualidad es algo que afecta lo más íntimo del ser humano, además de despertar mucha curiosidad e interés. Por tanto, lo que nosotros como papás no seamos capaces de tratar sobre este tema, nuestros hijos buscarán que les sea explicado en otros ambientes fuera del familiar. Así que solo tenemos una única alternativa: O buscamos esa intimidad con nuestros hijos, o esta intimidad la buscarán con alguien más.

Educar sobre sexualidad no es algo que se haga en una pocas platicas, sino que es algo gradual, que tiene sus momentos oportunos y que debemos ir adaptando a la edad. Poco a poco se va construyendo en los niños el mosaico de un entendimiento de la sexualidad, lo vamos construyendo los padres por medio de comentarios, charlas personales y sobre todo de actuaciones que denotan la forma en que entendemos el amor.

PASOS PREVIOS

1. Informarnos
En primer lugar, es necesario que como papás nos informemos, en cuanto a forma y fondo. Esto de forma hace referencia a que sepamos bien cómo es el funcionamiento del aparato reproductor, conozcamos los nombres reales y no solo llamemos por apodos los distinto órganos, sepamos hablar del ciclo de la menstruación a las niñas y sus diversas fases, etc. Y lo de fondo, a que hayamos leído, asistido a conferencias o buscado consejo de expertos sobre cómo abordar esta faceta de la educación: qué decir, cómo decirlo y cuándo decirlo.

2. Estar abiertos
Para que el proceso de educación sexual se dé es verdaderamente importante que los niños perciban que sus padres estamos abiertos a tratar con ellos estos temas siempre. Que como adultos no nos vamos a sentir incomodos, a desviar el tema o a evitarlo cuando quieren hablar.

3. Propiciar el momento
Resulta muy conveniente que los papás provoquemos el hablar del tema, propiciemos que empiecen a tener dudas y las formulen. Al adelantarnos a sacar el tema a colación estamos previniendo que lleven sus dudas fuera del núcleo familiar pues los niños han encontrado en nosotros una respuesta adecuada.

Que NO hacer
Hablar de educación sexual debe ser dar una formación integral en los tres ámbitos del desarrollo humano: Físico, racional y espiritual. Por esto, no sería conveniente explicar la sexualidad humana apoyándonos en los comportamientos propios de los animales ya que sería rebajarla a algo meramente instintivo. De igual modo, tampoco sería conveniente presentar el amor humano desde una óptica solamente espiritual, ya que estaríamos dejando de lado el componente de la atracción y el afecto.

No se trata de que a esta edad preescolar vayamos a hablarles explícitamente de estas tres facetas, (física, racional y espiritual), sino que supone una ACTITUD que como padres debemos proyectar a través de cualquier explicación o comentario.

¿Qué decirles y cuándo?
Los padres debemos ir transmitiendo a nuestros hijos las informaciones de forma gradual y dependiendo de su edad y necesidades. Pero ante la duda, recordemos que siempre es mejor adelantarse en una explicación unos meses a llegar tarde unas horas ? A continuación, los contenidos mínimos que el niño preescolar debe ir asimilando:

Antes de los 4 años: Cuando llegan a esta edad, los niños deberían ser capaces de reconocer los caracteres sexuales primarios propios de cada sexo (pene y testículos en los varones; vagina en las niñas) y también los caracteres secundarios (barba y voz ronca en los hombres y voz más aguda y busto en las mujeres).

Antes de los 5 años: A esta edad, los niños debieran tener bien clara la idea de la maternidad, saber que los bebés vienen de mamá porque al ser mujer su cuerpo está preparado para dar a luz un hijo. Evitar totalmente cualquier tipo de fantasías, las analogías de la flor y la cigüeña solo construyen un cuento imposible de sostener.

Antes de los 6 años: En esta edad se debe haber profundizado en lo relacionado a la maternidad. Que sepan cómo nace un bebé, por dónde sale y cuánto tiempo lo lleva la madre en su panza.

Aunque fundamental, el papel del padre no es necesario explicarlo hasta el momento de la educación primaria. Sin embargo, expuestos como están a tantos estímulos, no debe de extrañarnos si antes de este tiempo un niño llega a preguntar al respecto.

Esquema de información para “esa conversación”
Recuerda que existen muchas formas de explicarlo, pero que lo más importante es que cuando tus hijos te hagan la pregunta, les des una respuesta clara y completa. A modo de resumen, he acá un esquema en cuatro fases de la información que conviene transmitir:

a.) Comenzar explicando que, así como el cuerpo tiene ojos para ver y oídos para escuchar, también hay unos órganos que sirven para procrear.
b.) Explicar a detalle los órganos propios de su sexo y cómo participan en la función de engendrar. Después explicar los del otro sexo y enfatizar en cómo son complementarios con el sexo contrario.
c.) Explicar el nacimiento de un bebé como consecuencia de la fecundación, que es la unión de las células femeninas y masculinas.
d.) Explicar que para que se realice esta fecundación es necesario que se produzca un acto de unión intima fruto del amor de mamá y papá

Consideraciones finales
Está de más decirlo, pero deseamos remarcarlo: Toda información que se dé a nuestros hijos debe ser verdadera.

Debemos utilizar el mismo lenguaje con el que habitualmente nos dirigimos a nuestros hijos, de manera natural.

Si tenemos varios hijos, conviene que estas explicaciones sobre la sexualidad las reciban individualmente, adaptadas a su edad y personalidad.

Y por último, pero no menos importante, no olvidemos el gran valor que tiene nuestro ejemplo como padres, ya que el modo en que nos tratemos como pareja, y en general el tono humano que pongamos en nuestra vida, les estaremos enseñando la grandeza del amor humano.

Texto adaptado de la sesión No. 6 del curso de Primeras Letras: Educación de la sexualidad en la infancia del Instituto de Colaboración y Educación Familiar, ICEF

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