El Reto: Tener un solo Valentín el resto de la vida... /

2019.02.18

 

Por María José Godoy de Joachin

En Guatemala, la situación de la pareja se caracteriza por una disminución en el índice de matrimonios y un aumento en la tasa de divorcios. Un informe presentado por el Instituto Nacional de Estadística revela que los divorcios van en aumento en nuestro país, en su mayoría entre parejas de entre 29 y 34 años. Los resultados demuestran que en cada período se incrementan los casos. El Juzgado de la Familia indica que el incremento podría explicarse con las reformas al Código Civil que dan pie a los divorcios exprés. Las modificaciones contenidas incluyen, entre otras, la posibilidad de que un solo cónyuge solicite el divorcio, que la mujer pueda casarse nuevamente sin tener que esperar un año y pedir la separación por abandono de hogar (Vásquez, 2018).

La reducción de matrimonios es una señal de que se está ante un cambio social. Con ésta coinciden investigadores sociales en que se está observando una modificación en la conducta, ya sea porque los jóvenes están retrasando la decisión de contraer matrimonio o debido a que no están recurriendo a este vínculo para integrar una familia. Los estudios postulan que las principales causas de divorcio son la incompatibilidad de caracteres, el abandono del hogar conyugal, violencia intrafamiliar y los problemas económicos.

Es fácil asegurar que un cien por ciento de las parejas hemos atravesado baches en nuestra relación. A veces, los problemas son fuertes y profundos y llevan a buscar el divorcio como una respuesta de salud emocional para todos los involucrados. Es válido. Cada pareja es un mundo. Pero si aún estas en el barco del matrimonio y quieres algunos consejos, sigue leyendo.

Condiciones para lograr el amor:
En las relaciones de pareja, al igual que en cualquier otro tipo de vínculo, para que la relación se dé, se deben seguirse algunas Reglas de Oro de acuerdo con varios psicólogos; algunas tal vez parezcan obvias, otras quizás descabelladas, pero te invitamos a tratar de poner en práctica lo que sugieren los expertos:

Dejar padre y madre: Cada uno tiene que abandonar a su familia. Para hacerse hombre el hijo tiene que renunciar a la primera mujer de su vida, la madre. Y para hacerse mujer la hija tiene que renunciar al primer hombre de su vida, el padre.

Casarse también con la familia del cónyuge: Amar y respetar a la familia del compañero. Sus padres con su genética y su crianza han creado al hombre/mujer que tú amas hoy.

– Poner en primer lugar la relación de pareja: Cuando la relación de pareja puede recuperar el primer lugar, el ser padre y madre resulta más fácil.

Vivir en equilibrio: Desear y conceder en equilibrio; cuando uno quiere y desea y el otro tan solo concede, este ocupa una posición de superioridad. Es indispensable estar dispuestos a dar tanto como recibimos.

Reconocer que el otro tiene el mismo valor aunque sea diferente: El hombre tiene algo que a la mujer le falta, y la mujer tiene algo que al hombre le falta. Por naturaleza, sus psiques son complementarias. Sin embargo, son iguales tanto en su capacidad de dar como en su necesidad de recibir.

Aceptar al otro con aceptación incondicional: Aceptarlo tal como es. El que no es respetado, tal como es, no puede permanecer por fidelidad a sí mismo.

Trabajar en complementarse: Seguir la mujer al esposo (darle su lugar, aceptar que es cabeza) y el esposo estar al servicio de lo femenino (proteger física y emocionalmente) esto en lo que respecta a su cultura, a su país, su idioma, su familia. Tambien es indispensable dar permiso emocionalmente como mamás ( a veces es más difícil de lo que parece en esta era de las superwomen) y fomentar que los hijos sigan a su papá, le vean como autoridad, le imiten y le admiren.

Algunas de estas reglas resultan más difíciles de cumplir que otras, pero al final del día, qué bien se siente decir:

No estamos ahí…pero tampoco estamos allá… No estamos ahí donde empezamos como jóvenes ilusionados pero aún no llegamos a ancianos bien compenetrados. Estamos en medio de la nada. Dejamos tierra firme y aún no alcanzamos puerto seguro. Atrás quedó el crucero de la luna de miel y la alcancía para Europa sigue vacía. Hubo media parada en NY entre hijo e hijo pero los descansos son pocos y cortos. Ya no tenemos la libertad financiera de los recién convertidos en adultos y todavía no llega la cuenta abultada de un negocio establecido. Estamos en algún lugar entre los mocos y las toses, entre los ayunos voluntarios y los atracones nocturnos, en un espacio diminuto cada uno a un extremo de la cama con dos pares de pies pequeños en el medio. Aún no llegan los días en que comeremos caliente otra vez y nos veremos a los ojos mientras lo hacemos, pero ya se fueron los días de dadas de mamar eternas en las que nos levantábamos juntos para dividir el trabajo de alimentar y sacar el aire. Ya no tenemos el cuerpo de hace años y aún no llega el tiempo para ir al gimnasio. Hoy simplemente estamos en el ahora. Un ahora comprometido. Tú y yo decimos Sí cada día, con el empuje que nos dejó el punto de partida y la ilusión de llegar a la meta.

 

Referencia Bibliográfica:

Vásquez, V.  Se Registra Aumento en Divorcios. (2018)  De Guate. www.deguate.com