¿ES NECESARIO ADMINISTRAR LA VACUNA BCG A MI BEBÉ? /

2015.06.01

Dra. Rossina Duarte
rossinaduarte@yahoo.com

 

Este es un dilema que enfrentan algunos padres en la actualidad ya que muchos pediatras en la práctica médica privada no incluyen esta vacuna dentro del esquema de los niños. Yo personalmente soy PRO-VACUNACIÓN y creo que, si existe una vacuna que puede prevenir alguna enfermedad, deberíamos administrarla. Sin embargo, en el caso de esta vacuna en particular hay un poco de controversia sobre su efectividad y la necesidad de administrarla y es por eso que se le da la opción a los padres de decidir si ponerla o no a sus bebés; y es entonces cuando el dilema aparece y las preguntas llueven.

Pienso que para tomar una decisión de cualquier tipo lo primero que necesitamos es INFORMARNOS, no podemos saber si estamos haciendo lo correcto si no entendemos de qué se trata o si tomamos la información de las fuentes incorrectas, me asombra ver cómo algunas madres toman decisiones sobre la salud de sus hijos basadas en las opiniones de la vecina, la amiga de la abuela, la conocida de la amiga o la señora que esperaba en la fila y que para matar el tiempo les sacó la plática… la verdad es que todas las personas tienen diferentes creencias, pensamientos y experiencias, está bien escuchar y respetar la opinión de los demás pero para hacernos una propia y estar convencidas de que es la correcta estamos obligadas a investigar, leer y consultar con las personas indicadas, en el caso de temas de salud, con el médico.

Empecemos entonces por conocer ¿Qué es la vacuna BCG?
BCG significa Bacilo Calmette y Guérin y es una vacuna que previene la tuberculosis. Se administra de forma intradérmica en el brazo derecho una dosis única de 0.1 ml y forma una ampollita que con los días puede reventar y formar una costra que al caerse dejará una marca permanente. La vacuna está hecha de extracto atenuado de Mycobacterium bovis y el hecho de estar atenuado hace que al inyectarlo no provoque la enfermedad pero conserve su capacidad de producir defensas contra la misma. Según el esquema nacional de vacunaciones se debe administrar en el lactante al momento del nacimiento o en los primeros días de vida, idealmente dentro del primer mes de edad.

¿Es efectiva la vacuna BCG?
Estudios actuales demuestran que la efectividad de la vacuna para prevenir la tuberculosis pulmonar es baja, es decir no previene el contagio de la infección primaria como sería deseado, sin embargo tiene una alta protección (en promedio arriba de una 90%) contra la tuberculosis meníngea (de las membranas que recubren el sistema nervioso central) y la tuberculosis miliar o diseminada. Ambas formas de la enfermedad tienen alta mortalidad por lo que es muy beneficioso prevenirlas.

¿Tiene efectos secundarios?
Hay algunos mitos sobre la administración de la vacuna y la reacción que puede provocar, éstos se refieren principalmente a la reacción local que se produce al administrarla, lo cierto es que es normal que se forme una ampolla o úlcera pequeña que puede acompañarse de enrojecimiento local y un poco de inflamación. Posteriormente se forma una costra que al caerse deja una cicatriz. El proceso desde la inyección hasta la cicatriz varía en cada niño pero puede llevarse desde un par de semanas hasta un par de meses. Todo esto en un niño sano inmunocompetente (con defensas normales).

En el caso de los niños inmunodeficientes o con enfermedades que afecten sus defensas, como infección sintomática por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), inmunodeficiencia congénita conocida o sospechada, leucemia, linfoma o cáncer, niños enfermos que reciben tratamiento inmunodepresor (corticoesteroides, quimioterapia, radiación, entre otros) está completamente contraindicada.

Entonces, ¿Por qué la controversia de administrarla o no administrarla?
Esto surge debido a que la indicación actual de la OMS es administrarla en:

1. Lactantes que viven en zonas con endemicidad muy alta de tuberculosis,

2. Lactantes y niños que viven en zonas de endemicidad baja, pero con riesgo particular de exposición a la tuberculosis y

3. Personas expuestas a tuberculosis multirresistente al tratamiento habitual.

En países desarrollados se ha dejado indicada entonces sólo en niños con riesgo de exposición, argumentando que la tuberculosis es una enfermedad prevalente en ambientes de alta pobreza y muy malas condiciones de vida. Sin embargo en países subdesarrollados o en vías de desarrollo continúa como parte del esquema nacional para toda la población. Es aquí donde surge la idea de que no toda la población en nuestro país vive en estas condiciones y que por lo tanto no está expuesta a la tuberculosis y no necesita la vacuna.

Personalmente quiero contarles que trabajando en el Hospital Roosevelt y en el tiempo que me entrené en pediatría en este hospital, perdí la cuenta de los casos de tuberculosis que vi, teníamos la teoría con mis colegas que cualquier caso interesante y raro de difícil diagnóstico terminaría siendo tuberculosis, y me atrevo a decir que la mayoría de veces teníamos razón. Con el paso del tiempo en los países europeos o en Estados Unidos, el VIH-SIDA y la desnutrición son cada vez menos frecuentes, sin embargo en Guatemala cada año el porcentaje de niños con estas condiciones aumenta de una manera increíble y desconocida para la mayoría de personas que están fuera de la salud pública, y esto predispone a padecer la tuberculosis, si bien es cierto la vacuna no previene la enfermedad pulmonar, sí previene dos formas letales de la misma y aunque no vivamos en asentamientos, hacinados o en extrema pobreza, vivimos en un país donde muchas personas sí lo hacen y en mi opinión no estamos completamente aislados de esta situación.

Queda al criterio de los padres si consideran necesaria la administración de la vacuna BCG, pero quiero que ahora tomen la decisión con un poco más de infomación. Para finalizar quiero citar textualmente un párrafo del “Position paper” de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la vacuna BCG que me parece resume a la perfección la explicación de la vacuna:

“La vacuna BCG, que es actualmente la única vacuna antituberculosa disponible, protege a los lactantes y niños contra la meningitis tuberculosa y la forma diseminada de la enfermedad. No obstante, no evita la infección primaria ni la reactivación de la tuberculosis latente, que es la principal fuente de propagación de la micobacteria en la comunidad. Si no se tratan, ambas formas de la enfermedad son normalmente mortales. Por consiguiente, la vacunación antituberculosa ha salvado miles de vidas a lo largo de los años. La vacuna es relativamente inocua y barata, y se administra mediante una sola inyección. A pesar de sus inconvenientes, se considera que las vacunas BCG salvan vidas y son una parte importante del conjunto de medidas estándar de lucha contra la tuberculosis en la mayoría de los países endémicos”