Entendiendo a los pre-adolescentes. (Parte 1) /

2016.07.28


Andrea de Lara / Psicóloga Clínica – Danzaterapeuta
contacto@andreadelara.com

 

Durante la pre-pubertad nuestros hijos buscan encontrar el balance entre buscar más independencia y la necesidad de compartir de cerca con la familia. Cada vez la libertad (en muchos aspectos) llama su atención, y experimentarla adecuadamente y con límites, les permitirá una entrada sana a la adolescencia.

  • Justamente en este período, debido al rápido crecimiento cerebral de la corteza pre-frontal, el pensamiento abstracto se acentúa. Como consecuencia, nuestros hijos tienden a desafiar nuestras reglas y decisiones: consideran que lo que pensamos no es lo correcto, se molestan si no aprobamos algo que quieren hacer, cuestionan las rutinas y hábitos diarios etc. Lo principal es no desesperarnos, ya que esto es parte normal de su maduración neurológica; y luego, escucharlos y hacerles sentir que nos importa lo que tienen que decir. Ser receptivos a las opiniones de nuestros hijos pre-adolescentes sentará las bases para la comunicación en los años por venir.
    Sin embargo, es necesario hacerles entender que a pesar de que comprendemos sus opiniones, la decisión final la tenemos nosotros (comprenderlos no significa estar de acuerdo con ellos). Aunque se molesten, este es el momento clave para reforzar nuestra autoridad antes de la adolescencia.
  • Otro punto básico es que en este período de desarrollo las emociones comienzan a intensificarse. El área límbica del sistema nervioso trabaja en este período de tal manera que nuestros hijos perciben todo lo emocional como extremos. Además, a esta edad, el cerebro es capaz de pasar de una emoción a otra opuesta muy rápidamente. Si como padres, tratamos de “sacar” a nuestro hijo de su estado emocional de manera inmediata, solo lograremos que la emoción se intensifique y por ende será muy difícil razonar con él. Lo recomendable es darles un espacio para que puedan experimentar su emoción, alejarnos, y luego retomar el tema y hablar sobre lo ocurrido. A veces queremos solucionar los problemas de manera inmediata, y eso no siempre es lo óptimo.

Consejos prácticos que nos pueden ayudar a relacionarnos mejor con nuestros hijos de esta edad:

  • Animarlos a que practiquen alguna actividad o deporte que les llame la atención. Aunque suene contradictorio, el proveerles espacios seguros fuera de casa, los puede acercar (de una forma positiva) a nosotros.
  • Entender que su personalidad puede ser (muy) diferente a la nuestra. Por lo mismo, es muy importante tomarnos el tiempo de conocer verdaderamente quiénes son; dejar de lado lo que nosotros creemos que son y verdaderamente acceder a su esencia.
  • No estar “encima” de ellos, pero siempre cerca. Podemos sentir que cada vez nos necesitan menos y que no quieren que estemos pendientes, pero es todo lo contrario. Ante tanto cambio, para poder seguir creciendo ellos necesitan la seguridad de sus padres.