Ganando autoridad con tus wiros /

2015.06.12

 

Por Manola E. de Pieters

En un artículo anterior les comenté sobre los diferentes estilos de educar a tus wiros. Pero aun así muchas veces estamos con la gran pregunta: ¿Cómo le hago para que me hagan caso? La autoridad y la obediencia, hoy en día, pareciera que están cayendo en las vías de extinción. Sin embargo, son dos hábitos que nos servirán muchísimo a lo largo de toda nuestra vida, porque siempre habrá alguien con más autoridad que nosotros y siempre habrán normas que debemos obedecer por nuestro bien.

Entonces… ¿Qué tengo que hacer para que mis wiros me obedezcan? Pues, primero que nada debemos estar pendientes de que para que nos hagan caso, debemos atender sus necesidades, e irles enseñando con paciencia y mucha comprensión, como formar hábitos de orden, limpieza y comportamientos.

Cuando nuestros wiros son bebés tenemos a una personita humana, pequeña, indefensa y necesita que los padres cubramos todas sus necesidades básicas: Alimentación, higiene, sueño, protección, salud, afecto… Necesita de nosotros en su totalidad, pero por sobre todas las cosas, para que su desarrollo sea adecuado, los bebés necesitan de nuestra atención afectiva. El amor, la dedicación, que le dedica sus padres, no pueden ser substituidos por nadie. Los bebés lo que necesitan son ATENCIONES. Necesitan las caricias, necesitan que se les hable, se les bese, se les sonría, que se les abrace. Se han hecho estudios en los que se muestra que su desarrollo físico, psíquico e intelectual pueden ser afectados negativamente si no reciben principalmente el afecto de sus padres.

Conforme van creciendo nuestros wiros, sus necesidades van transformándose. Comenzamos a formar su criterio, se les enseña lo que está bien y lo que no está bien, lo que puede hacer y lo que no puede hacer, lo peligroso y lo seguro. Esto quiere decir que nuestros wiros necesitan LIMITACIONES claras para que puedan aprender a actuar con seguridad. Es el momento en que se les enseñan los límites para que aprendan a vivir!

Los padres deben delimitar muy bien las normas de conducta, pero sin caer en el exceso para no asfixiarlos (normativismo) y tampoco sin ser tan laxos (permisivismo) para que no se desconcierten y no puedan comprender o diferenciar entre lo bueno y lo malo. Esto quiere decir que en nuestro hogar, debemos de proveer de las normas justas y necesarias.

No se trata de imponer por imponer, sino que debemos establecer reglas que ayuden a que nuestros wiros se desarrollen integralmente y que aprendan a ser funcionales en su vida, que les den orden y estructura… También tomemos en cuenta que no por poner más normas, vamos a gozar de más autoridad. El poner normas nos va a ayudar a desarrollar en nuestros wiros una serie de virtudes que serán de gran importancia para su desarrollo personal: orden, sinceridad, responsabilidad y esfuerzo.

Es el momento también, para que mamá y papá se pongan de acuerdo sobre cuáles serán las normas que pondrán en su hogar, y deben asegurarse que las personas que puedan ayudarlos a cuidar a sus wiros conozca estas normas y haya una unidad en la educación de sus hijos. ¡Y muy importante! COHERENCIA DE VIDA. No hay nada que eduque mejor y que nos dé la autoridad necesaria, como el ejemplo adoptando nosotros mismos las normas, y dando el mejor ejemplo que podamos.

Cuando son chiquitines, es conveniente que los hábitos los vayamos formando por medio de la convivencia diaria, cuentos y ¡juegos! Nuestros hijos requieren de nuestra atención y por medio de las limitaciones presentadas por medio de juegos y realizando sus actividades con ellos será una excelente manera, no solo de enseñar, sino también de ir formando una relación muy especial entre padres e hijos.

¿A qué niño no le gusta que su mami o papi le lea un cuento? Como por magia, nuestros pequeños se meten en el cuento como un personaje más y se ven identificados. Si por medio de estos cuentos (leídos o inventados) les vamos presentando los valores, los criterios, las situaciones sociales en las que ellos se ven a diario, irán integrándolos con mucha naturalidad y facilidad.

Recuerda que queremos que vayan adquiriendo buenos hábitos porque es parte de su naturaleza y del estilo de vida con el que ustedes los están educando. Si optas por un estilo autoritario, puede que logres que tus wiros hagan lo que tú quieras, pero no porque es parte de su actuar y pensar, sino porque saben que si no lo hacen, es probable que se metan en líos contigo. Esta no es autoridad, es miedo.

Para tus wiros, todo a su alrededor es un descubrimiento, y dependerá de ti si éste será agradable y digno de imitar, o si será desagradable, terreno inseguro, y propio para rebelarse en la primera oportunidad que tenga. Tus bebés necesitan paciencia y comprensión, dedicación de tiempo, atención, compañía para formar sus hábitos, lo que es lo mismo a que tú lo tienes que hacer a la par de ellos. Si quieres que sean ordenados, tú tienes que ordenar con ellos, si quieres que aprendan a lavarse sus manitas antes de comer, tú debes lavárselas hasta que puedan hacerlo solos, si quieres que tenga estructura y sea puntual, haz un horario y lo sigues tú.

Educar a nuestros hijos, es una responsabilidad que si la realizas dándote el tiempo para estar con ellos de verdad será mucho más fácil de lo que te imaginas. Organízate, fórmate, ten las ideas claras y platícalo con tu pareja para que juntos puedan ir enseñando a sus wiros a vivir en armonía.

· Manola E. de Pieters / Asesora personal, matrimonial y familiar