¿Es posible disfrutar las vacaciones con un bebé? /

2014.11.17

viajarbebe

Antes de ser mamás nuestra mayor preocupación antes de la vacaciones era como nos quedaría el traje de baño o como meter toda la moda veraniega en una maleta. Ahora tenemos portabebé, carruaje y una semana de pañales que enfrentar. Prácticamente, la primera vez que viajamos con bebé es más un experimento que una vacación, pero con un poco de cuidadosa planeación, podés organizar un viaje que todos disfrutarán. En Cosas de Wiros reunimos en esta lista los secretos, de madres-viajeras experimentados de como tener unas vacaciones familiares en caso de que necesités un poco de inspiración.

ANTES DE SALIR

Ahorrá espacio en tu maleta
Dependiendo de tu destino, ordená en línea las cosas que vayas a necesitar (pañales, toallas húmedas, comida y hasta flotadores) un poco antes de salir. Programá la entrega en tu destino el mismo día de tu llegada y así vas a viajar más ligera. También es buena idea llamar al hotel y preguntar que cosas podés rentar durante tu estadía. Si esa no es una opción pregunta e investiga que cosas podés comprar allá y donde.

Empacá un maletín de primeros auxilios
Ya sabes que debes empacar cosas básicas, bloqueador, acetaminofen, curitas… Pero también es recomendable llevar medicamentos prescritos rutinariamente, algo para el reflujo o el asma por ejemplo. También podés considerar sueros orales para la deshidratación en caso de diarrea y algún antihistaminico por aquello de las picaduras de bichos o cualquier otra reacción alérgica sorpresa.

Buscá niñeras potenciales
Explorar nuevos destinos con los pequeños es emocionante pero que serían las vacaciones sin un poco de tiempo de adultos. Encontrar una niñera en una ciudad nada familiar es complicado, pero gracias a la tecnología moderna, no tenés que contratar a ciegas. Si ya tenés una recomendación de un familiar o amigo, agendá una cita por video conferencia tiempo antes de salir. También podés llamar al hotel y preguntar si tienen niñeras disponibles.

AL LLEGAR

Abordá de último
Cuando sea tiempo de buscar tu asiento en el avión resulta tentador hacerlo al inicio y con tu pareja para tener ayuda lidiando con el bebé y todas sus cosas. Pero es recomendable esperar con los niños y mandar a alguien de avanzada, así guardás la cordura. Quien vaya antes puede guardar la pañalera, asegurar el portabebé y alistar el área. Te ahorrás toda la conmoción del abordaje y acomodación. Una vez todos estén en sus puestos, encontrá el tuyo y ofrecelé alimentarlo o un pepe, el movimiento de succión ayuda a igualar la presión en el oído del bebé y reducir la incomodidad del despegue y el aterrizaje.

Controlá los llantos
Hemos escuchado muchas historias de padres apenados regalando tapones para oídos y dulces a todos en el vuelo, con una nota de que hacer en caso de que sus gemelos de 14 semanas pierdan la calma. Pero no es necesario, siempre y cuando la gente vea que haces todo lo posible por calmarlo entenderán. Podes probar llevar al bebé a la parte trasera del avión donde el sonido del motor encubre el llanto y hasta podría ayudar a calmarlo.

Sacáte leche en el camino
Si viajas en carro, sacarte leche mientras vas en camino te ahorrará tiempo. No vas a tener que parar cada vez que sea hora de comer. Eso sí, dependiendo la distancia de tu destino, necesitarás un set extra de partes para el sacaleche, baterías y una hielera.

EN EL DESTINO

A prueba de bebés
Seamos realistas, no vas a llevar tu seguro para el inodoro. Pero hay algunas cosas básicas que todas las mamás deben saber cuando llegás a un hotel o destino vacacional con un bebé menor de un año. Primero, preguntá si tienen habitaciones previamente preparadas para bebés, algunos lugares cubren los tomacorrientes, protegen las esquinas y retiran bolsas de plástico si se los pedís.

Sin embargo, asumiendo que tenes que hacerlo todo vos misma, seguí estos pasos por precaución. Empacá más o menos una docena de cubre tomacorrientes y colocálos tan pronto lleguen. Bloqueá el acceso al baño manteniendo la puerta cerrada o poniendo una mesa o silla adecuada frente a la entrada. Asegúrate que los muebles se quedarán en su lugar. Es recomendable empacar cinta de enmascarar para evitar que abran gavetas. Por último, resistí la tentación de mantener las puertas exteriores abiertas, dejarán entrar la brisa del mar pero también conllevan otros riesgos como caídas accidentales. Hay suficiente tiempo para disfrutar el exterior, prometido.

Dormir
Cuando se trata de mantener el horario del bebé, conformáte con lo mejor que podás hacer. Si vas muy lejos y el horario cambia significativamente podés ayudarle a aclimatarse con antelación. Una semana antes de la partida, comenzá a cambiar la hora de dormir poco a poco, 15 o 30 minutos más tarde o más temprano cada vez, así cuando llegués lo habrás logrado. En la mañana tratá de exponerle a la mayor cantidad de luz natural que podás, le ayuda a su ritmo ciercadiano a ajustarse y no tratés de saltarte siestas para poder ir a otro museo. Hasta una pequeña siestecilla en el portabebé es mejor que nada. También es recomendable crear un ambiente lo más amigable para dormir posible, trayendo una colchita familiar o un peluche o una maquina sonora si el bebé está acostumbrado a ella.

VIA Fit Pregnancy