Entrevista a Viana Maza: Una mamá que ha visto nacer a ... /

2019.03.08

Viana, mamá de una jovencita de 16 y un niño de 9, partera, doula, psicóloga y educadora en salud materna, comparte nos comparte un poquito sobre su vida y sus proyectos.

Cuéntanos un poco de ti misma y cómo llegaste a donde estás hoy.

La historia de mi vida profesional inicia cuando me convertí en mamá. Desde que mi primera hija estuvo en mi vientre, sentí como si una brújula me orientaba hacia el camino al que necesitaba ir. Si bien, ya había terminado mi carrera de psicología clínica, la maternidad me brindó la orientación que quería darle a la psicología que es en definitiva, la prevención. Después de haber hecho un recorrido trabajando con mujeres víctimas de violencia, adolescentes en conflicto con la ley, niños con cáncer y lactancia materna, todo me llevó siempre a ver más claro mi camino, el vínculo, el apego y el inicio de la vida. Así empecé a crecer profesionalmente en el ámbito de la psicología perinatal, todo lo que rodea al parto y nacimiento. Hice un máster de investigación en Barcelona, en donde vinculé mis dos pasiones, el parto y las emociones. Me formé como doula y empecé a trabajar de lleno con mujeres y madres.

¿Cómo surge Intuición Materna y qué te inspiró a crearla?

Con el nacimiento de mi segundo hijo, mi disponibilidad para estar para otras, disminuyó así que me senté detrás de una computadora y con el auge de las redes sociales, inicié un emprendimiento llamado Lomas Natural. Desde ahí ofrecía productos acordes a la crianza, el parto, la lactancia, etc. Toda una gama de productos que en Guatemala no se conocían mucho en ese momento. Las madres y familias afirmaban que en Guatemala “no existían esas opciones” y así inició el camino, que además de una tienda, también daba asesorías y por eso fue su extención .org, porque era más que una tienda. Era algo que me permitía estar cercana a mi entonces bebé y a mi hija que también requería mucho tiempo de mí. Daba talleres de porteo y asesoría en línea. Ofrecía libros relacionados a toda la teoría detrás de los productos. Mis talleres de porteo se convertían a veces en espacios de desahogo, a veces la venta de un fular se convertía en una consulta de psicología, las mamás sedientas de apoyo, de escucha y los papás fascinados con el mundo del postparto. Las familias se iban felices con una bandolera después de una charla de 3 horas. Fue así como nació Intuición Materna. Así abrí mi espacio de atención especializado en Ma/paternidad desde la mirada de la psicología y el acompañamiento emocional. Para ese entonces, mis hijos podían permanecer más horas sin mi, al cuidado de papá y “la chiche” ya no era exclusiva, así que pude volver al mundo del acompañamiento de los partos. Para mi sorpresa, además de mujeres y parejas buscando mi acompañamiento de doula, también habían mujeres con muchas ganas de hacer ese mismo trabajo que yo hacía, de aprender y formarse. Así que tomé un curso para certificarme como maestra de doulas. Al finalizar ese curso, presenté el pénsum a la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Galileo y fue un gran logro a nivel Latonoaméricano que una Escuela de Doulas obtuviera certificación universitaria, y así también obtuve una certificación por la Red Mundial de Doulas. A partir del 2015, hay una generación formándose en la Escuela de Doulas Intuición Materna y eso, ha hecho crecer el movimiento de humanización del parto en Guatemala, mucho más de lo que cualquier capacitación, conferencia y norma de salud podría haberlo hecho.

¿Qué hizo que dejaras todo en Guate y emprendieras un nuevo camino en México para formarte como partera?

El ser partera, creo que es algo que se trae, te acompaña y te persigue. Me atraía el mundo de los partos, más no el de la medicina con el que crecí desde niña. En mi familia, los partos los atendían los médicos y ya.  Por eso estudié psicología y no medicina. Fue hasta que ya era una mujer adulta y profesional, que supe que existía la carrera de partería, y que además habían escuelas en las que te podías formar sin estudiar enfermería ni nada de eso. En Guatemala, claro, no existía. Así que hice varios intentos fallidos en buscar fuera del país, pero ya con toda una familia, gato y chucho, parecía una misión imposible. Así que yo felíz de poder continuar apoyando a muchas mujeres en sus partos como doula, como educadora dando el curso de Preparación para el Parto y además, formando a otras doulas. Hasta que un día, me fui a tomar un taller para Doulas y Parteras a México y solicité en la casa de partos a la que fui un espacio para ser estudiante. Para mi sorpresa fui aceptada mucho más fácil de lo que imaginé y lo que había intentado por años con una de las pocas parteras en Guatemala, ahora se me presentaba, pero en otro país.

Así que literalmente, empaqué casa, hijos y chucho. ¡Y nos fuimos! Fue una experiencia maravillosa. Para ellos adaptarse a otro país (no era su primera vez), pero hacer nuevos amigos, y ser parte de la misión de mamá, fue algo que nos unió y fortaleció mucho como familia. Para mi fue uno de los retos personales  y profesionales más duros de mi vida y por momentos sentí que no lo lograría. Pero mi mayor orgullo fue que ellos participaran en mi graduación y que haya sido un reto que logramos juntos.

¿Qué es lo que más te gusta de Guatemala?

De Guatemala me encanta que cada cosa nueva que aportas en una nueva gran oportunidad. Hay un gran campo y espacio para hacer aportes nuevos y siempre hay mujeres y familias que estaban esperando que esto sucediera. Abrir por primera vez círculos de crianza y maternidad, ofrecer productos de porteo, pañales ecológicos, la copa menstrual y así, productos que apenas se conocían y que la gente los reciba bien, es un gran regalo. Así como también los espacios terapéuticos diferentes, la reflexión alrededor de la manera de nacer y que hayan tantas personas que están buscando alternativas distintas para traer al mundo seres humanos de una manera más consciente. Eso me encanta de Guate, la apertura a nuevas propuestas. Creo que es un excelente lugar para trabajar empoderamiento femenino desde las propuestas de autocuidado, cuidado entre mujeres, espacios respetuosos que incluyen salud sexual y reproductiva tomando en cuenta la integridad de la persona.

Eres parte del club de mamás trabajadoras fuera de casa. Pregunta del millón: ¿Cómo balanceas tu tiempo?

Eso ha sido todo un reto y cada etapa ha sido distinta. Creo que para mi lo más importante ha sido darme cuenta cuándo estamos ya en una etapa distinta. Cuando han sido bebés, he estado todo el tiempo con ellos (y ellos conmigo). Cuando nacieron mis bebés se volvieron parte de la vida diaria de mamá. Creo que por eso más adelante puse una tienda de productos de porteo, porque para mi fueron una de las principales herramientas en mi maternidad. Con bebé encima, yo continué mi vida profesional con ciertas adaptaciones con cada uno. Cuando fueron creciendo, mi reto era darme cuenta cuándo ya estábamos en otra etapa y ya no necesitaban a mamá el 100% del tiempo, y claro que las redes de apoyo y familia se vuelven fundamentales en eso. Aprender también que papá sabe cuidar tan bien como mamá (y de una manera distinta). Darme cuenta que el hecho de que no hiciera las cosas igual que yo, no significaba que no las estuviera haciendo bien; ese momento para mi fue fundamental en mi vida familiar. Cuando tenemos niños pequeños todo nos parece abrumador y agotador, pero cuando van creciendo, aprendemos de qué manera simplificarnos la vida y no pelear batallas que no valen la pena. En lo que más enfoco mi energía en este momento, es organizar nuestra vida familiar de tal manera, que cuando mamá se va atender algún parto (que puede ser un dia, dos o tres) la vida de ellos siga funcionando y puedan hacerlo todo. Se levantan, van al colegio, hacen cada uno lo que tienen que hacer, etc. Aprendí a usar  microondas (que me negaba a usar) y cuando cocino, dejo porciones guardadas. Ellos solo calientan y ¡Ualá, todo funciona! Otros días tienen mamá para rato y compensamos esas jornadas largas. Debe ser todo un viaje tener una mamá que de repente se esfuma y no sabes cuándo va a volver. Pero mis hijos son profesionales en la materia y esperan ansiosamente la foto del nuevo bebé que llegó al mundo.

¿Qué haces para divertirte un fin de semana?

Nos encanta la playa, el agua, las piscinas, el lago. Siempre que podemos organizarnos, nos vamos al caloricto de la costa, vamos al cine, hacemos cine en casa y también disfrutamos mucho de estar en nuestra casa. Y ahora con una hija de 16 pues ya toca estar en la ciudad de vez en cuando para las fiestas :)

¿Qué te gustaría ver en un futuro cercano para las mamás en Guatemala?

Me gustaría ver más mujeres empoderadas en sus partos, postpartos, lactancias y crianzas. Es un tema complejo, porque a veces se piensa que lo que queremos es que sea todo “natural”. Pero no es así. Lo importante es el estado emocional de la madre. El poder que siente, la toma de decisiones, las herramientas que tiene y que puede conseguir al tener suficiente información que le permita decidir y hacer las cosas como a ella le resuenen con la información disponible y actualizada. Que sepa qué es normal que pase en su embarazo, parto y lo que pase con su bebé. Que tengan espacios de acompañamiento, doulas, círculos de madres, atención respetuosa del parto y cesáreas disponibles y respetuosas cuando sean necesarias. Salud integral para ellas que son el oxígeno de sus bebés.

Créditos de Fotografías: Luna Maya, Centro de Partos de San Cristóbal, A.C.

¿Cómo podemos contactar a Viana Maza? intuicionmaterna@gmail.com http://www.intuicionmaterna.com/